<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351</id><updated>2012-01-24T22:51:30.049-05:00</updated><category term='habana'/><category term='cuento'/><category term='cuba'/><category term='literatura'/><title type='text'>Pérez Cuza y su Delito Mayor</title><subtitle type='html'>Comentarios acerca de la actividad literaria de Ángel Pérez Cuza</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>101</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-7146590504202841421</id><published>2010-02-14T12:57:00.002-05:00</published><updated>2010-02-14T13:10:32.985-05:00</updated><title type='text'>Clima e información.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p&gt;Uno de los detalles ofensivos que sufrimos ciertos adultos es encontrar que otras personas deciden por nosotros a qué información podemos acceder, quizás para preservarnos en saludable ignorancia respecto a la variedad de opiniones que existen sobre algunos temas y causarnos la impresión de unanimidad que impide el nacimiento de las dudas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A veces surgen hechos incongruentes con la teoría y escuchamos explicaciones insostenibles para apoyarla con el desconocimiento de que existen otras formas de abordar el tema en la creencia de que es incuestionable.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es muy difícil para un cubano en Cuba acceder a otra información sobre el cambio climático que la del IPCC-Al Gore, etc. En este tema, adicionalmente, gobiernos y medios de todas partes parecen coincidir por completo y es raro encontrar noticias sobre científicos que disienten de algunas de las afirmaciones que le valieron al cineasta y político un Oscar y un Nobel compartido con el Panel Intergubernamental.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se ha creado en muchos lugares, y más aquí, la idea de que están plenamente demostrados:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— La temperatura media global está aumentando de forma quizás ya indetenible.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— La culpa la tiene el hombre que emite, mediante la combustión del petróleo y el carbón, enormes cantidades de CO&lt;sub&gt;2&lt;/sub&gt;, gas de efecto invernadero que provoca el calentamiento global.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— Las consecuencias de esta acción ya se están apreciando en la disminución de los casquetes polares, la desaparición de los glaciares y el aumento de las catástrofes naturales.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— Si no se frena la emisión de gases de efecto invernadero, el nivel del mar aumentará, haciendo desaparecer islas y terrenos costeros bajos en los países más pobres. También habrá más desastres como sequías, diluvios, tormentas, etc.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— Existen otras formas de obtener la energía que son menos agresivas al medio ambiente y que permitirían reducir las emisiones de CO&lt;sub&gt;2. &lt;/sub&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;&lt;p&gt;— Todos los científicos del mundo están de acuerdo en estas afirmaciones.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A estas alturas, realmente no puedo asegurar que alguna de las afirmaciones anteriores sea cierta. La última es evidentemente falsa y la penúltima parece ser verdadera.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me llamó la atención, recuerdo, la noticia de un señor que demandó al sistema escolar en el Reino Unido por incluir "Una Verdad Incómoda" en el programa curricular de su hijo. Y que la demanda, basada en múltiples afirmaciones erróneas desde el punto de vista científico, fuera victoriosa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un amigo, antiguo alumno devenido maestro, insistía en que no creyera simples afirmaciones sin contrastar, por muy convincentes que parecieran. Y que todo está en Internet, aunque no al alcance de todos. Él tiene una serie de opiniones discordantes con el IPCC. &lt;em&gt;"Somos hormigas creyéndonos que ahorcamos al elefante"&lt;/em&gt; o algo así, me decía. Yo, que no conocía mucho del asunto, sólo ponía mi fe en los "especialistas": si los que saben están de acuerdo, quién soy yo para dudar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me habló de una serie de temas que resultaron duros cuestionamientos a la seriedad del Panel. Los cambios de predicciones, los dimes y diretes, las renuncias de importantes científicos, el truco del "Palo de Hockey"…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me puse a buscar. El Google es una maravilla. Encontré científicos disidentes del IPCC. "Sólo sé que no sé nada", el lema socrático, parece lo único común para ellos. A los que oponen la fe al conocimiento no les hacen falta los hechos. No necesitan investigar, aceptan cualquier apoyo para su punto de vista, incluso el fraude. Estos otros no están seguros de nada, posición que me resulta más atractiva.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Vi un documental: "El gran timo del Calentamiento Global", donde se entrevistaba a varios científicos. Personalidades con el prestigio de los más importantes centros universitarios y de investigación, como el MIT, La NASA, Instituto Pasteur, La Universidad de Londres, de Jerusalem, etc. dicen una y otra vez que no hay consenso científico. Algunos de ellos fueron integrantes del IPCC y exigieron la retirada de sus nombres de los documentos conclusivos. Dicen conocer a otros que no lo han hecho, aunque se negaron a aceptar su inclusión y fueron mantenidos sólo por falta de firmeza en la solicitud de retiro.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y es que tienen objeciones muy grandes. "Es un grupo de políticos." No respetan la ética ni los métodos de investigación. "Sólo financian los proyectos que apoyan sus posiciones." "Están publicando resultados sin interesarse por las evidencias que los contradicen."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si la Teoría de la Gravitación Universal, la Teoría General de la Relatividad, la Teoría del Big Bang o la Teoría de la Evolución de las Especies aparecen asociados a nombres de científicos de fama imperecedera que debieron, no obstante, aprobar un importante volumen de revisiones, mejoras, experimentos confirmatorios, teorías alternativas y  reconstrucciones, la Teoría del Calentamiento Global de Origen Antropogénico es apenas asociada a políticos y una masa un tanto anónima de científicos entre los que algunos niegan su participación en las conclusiones.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los "calentólogos", como les llaman sus escasos y  poco escuchados oponentes, han sufrido varios golpes recientes. Un invierno especialmente frío en el hemisferio norte, ha replegado el uso de fenómenos locales y estacionales a la categoría debida y despertará cautela cuando se pretendan utilizar como "pruebas" del calentamiento instantáneo que los alarmistas descubren cada vez que un oso se queda sin hielo en medio del océano. También ha habido que retirar el hielo de algunas montañas de la lista de damnificados del CO&lt;sub&gt;2  &lt;/sub&gt;ante las evidencias de otras causas (el tizne, por ejemplo).&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hecho más impactante, que ha trascendido a pesar de todos los esfuerzos acalladores es el de la publicación de los correos de la CRU, importante centro de investigación de fenómenos climáticos y uno de los líderes del IPCC. Los que afirman haber leído estos materiales aseguran que los investigadores de dicho centro acuerdan en ellos ocultar datos incongruentes con la teoría, rellenar convenientemente los vacíos de información con series imaginarias, silenciar la existencia de un período cálido medieval, etc. A pesar del severo cuestionamiento que generaron estos mensajes, la defensa de las autoridades del CRU fue negarse a discutir el contenido de documento publicados ilegalmente. A ello ayudó la cercanía de la Cumbre de Copenhague y la posible participación de organismos de inteligencia interesados en torpedear posibles acuerdos en esta reunión.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Éste no fue el último escándalo de credibilidad del IPCC.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es cierto que hay muchos trabajos que se basan o apoyan esta teoría. Es cierto que tesis alternativas tampoco se han demostrado. Creo que mientras ninguna sea probada es obligatorio investigar. Yo sólo tengo preguntas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— ¿Hay calentamiento global? El clima varía, siempre lo ha hecho. En la última década se ha mantenido con algún descenso (el 98 fue especialmente cálido) pero en períodos mayores quizás pueda hablarse de cierto calentamiento.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— ¿Son los gases de efecto de invernadero una causa plausible de la alegada subida actual de la temperatura? Hay dudas sobre esto, ya que el calentamiento de la atmósfera superior no se comporta como debería ser según el modelo y sus explicaciones.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— ¿Es el CO&lt;sub&gt;2 &lt;/sub&gt;tan importante entre los gases de efecto de invernadero como dicen? Su abundancia relativa no es mucha, el agua tiene una contribución importante y la interacción entre los distintos factores no es muy conocida. Dice Tom Segalstad, cabeza del Museo de geología de la Universidad de Oslo, que es alrededor del 2% entre los gases de efecto invernadero.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— ¿Es la contribución humana a la concentración de CO&lt;sub&gt;2&lt;/sub&gt; suficiente como para juzgarnos autores de su aumento? La masa vegetal (tanto la natural como la cultivada, la actividad volcánica, las fluctuaciones de la biomasa marina, contribuyen a escala enorme al balance de la composición atmosférica. Toda la actividad del hombre parece pequeña en comparación. Algunos la ubican en alrededor del 4%. Esto representaría, de supuestos 33 ºC que ha significado en la temperatura global histórica el efecto invernadero, sólo 0,03 ºC se deberían al CO&lt;sub&gt;2 &lt;/sub&gt;de origen antropogénico. (La milésima parte).&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— ¿Qué explicación acorde al modelo se le da al enfriamiento global de las décadas del 40 al 70, justo cuando más desenfrenadamente se quemaba todo el combustible fósil posible?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— ¿Qué importancia relativa tienen otros factores? Actividad del sol, polvo cósmico, desplazamiento del sistema solar a través de la galaxia, rayos cósmicos, movimientos tectónicos, volcanes…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— ¿Por qué esa estridente propaganda catastrofista? ¿La alternativa a la contaminación es el engaño? Si creen en la verdad de sus ideas bien pueden atenerse a mostrarlas sin mentiras ni exageraciones, abriendo los espacios de acceso a los datos de las mediciones sin procesar. Ni la ciencia, ni la prensa se ven bien en el papel de obstruccionistas. Déjenselo a los políticos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Resulta que los de la lista de abajo también son personalidades científicas destacadas en temas relacionados con el cambio climático y fundamentan opiniones bastante divergentes con el supuesto consenso. Busque en Google y verá qué dicen.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Richard Lindzen, Hendrik Tennekes, Antonino Zichichi, Nir Shaviv, Khabibullo Abdusamatov, Vincent R. Gray, Roy Spencer, Philip Stott, Ian Clark, etc.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-7146590504202841421?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/7146590504202841421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=7146590504202841421' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7146590504202841421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7146590504202841421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2010/02/clima-e-informacion.html' title='Clima e información.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-7648008324046287752</id><published>2010-01-24T16:06:00.001-05:00</published><updated>2010-01-24T16:06:04.157-05:00</updated><title type='text'>Rojo y negro.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Julien Sorel es un personaje creado con maestría. Inteligente, hipócrita, pudoroso y lleno de ambición, a primera vista se pensaría que sus cualidades son contradictorias y exageradas. Pero su solidez va aumento a medida que se le conoce, cuando reacciona ante hechos y circunstancias en forma lógica, según las capacidades y condiciones que le vamos descubriendo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La cárcel y el Asilo de Mendicidad son dos instituciones que, en la novela, constituyen el origen de las riquezas de algunos de los señores de la aldea con los que, a pesar de su desprecio, Sorel debe alternar. Aquí traigo un fragmento.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Times New Roman; font-size:10pt'&gt;No hubo mueble ni objeto del que no le dijeran el precio. En medio de tanto lujo, encontraba Julián algo de innoble, algo que olía, valga la expresión, a adquisiciones hechas con dinero robado. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Times New Roman; font-size:10pt'&gt;Llegaron a la casa, acompañados de sus señoras respectivas, el recaudador de contribuciones, el director de impuestos indirectos, el jefe de gendarmes y dos o tres funcionarios públicos. También asistieron algunos liberales ricos. Julián, predispuesto a pensar mal, creía ver, cerca de la sala del festín, un ejército de &lt;strong&gt;infelices asilados, cuya mísera ración cercenaban, para con la economía comprar&lt;/strong&gt; aquel lujo de pésimo gusto con que pretendían deslumbrarle.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Times New Roman; font-size:10pt'&gt;Llena su imaginación de la idea del hambre que en aquel momento sufrían tal vez los asilados, recluidos muy cerca de él, no podía pasar bocado. Sobre un cuarto de hora más tarde, oíanse a lo lejos palabras sueltas de una canción popular, bastante fea, dicho sea de paso, entonada a grito herido por uno de los asilados. El señor Valenod dirigió una mirada significativa a uno de sus servidores, el cual desapareció en el acto. Momentos después enmudecía el cantor. Un criado ofrecía en aquel punto a Julián vino del Rin en una copa de cristal verde, mientras la señora de Valenod le decía que cada botella de aquel vino costaba nueve francos, adquiriéndolo por cajas. Julián tomó la copa verde y dijo a Valenod:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Times New Roman; font-size:10pt'&gt;-Parece que no cantan ya esa canción escandalosa.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Times New Roman; font-size:10pt'&gt;-¡Pues no faltaba más!- exclamó el señor Valenod-. ¡Estaría bueno que no supiera imponer silencio a los tunantes!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Recordé esta escena al leer las noticias sobre los fallecimientos en el hospital siquiátrico de Santiago de las Vegas. Después, viendo uno de esos videítos que circulan a bordo de las memorias USB, grabado con celulares o pequeñas cámaras, donde estudiantes del Instituto Superior de Arte protestan y van a la huelga a causa de las raciones magras, mal hechas y faltas de variedad. Durante las discusiones, otras fallas salen a la luz, especialmente de administración.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Yo también fui alumno en escuelas al campo, trabajé en becas. He vivido meses de angustia con familiares hospitalizados. Sé lo que es depender de un comedor que pone poco y malo en la bandeja. También de la mala fama de los administradores, jefes de almacén, transportistas y custodios que venden la leche, el aceite, la harina o la carne que debían poner en aquellas mesas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La cara fea de la corrupción se está asomando en estos casos. Ha provocado muertes. Es imposible conocer la extensión de los daños que sufrimos por su causa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero los corruptos no son los únicos culpables de que exista la corrupción.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay un pasaje célebre en la novela que dice (citando en parte a Saint-Real): &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Times New Roman; font-size:10pt'&gt;No olviden nuestros lectores que las novelas son espejos que pasean por la vía pública, que tan pronto reflejan el purísimo azul del cielo, como el cieno de los lodazales de la calle. Y si así es, ¿os atreveréis a acusar de inmoral al hombre que lleva el espejo en su canasto? ¡Porque su luna refleja el cieno, os revolvéis contra el espejo! ¡No! A quien debéis acusar es a la calle o al lodazal, y mejor aún, al inspector de limpieza que consiente que se forme el lodazal.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Stendhal no mostró a todos los presuntos culpables, pero sí a algunos muy buenos: "la calle" es donde está el lodazal, la propia sociedad. Para ser más específico, el "inspector de limpieza", el sistema de control. "El espejo" si sólo refleja el "purísimo azul de cielo" tiene un punto de complicidad. Falta el rompedor de espejos, capaz de destrozar aquellos que se atreven a mostrar el lodazal.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sería más difícil con una prensa más inquisitiva, menos preocupada en sobrevivir adulonamente, una prensa que pudiera meter las narices en todas partes, incluyendo cárceles y asilos de mendicidad; que se mantuvieran condiciones infrahumanas como las que parecen haber surgido en el Hospital Siquiátrico y pudiera haber en otros lugares.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;  &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-7648008324046287752?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/7648008324046287752/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=7648008324046287752' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7648008324046287752'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7648008324046287752'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2010/01/rojo-y-negro.html' title='Rojo y negro.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-6984271821963097542</id><published>2010-01-05T22:31:00.001-05:00</published><updated>2010-01-05T22:31:24.652-05:00</updated><title type='text'>El rincón de Castellio.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Hace unas semanas, un amigo me pidió que escribiera una recomendación de un libro que hubiera leído el año que acababa. Era una tarea que me daba placer, ya que no sólo me gusta la lectura, sino también compartir los buenos ratos que los buenos libros regalan.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay en mi biblioteca un rincón de "favoritos" y todos los años vuelvo a leer algunos de ellos. Son libros de narraciones. En cada uno prima el deseo de contar, la pasión por la trama, más que el hallazgo formal.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Allí está "La Buena Tierra", una novela de Pearl S. Buck, cuyos personajes, campesinos realísticos, devuelven al lector el deseo de vivir con el ansia con que buscan el sustento, donde está: en la tierra que los acoge. También, "Manuscrito Encontrado en Zaragoza", de Jan Potocki, demencial narración  (quizás sea mejor decir serie de relatos) a cuya fantasía desmesurada siempre recurro con placer. "El Rojo y el Negro", qué decir. "Crimen y Castigo". "Sinhué, el egipcio." "Pantaleón y las Visitadoras." Y otros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No son tantos. Mi biblioteca es finita y sufre purgas no deseadas. Ese rincón, no. Para la encomienda, escogí "Castalión Contra Calvino" (en el &lt;a href='http://www.ddcuba.com/cultura/articulos/2010/biblioteca-2009-leen-angel-perez-cuza-manuel-sosa-jacobo-machover'&gt;artículo&lt;/a&gt; lo referencié con el nombre que le dan en las ediciones actuales, Castellio…) y creo que para un cubano de estos tiempos, es un libro necesario. Aunque Calvino propinó a Servet la respuesta más extrema que la intolerancia provee, (la hoguera) el principio básico del que partía, es el mismo que el de todos los intolerantes: "Yo tengo la razón, luego, los que piensan de otro modo, no la tienen: son criminales. Por lo tanto, hay que actuar contra ellos con todos los medios a nuestro alcance. Sus argumentos no deben escucharse, ni siquiera conocerse." Stefan Zweig escribió este libro cuando el nazismo crecía, extendiendo por todo el mundo la uniformidad y el terror a verse diferenciado. Esa es quizás la causa de que sus palabras suenen parecidas a las de Castalión. En el artículo, cité al personaje. Aquí, citaré al autor:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;"La profesión de fe ligada al mundo siempre sobrevivirá a la doctrinaria y agresiva. Pero, sobre todo desde el punto de vista ético, el coraje ejemplar y sin precedentes de este hombre olvidado debe ser un modelo para las generaciones venideras. Cuando Castellio -enfrentándose a todos los teólogos del mundo- califica a Servet, asesinado por Calvino, de víctima inocente; cuando rechaza todos los argumentos de Calvino con estas inmortales palabras: "Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre", cuando en su manifiesto en defensa de la tolerancia -mucho antes que Locke, Hume, Voltaire, y mucho más brillantemente que ellos- proclama de una vez por todas el derecho a la libertad de conciencia, este hombre empeña su vida a cambio de sus convicciones."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;"Y por eso es necesario recordar una y otra vez al mundo, un mundo que sólo ve los monumentos de los vencedores, que quienes construyen sus dominios sobre las tumbas y las existencias destrozadas de millones de seres no son los verdaderos héroes, sino aquellos otros que sin recurrir a la fuerza, sucumbieron frente al poder, como Castellio frente a Calvino en su lucha por la libertad de conciencia y por el definitivo advenimiento de la humanidad a la tierra."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-6984271821963097542?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/6984271821963097542/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=6984271821963097542' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6984271821963097542'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6984271821963097542'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2010/01/el-rincon-de-castellio.html' title='El rincón de Castellio.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-4731974966575049120</id><published>2009-12-22T10:52:00.002-05:00</published><updated>2009-12-22T10:58:15.163-05:00</updated><title type='text'>Todavía</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;He estado un tiempo sin publicar. Las razones son diversas y no quiero exagerar su importancia. Digamos que mi silencio ha sido mayor que mis ansias de decir. Comoquiera que este blog es mi prueba de vida, no quiero causar angustia a mis lectores imaginando motivos para mi ausencia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Es la única razón de esta entrada. Tengo varios cuentos y artículos nuevos que me gustaría darles a conocer. Ojalá que pronto sea posible.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Agradezco a todos los que han seguido visitando mi blog, aún semanas después de no hallar nada nuevo en él. Es increíble que se haya mantenido esa corriente de interés. Gracias.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Fin de Año&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Creo difícil que consiga colocar otra entrada antes de que se acabe el año, así que aprovecharé ésta para despedirlo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Es la tercera Navidad desde que llevo el blog y resulta cada vez más difícil sostener el optimismo. Contrariamente a mis deseos, el temor al cambio ha sido más fuerte que el deseo de ver a todos esforzarse en busca de su realización personal.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Aún expresaré el anhelo de ver mejorar nuestras vidas, de ver emprendimientos ilusionados en mi tierra y de que todos nos sintamos adultos, no tutelados, capaces de llegar hasta donde nos lo propongamos sin temor a los “perseguidores de cualquier nacimiento”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Felices fiestas para todos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-4731974966575049120?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/4731974966575049120/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=4731974966575049120' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4731974966575049120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4731974966575049120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/12/todavia.html' title='Todavía'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-1742560480584170307</id><published>2009-08-30T15:43:00.001-04:00</published><updated>2009-08-30T15:43:13.685-04:00</updated><title type='text'>Un tesoro bajo la escalera.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Una mañana de enero de 1969 saqué unas cajas y bultos que había en un pequeño depósito situado debajo de las escaleras de mi edificio. Vivíamos entonces en un apartamento en la calle San Nicolás en Centro Habana, prolongado hacia lo que en otros tiempos fue la peluquería de mi mamá; y en esa etapa ocupábamos con una cocina, comedor y cuarto. De manera que teníamos una especie de dúplex y en el medio, interior a nuestra casa, el espacio donde yo me estaba introduciendo a gatas y donde sabía, fruto de anteriores incursiones, que una de las losas se había zafado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De hecho, yo, con un cuchillito, había jugado a Edmundo Dantés en el Castillo de If y había retirado la losa para excavar un agujero en el piso. En una ocasión, mi mamá me habló de la necesidad de un escondite seguro y yo le dije que ese lugar nadie lo encontraría.  Así fue cómo me dieron la tarea de preservar lo que quedaba del muy mermado patrimonio familiar: un frasco de caramelos (quizás de un litro) lleno de monedas de oro, piedras y joyas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Medio año atrás, el día que una patrulla de la brigada fronteriza nos atrapó en las inmediaciones de la Base Naval de Guantánamo, descubrieron una bolsa llena de oro junto al agua y la comida. No sé si era nuestra o de la otra familia que iba con nosotros, mi mamá llevaba una faja (parecida a las que usan ahora los terroristas suicidas) que aumentaba su peso en varios kilogramos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estuvimos tres días en la estación y nadie descubrió la carga. Cuando regresamos a la Habana, fue que pudo quitarse la faja. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Después, pusimos su contenido en el pomo. Antes, hizo una lista de lo que iba colocando. Ahí estaba mi primer Rólex. Era de oro, manilla de cuero, que le quitaron para guardarlo. Me lo había regalado por mi duodécimo cumpleaños, pero no me dejaba utilizarlo. "Te arrancan el brazo si te cogen por ahí con ese reloj." Luego, en 1971, me regaló otro (de acero) que no me quité en veinticinco años.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las monedas eran de una onza. Brillantes, nuevas. No creo que hayan circulado jamás. He visto otras mucho después (más pequeñas, de cinco pesos) en otras manos. Son atesoradas para cuando valga la pena. Aquellas llenaban la mitad inferior del pomo y no sé qué pasó con ellas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una vez enterrado el tesoro regresé los cajones a su sitio y volvió a depositarse el polvo sobre la losa recolocada. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un año y medio después, la policía registró la casa. Se llevaron dos camiones de cosas y mucho dinero. Deben haber sido descuidados, porque no encontraron el que estaba oculto en el inodoro ni el que habían cosido en el forro de alguna ropa colgada en el escaparate.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tampoco hallaron mi escondite.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El tesoro permaneció en su sitio hasta que nos mudamos hacia una casa en el Vedado. Lo saqué en esa ocasión y no supe más de él.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-1742560480584170307?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/1742560480584170307/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=1742560480584170307' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1742560480584170307'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1742560480584170307'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/08/un-tesoro-bajo-la-escalera.html' title='Un tesoro bajo la escalera.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-5921905621925241127</id><published>2009-08-22T11:36:00.001-04:00</published><updated>2009-08-22T11:36:15.697-04:00</updated><title type='text'>Sobre el bloqueo</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Mi opinión sobre el "bloqueo" o "embargo", como lo quieran llamar, es poco popular y una buena parte de los lectores la rechazarán.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La propia doble denominación refleja un desacuerdo: exagerado el nombre de "bloqueo", asociable con el sufrido por Gerona o Zaragoza  durante la guerra napoleónica, o Leningrado en los tiempos de Hitler- Stalin; eufemístico el de "embargo", cuya acepción académica más cercana, "&lt;em&gt;Prohibición del comercio y transporte de armas, materiales de guerra o determinados productos, decretada por un gobierno contra un país.", &lt;/em&gt;se aleja de la generalidad de bienes y servicios que son afectados por la "Ley de comercio con el enemigo" que se le aplica a Cuba.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estoy en contra del "bloqueo" con cualquier nombre que se le dé.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Creo que es moralmente inaceptable que se utilicen mecanismos de cualquier tipo para llevar miserias a un pueblo y "persuadirlo" a comportarse más enérgicamente con su gobierno para forzarlo a cambiar. Las personas no son instrumentos: sus vidas, su libertad y bienestar no deben ser utilizados para conseguir objetivos políticos, dar escarmientos, servir de escudos, etc.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esto lo digo por Cuba, pero se refiere a cualquier caso aplicable: Sudáfrica, Haití, Honduras, Corea o cualquier otro. Además, lo creo así, no sólo con este tipo de restricciones externas, mientras más mundiales, peor; sino también a las miserias que se provocan por parte de los propios gobiernos como mecanismos de conservación del poder. Incluye, por ejemplo, aplicar penas severísimas para evitar estampidas migratorias. (Es la misma lógica del mayoral que flagelaba hasta la muerte a un cimarrón capturado, para intimidar al resto de la dotación y evitar nuevas fugas).&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No creo que deba criticarse el bloqueo desde el punto de vista de su éxito o fracaso (éste sería un ángulo maquiavélico) o referido al Derecho Internacional (en este caso, es muy complicado, ya que lo que se alega de confiscaciones sin compensación justa no ha sido apropiadamente rebatido y no creo que lo sea). Tampoco desde la óptica de la violación de los derechos humanos de los ciudadanos estadounidenses, ya que se refiere a derechos que se les viola primero a los cubanos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los Estados Unidos tienen potestad para decidir con quienes comercian. Si les prohíben algo a sus empresarios, se trata de una cuestión entre aquel gobierno y sus ciudadanos. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero es inmoral que compitan con nuestro gobierno en hacernos la vida difícil, sólo para empujarnos y que nosotros seamos los que nos demos los golpes. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sé que es inútil hablar de moral en un diferendo entre dos países. Ésta se halla ausente de las relaciones entre estados. En última instancia, sólo se tienen en cuenta los intereses  de los factores que refuerzan o debilitan el poder de los que toman las decisiones. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Parece que hasta ahora el equilibrio de las fuerzas que actúan sobre las relaciones entre estos estados es  esta especie de pinchazo de huso que durmió a todos en palacio, sopor que sólo terminará cuando un príncipe atraviese el bosque encantado y despierte este reino hace siglos dormido.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-5921905621925241127?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/5921905621925241127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=5921905621925241127' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/5921905621925241127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/5921905621925241127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/08/sobre-el-bloqueo.html' title='Sobre el bloqueo'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-6012097361367026210</id><published>2009-08-17T21:44:00.001-04:00</published><updated>2009-08-17T21:44:59.397-04:00</updated><title type='text'>El Juicio</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Ésta es una historia casi real. Si mi memoria fuera mejor, si no hubiesen pasado casi cuatro décadas o si hubiera buscado las actas del juicio, lo sería. He tenido que rellenar con la imaginación lo que no puedo precisar.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;			&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace muchos años que no asisto a un juicio. No estuve en el que le hicieron a mi mamá en el setenta y tres, por tráfico de divisas; ni en el de mi papá, en el sesenta y ocho, por intento de salida ilegal del país.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fui cuando condenaron al esposo de mi madre en el año setenta, en una causa bastante nebulosa. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fue en un Tribunal Revolucionario que sesionó en el sitio donde ahora reside un restorán de lujo (sería mejor decir "de precios altísimos") en los bajos de la fortaleza de La Cabaña, junto a la bahía de La Habana. Era un juicio grupal, seis personas eran acusadas de asociarse para realizar actos de compra y venta ilícitas con ánimo de lucro y tráfico de divisas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El amplio recinto estaba lleno, quizás a causa de la cantidad de reos. Habíamos hablado con mi padrastro unos minutos antes. &lt;em&gt;"¿Viene Taboada?"&lt;/em&gt; Éste era un abogado con fama de milagrero. Se corrían leyendas acerca de su capacidad para sacar libres a presos que ya se habían encomendado a San Judas Tadeo. Era el único que Daniel estaba dispuesto a aceptar, en caso contrario, amenazaba con quedar en manos del abogado de oficio cuya notoriedad más destacada era de que nunca iban contra la acusación. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Taboada no podía asistir. En cambio, enviaría a su asociado a quien recomendaba enfáticamente. &lt;em&gt;"Si mi hijo estuviera preso, yo no lo defendería, sino mi socio."&lt;/em&gt; No se lo dijeron para evitar que renunciara a la defensa. Ninguno de los acusados vería previamente a su defensor. El juicio comenzó sin que se consultara a los reos si aceptaban ser representados por aquellos dos individuos que se encontraban en disposición de hacerlo. El secretario se limitó a preguntarle los nombres y el juez dio la palabra a la fiscalía.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El viejito era un lince. Acaba de leer el acta de acusación y ya le había encontrado todo tipo de errores. &lt;em&gt;"Sale libre hoy."   &lt;/em&gt;Había prometido. El fiscal llamó al policía. &lt;em&gt;"¿Usted investigó los hechos que se imputan a los acusados?" "Sí." "¿Los considera probados?" "Sí. Tengo todas las pruebas y las confesiones de los encartados." "Suficiente." "La defensa tiene la palabra." "¿Colaboraron mis defendidos en el esclarecimiento del delito?" "Sí." "¿Han tenido buen comportamiento durante su detención?" "Sí." "Que conste en acta para su descargo que tienen estas circunstancias atenuantes."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entonces, tomó la palabra el "socio". &lt;em&gt;"¿Ha traído usted las pruebas?" "Sí." "A mi defendido se le acusa de tráfico de divisas. ¿Trajo la constancia del depósito?" "No. No fue posible depositarlo, porque se trataba de un falso billete de cien dólares." "¿Era falso?" "Sí. El acusado poseía un dictamen del Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados. Este punto fue comprobado durante la investigación." "¿Mi defendido intentó usar el billete falso?" "Sí. Lo llevó a Ministerio a certificar." "¿Intentó comprar con él?" "Eso fue un intento." "¿Se encontraron otras divisas durante el registro practicado en el domicilio de mi defendido?" "No." &lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hubo un pequeño descanso. El abogado se acercó a nosotros y nos dijo: &lt;em&gt;"Está en la calle. No hay tráfico de divisas, sin divisas. Me faltan unos detallitos."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Llamaron a cada uno de los acusados. El viejito les preguntaba: &lt;em&gt;"¿Conoce usted a mi defendido? ¿Podría hablarse de asociación entre ustedes?"&lt;/em&gt; Todos lo negaron, excepto el que le había vendido el billete falso. A éste le preguntó: &lt;em&gt;"¿De dónde salió ese billete?" "Me lo vendió un tipo en la calle." "Y usted lo pagó, así no más." "Sí." "¿Cuándo supo que era falso?" "Cuando él vino a reclamarme." "¿Qué hizo, entonces?" "Le dije que ya no tenía el dinero. Que tratara de venderlo más adelante."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Llamaron a mi padrastro. Antes de responder a ninguna de las preguntas, declaró: &lt;em&gt;"Quiero dejar constancia de que no he contratado al compañero y que me acojo al abogado de oficio." &lt;/em&gt;Todos quedamos congelados. Era evidente que el viejito había hecho trizas la acusación. No había tráfico de divisas, ni asociación. Sólo fue víctima de la venta de un billete sin valor, una estafa. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El viejito recogió su portafolio, nos hizo un saludo con la mano y se retiró dignamente. El abogado de oficio se limitó a pedir clemencia para sus defendidos y que se tuvieran en cuenta las circunstancias atenuantes que se habían establecido previamente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La condena fue de dos años de internamiento en un centro de mínima seguridad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En aquellos días, yo pensaba que la decisión de mi padrastro era un desastre, que el viejito lo iba a sacar libre. Luego, empecé a concederle cierta razón. Los argumentos que allí se vertieran carecían de valor para ellos. Temían que la representación independiente fuera castigada con un veredicto de culpabilidad y la máxima condena posible. Aceptar al abogado de oficio significaba someterse al orden establecido y recibir condenas mínimas. Más allá de la ley y la justicia, era la fórmula para salir menos castigado. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Sería distinto con Taboada? Probablemente, sí. Puede que con sobornos o con visibilidad, diríase que actuaba a otro nivel y un juicio como el que presencié quizás no hubiera acabado como lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aunque no representaba a mi padrastro, el viejito debió ser tenido en cuenta. Había destrozado la acusación. La fiscalía no se había preparado para una defensa real, el hábito de los defensores que sólo pedían clemencia había relajado su rigor. Claro, habría que ver si los jueces escucharían realmente lo que se decía en la sala y si no aceptaban automáticamente las peticiones fiscales.&lt;em&gt;&lt;br /&gt;				&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Espero que el sistema judicial haya cambiado desde entonces.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-6012097361367026210?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/6012097361367026210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=6012097361367026210' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6012097361367026210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6012097361367026210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/08/el-juicio.html' title='El Juicio'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-4553989473524031371</id><published>2009-08-06T22:18:00.001-04:00</published><updated>2009-08-06T22:18:46.995-04:00</updated><title type='text'>En baja</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Una reposición. Este cuento, escrito para incluirse entre los documentos de Zamudio, que encuentra en una computadora el protagonista de Ocupante Original, mi cuarta novela, inacabada aún; lo publiqué en este blog el pasado mes de Octubre. Requerido por una persona de cuya amistad gozo, a causa de algunos detalles que le parecieron tomados de historias que sobre sí mismo me ha contado, decidí retirarlo a los pocos días para evitar ofensas a un amigo. Nuevas lecturas y análisis, le han llevado el convencimiento de que no hay tales referencias. Es uno de los peligros del realismo, imaginar situaciones similares a las que ocurren en la vida. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;			&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='color:#17365d; font-size:16pt'&gt;&lt;strong&gt;En baja&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy la chica se excedió. Ahora duerme, boca abajo, y sé que en su inconsciencia me observa mirarla. Lo hago con mucha atención y  algo de tristeza, porque reconozco ribetes de despedida en su genial performance.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace dos años que la encuentro furtivamente en este lugar. Sigilo que no nace de mi estado civil (me divorcié antes de que mi esposa presentara la salida del país. En caso contrario me hubiese visto en aprietos en mi condición de &lt;em&gt;cuadro&lt;/em&gt; de la empresa, nunca habría tenido nuevos ascensos y cualquier error que cometiera, sería buena causa para ser &lt;em&gt;demovido&lt;/em&gt;), sino del carácter de esta relación y de la propia residencia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es una casa del programa de &lt;em&gt;estimulación&lt;/em&gt; para los &lt;em&gt;cuadros&lt;/em&gt; de la empresa. No me corresponde, por varias razones. En primer lugar, porque yo no soy &lt;em&gt;nomenclatura&lt;/em&gt; de la empresa sino del organismo, de manera que me toca ser &lt;em&gt;estimulado desde arriba&lt;/em&gt;. Esto solía ocurrir poco frecuentemente, aunque la situación cambió en los últimos tiempos. En segundo lugar, porque a los cuadros se les otorga una semana de vacaciones en esta casa, con asignación de una factura de alimentos y bebidas por parte de los compañeros que atienden esta área. Llegamos al acuerdo de que se corriera en dos días la entrada de cada semana para que los directores pudiéramos utilizarla en esos días sin lesionar el derecho de los otros cuadros. Como el presidente no la utiliza, yo tengo un día cada nueve para mis citas. Es una casa bonita, climatizada, cuyos muebles resisten todas las acometidas que la pasión ingenia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay otra razón para la clandestinidad y es que esta muchacha, al lado mío, me hace lucir ridículo. Por su juventud, su modo de vestir, oler y moverse, es un anuncio de placeres infinitos de alto costo, que me hace ver como un cliente inescrupuloso y no como amante afortunado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La primera vez y no sé cuántas más, fue así. Yo estaba alojado en el hotel "Cuatro Estrellas". No, no es que esa fuera su categoría, la falta de imaginación de la empresa propietaria se impuso desde su bautismo. Yo no debía quedarme en el hotel, estaba allí realizando gestiones para un grupo de compañeros de provincias a los que les conseguimos un mejor alojamiento que el que debía tocarles: la casa de visitas del organismo o un hotel en moneda nacional, de pobres servicios. No todos llegaron esa noche y quedarían tres plazas disponibles, un cuarto triple, sin utilizar. Durante un impasse que tuve en el lobby, la vi.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En realidad, se dejó ver. Luego me contó que, desde el momento en que me bajé del carro, se había propuesto pasar la noche conmigo. El auto es estatal, pero muy bueno, moderno, de cristales oscuros, con aire acondicionado. Un Toyota. Yo iba bien vestido, con mi guayabera azul. Aún así, no me pasaba por la mente levantar, sin siquiera intentarlo, a una chica de lujo como aquella. No pude negarle a mis ojos un recorrido por su cuerpo antes de encontrarme con su mirada burlona. Me senté en uno de los butacones, pues debía esperar un buen rato antes de que mis visitantes comenzaran a bajar de sus habitaciones. Ella hizo lo propio, sin acercarse pero sin salir de mi campo de visión. Un nuevo cruce de miradas le sirvió para incitarme con una mueca.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Decididamente, me acerqué a la muchacha. No tenía una idea clara de qué decirle, pero ella tomó la iniciativa: "¿Por qué me miras tanto? ¿Te gusto?" Muy fresca. Busqué a mi alrededor. "¿Tienes miedo de que te vean hablando conmigo?" Todavía coaccionado, intenté responder galantemente, pero ella continuó. "¿Tu esposa está en el hotel?" "No. No soy casado. De hecho, venía a invitarte." "¿A qué?" "Más tarde, al show que dan en el bar…" Hizo una mueca de desprecio, no parecían entusiasmarle la bebida y el baile. "O a pasar la noche aquí." No es mi forma de comportarme. No por haberme propuesto  de primera intención con la chica, sino por la cantidad de normas que tenía que violar prácticamente en las narices de los compañeros del interior. Uno no podía alquilar una habitación en un hotel en divisas y pasar la noche con una tipa. Sólo gracias a las circunstancias especiales que se daban y corriendo riesgos lo lograría. "A mí no me dejan subir a las habitaciones." "Sí. Te dejan, si te registras conmigo como una compañera de la empresa. Tengo que hablar con el Carpeta. Espérame aquí."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Carpeta no es bobo, pero sí bastante cómplice. Completa el cupo de tres con sólo dos, que no van a consumir, por una noche. Al día siguiente llegan los demás y todo queda tapado. Él se gana lo suyo y yo paso la noche con la muchacha. Con el cuarto resuelto, le pedí a ella que subiera y me esperara en la habitación mientras yo atendía a los compañeros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Llegué a eso de las diez de la noche, llevando una botella de ron,  dos laticas de refresco y una cubeta con hielo. El vapor proveniente del cuarto de baño indicaba que la joven era limpia y no quería perder tiempo. Me empujó a la ducha mientras ella preparaba los tragos. Cuando salí, ya se había bebido el suyo y me tendía un vaso. Entonces comenzó su acto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esa vez, y todas las veces que tuve con ella, quedé embobado con sus procedimientos. Nunca me había acostado con una mujer que tuviera tantos y tan excitantes preliminares, que fuera tan creativa en las posiciones y el uso de los muebles, que buscara mi placer a toda costa, sin dejarme apenas dormir en toda la noche. Ninguna tan inagotable, tan concienzuda en extraerme la última gota de energía, tan desinhibida, profunda, limpia, cuidada, hermosa. Cada sesión con ella era una obra de arte imposible de plasmar en un lienzo, esculpir en bronce o filmar tridimensionalmente. Porque era una pieza que llegaba por todos los sentidos, inundando de bienestar todas las células de mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al final, pensé decirle: "¿Cuánto es?", a manera de elogio. Pero no me atreví, por temor a ofenderla. Al despedirnos, por la mañana, me preguntó: "¿Tú puedes volver a conseguir una habitación aquí?" "No. Pero sí una habitación en una casa particular, con muy buenas condiciones." "¿Cuándo?" "¿Qué tal el jueves?" &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No me dijo dónde vivía, no le dije dónde trabajaba. Nos fuimos conociendo poco a poco, casualmente. Un día de lluvia, semanas después, la llevé a su casa, en Alamar, pero no me bajé del auto. A pesar del misterio, hemos disfrutado por dos años encontrándonos casi todas las semanas. La he llevado a todos mis &lt;em&gt;estímulos,&lt;/em&gt; legítimos o no. La he ocultado, a pesar de que ella es la que debía ocultarme a mí. Le hago frecuentes regalitos: lo que he traído de los viajes se lo he ido dando poco a poco, le compré lencería y cosméticos, alguna vez le di dinero. Nunca pidió, ni me expuso sus necesidades.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy fue demasiado. Sus repeticiones resultaron tan agresivas que parecía querer marcarme para siempre. Me llevó al paroxismo sin descanso. Lloró sus satisfacciones. Pero una reserva quedaba en sus ojos, anunciadora de una conversación al despertar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tomo la iniciativa. "¿Te vas?" Se queda callada, la pregunta es ambigua. Insisto. "Hoy estás rara. ¿Hay algo nuevo?" Es simpático, de tanto relacionarme con la chiquilla, me siento como tal. La confirmación me espanta, pero la busco, porque no me gusta vivir con la duda. No lo dice, pero no le creo a su silencio. Ya en el carro, habla: "El sábado me voy para Venezuela." Una revelación inesperada, ella es una profesional, no una niña, ni tampoco una callejera. Puedo elaborar hipótesis para explicarme por qué viene a mí, pero no saberlo a ciencia cierta. "Y no regreso."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se va. No fui un cliente, ni una diversión momentánea, quiero creer. Hoy está alicaída, porque va a resolver su vida, pero sin entusiasmo. En todo este tiempo, conversamos muy poco. Nunca fuimos al cine, la playa, bailes, restoranes. Sólo habitaciones. Sólo sexo. Mucho, del mejor. Nada más. Todo es contradictorio y algo misterioso, porque no me he atrevido a preguntar, a poner en orden las intenciones. Mil preguntas que pudiera hacerme seguirán sin respuesta. Por ejemplo: Si es trabajadora, ¿Cómo puede faltar cualquier día o cualquier noche de casi todas las semanas? Si no lo es, ¿De dónde sale el viaje a Venezuela, para quedarse? Mi peor pregunta: ¿Quién es? ¿Qué le gusta? Me ha tenido siempre tan ocupado que apenas la conozco.  &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dos meses sin hembra fueron suficientes. Mientras tuve a Nena (ése era su nombre, creo que no lo había dicho), mi libido se acumulaba semanalmente para descargarse en un chasquido durante el encuentro con la chica. Ahora me atormenta todo el tiempo y no alcanzo a agotar la fuente, reacia sin el estímulo de sus prodigiosas caricias. Soy persona de baja resiliencia, no puedo recuperar fácilmente mi modo de vida después de una pérdida tan profunda. Puede que haya sido mi mejor experiencia sexual, pero su recuerdo ya no consigue excitarme. Es más fácil inspirarse en alguna mujer material, pero mis intentos posteriores han resultado fracasos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ella me dejó varias barreras que fui superando lentamente. Otras esperan que yo me lance, que las enamore. Que las invite a tomar unos tragos, a bailar. Que insista. No me la ponen tan fácil. Ya lo hago. Después, todavía soy yo el que debe hacerlo todo. Incitarlas, acariciarlas, prepararlas, proponerles las posiciones, los lugares. Siempre resultan decepcionantes y me agoto, incluso sin acabar la primera vez. Me siento viejo, abandonado, incapaz de recibir satisfacción.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Percibí, en una reunión del núcleo, que Ceci, la mujer del administrador, tenía un puntico de interés en su mirada. No es una niña, tiene unos espléndidos treinta. No está mal. El morbo la pone mejor. Y cualquier cosa que fuera a tener con ella, debería ser tan oculta, como la que tuve con Nena, o más. ¿Cómo ponernos de acuerdo? Calculé con precisión. Ella siempre es la que trae el café. Cuando éste comenzó a oler, me levanté pidiendo permiso para ir al baño. A mi regreso, ella estaba en el pantry llenando las tazas. La rocé por detrás despacio, intencionalmente, para que me sintiera y le dije al oído: "Qué rico." Supuestamente, el café. El contacto, en realidad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esperé a que el marido estuviera en el interior en un Consejo Ampliado. Yo era el único director que quedaba en la empresa, pero no fui a buscarla a su departamento porque hay mucha gente trabajando allí y no tenía un buen motivo para hablar con ella.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La llamé por la noche, preguntando por Roberto. Ella reconoció mi voz. "Tú sabes que él está en Ciego." "Y nosotros aquí." "Entonces…" (¿Para qué llamo?) "¿Él dejó la llave del almacén…?" "Yo no sé nada de eso. Seguro que se la llevó." "¿Y el niño?" "Ya tiene doce. Se acostó temprano, porque ayer estuvo viendo la pelota y no pudo dormir casi. Se estaba cayendo de sueño a las nueve de la noche." Resulta difícil dar el salto, cuando uno no encuentra una palabra especialmente propicia, cuando se trata de la mujer del prójimo. Es precisamente lo que me provocó. "¿No podremos vernos?" Me atreví. Si se hubiese negado, hubiera tenido que insistir, convencerla, darle facilidades, seguridad. De fallar todo, pedirle silencio para evitarle un conflicto a su marido. "Aquí no se te ocurra venir." No era un no. "Me parqueo en la esquina y te espero." "La esquina está muy cerca. Es mejor al costado del cine." "En media hora estoy allí." Me estoy conociendo mejor. Me pensaba tímido, se me atragantaban las oraciones cuando tenía que romper la distancia de una chica. Ahora veo que me lanzo, una y otra vez. Debe ser porque la necesidad primordial que tengo es la de sentirme vivo, capaz aún de emocionarme ante la posibilidad del disfrute.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se demoró más de una hora, cuando llegó estaba por irme. La llevé a la casa-estímulo, donde Nena actuó tantas veces. Ceci era casada, pero su falta de sexo era infinita. Segura de tener una ocasión única, se ocupó con egoísmo exclusivamente de su propio placer. Fue una experiencia muy agradable que me ayudó a paliar mi síndrome de abstinencia de Nena. Le pedí fabricar un complot para repetir en una semana. Aceptó, agobiada por el miedo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y lo hizo, en horario de trabajo, en el mismo lugar. Al marido lo habían citado para trabajar en la campaña del mosquito y no aparecería por la empresa. Ella salió a entregar unos papeles al municipio y siguió de largo rumbo a la casa-estímulo, donde habíamos quedado. No es Nena, pero estuvo bien. Yo le pido a ella lo que Nena daba y debo parecerle muy imaginativo, porque le encanta todo este alargue. Y cuando terminamos, no me quedé dormido como seguramente hace su marido, sino que me puse a jugar con ella hasta que la carne despertó nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se habían acabado los condones que llevaba. "Yo tengo en la cartera" dijo, descuidada y significativamente. Me levanté y hurgué un poco entre sus bolsillos. En uno de ellos pude ver unos papelitos. Eran como veinte. Cuando volví con ella, había perdido el deseo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hice una tontería. La confronté. "¿Tú estás metida en eso?" "¿En qué?" "Los papelitos con las preguntas." "¡No! Es que…" Empezó a llorar. Muchas mujeres tienen eso, se ponen a llorar cuando se esperan respuestas. Imagino que es un modo de contemporizar mientras piensan qué decir. "¿Roberto lo sabe?" Sacudió la cabeza, no la escuché.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Habían aparecido tiempo atrás en los baños de la empresa. Siempre eran preguntas, sólo preguntas. Desde Sócrates se sabe que preguntar, es un modo de decir. "¿Estás de acuerdo con que te prohíban vender tu carro o tu casa?" "¿Es aceptable que haya que pedir permiso para viajar?" y otras mucho más directas. Las analizamos en el Partido, en el Consejo de Dirección, los entregamos a la Seguridad. El compañero que nos atiende comenzó a visitar la empresa asiduamente, pero no se pudo descubrir nada. Los papelitos volvían a aparecer y muchos no llegaban a nuestras manos. Se habló de colocar cámaras en los pasillos, pero nadie estuvo de acuerdo en que se vigilaran los baños.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En ese momento de revelación descubrí que estaba metido en un problema. La vía más corta, denunciar a Ceci, iba a destapar la mierda y nos iba a embarrar a todos, particularmente a mí. Porque Ceci, y el marido con más fuerza y razón, me caerían encima con denuncias y acusaciones más o menos fundadas. Podía perderlo todo. Los dos son militantes, pero en cuanto se conociera que tienen relación con un hecho como ése, perderían toda credibilidad, excepto cualquier denuncia que hicieran, sobre todo relacionada con ayudarlos o incitarlos a distribuir los papelitos. No podía iniciar nada contra ellos, pero sí ayudar a que los encontraran o a que perdiesen el carné sin que yo pareciera tener relación con el asunto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No gano nada con formar ese lío y la mejor posición en ese momento parecía ser, pedirle ella que no me involucrara y asegurarle que yo no diría nada por mi parte. Lo malo es que estaba en shock, como si yo fuera la policía y la estuviera interrogando. Esperé un rato sin decir palabra y, como la cosa seguía, me levanté y me vestí. "Tienes que regresar a la empresa antes de las cinco. Te voy a acercar. Vístete." Esto le pareció una forma muy dura de tratarla, porque se vistió llorando. Se lavó la cara, se puso un poco de maquillaje y al rato ya no se le notaba el llanto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los papeles dejaron de aparecer por varias semanas. A veces se escuchaban conversaciones entre los empleados que, quien conociera las preguntas, notaría que se originaban en algunas de ellas. No había vuelto a verme con Ceci, su marido me mostraba cierta hostilidad reveladora. No creo en los sextos sentidos y ella es demasiado débil emocionalmente para guardarle un secreto a todo el mundo y otro a su marido. De todas formas, los papeles siguieron circulando. Lo sé, porque vi que un chofer tenía uno en la tablilla de la hoja de ruta. Estaba de dorso, pero la forma y el sigilo lo indicaban. Supongo que cambiaron el método: ya no los ponían en los baños, los entregaban directamente a sus lectores.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El ambiente se fue llenando de problemas y amenazas. Primero, la empresa no pasó una auditoría. Descubrieron que no teníamos un procedimiento para las bajas técnicas de los equipos y partes de computación y tampoco teníamos los equipos y medios a los que se había dado de baja. Descubrieron que las hojas de estiba de los almacenes estaban llenas de ajustes. Que el libro de firmas era un desastre y no se controlaba en Personal. Los choferes se quedaban con los vehículos todas las noches y el fin de semana y no se controlaba el kilometraje. Cogieron a uno boteando. No pudimos entrar al &lt;em&gt;Perfeccionamiento&lt;/em&gt; y nos limitaron la estimulación.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mis evaluaciones mensuales siempre han sido muy buenas y todos los años se me califica de &lt;em&gt;excepcionalmente positivo&lt;/em&gt;. Pero la crisis de la empresa me ha golpeado. El organismo se reunió con el consejo de dirección, asistido por los &lt;em&gt;factores&lt;/em&gt; y propuso un plan de desintegración de la empresa, incorporando los departamentos productivos a otras empresas del organismo y reasignando a los cuadros, algunos de los cuales serían enviados a la escuela nacional y otros podrían ubicarse fuera del organismo. Eso, para los que no fueran &lt;em&gt;demovidos&lt;/em&gt; por mal trabajo de relacionarse con errores de su área las manifestaciones de indisciplina, delitos económicos y problemas políticos que estaban ocurriendo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Todo esto pende sobre cada uno de los directivos. Pero yo, en particular, tengo encima al tarrú de Roberto, que es uno de los primeros que va a perder la cabeza en la purga que se avecina. Está a punto de explotar, conozco esa mirada. Lo malo es que no va a tratar de liarse a los piñazos conmigo, es un poco cobarde y soy más alto y fuerte que él, aunque le lleve diez años. Lo amarran la Ceci, los papelitos, la cárcel y ese niño de doce años capaz de quedarse dormido a las nueve de la noche. Por eso no puede decir todo lo que siente, casi ha perdido la mujer, pero viven juntos. Quizás quiera recuperar su matrimonio. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por otra parte, mi propio trabajo se me ha puesto difícil. Para empezar, llevé el carro a Mantenimiento programado. Cuando lo estaban levantando, recibí una llamada del Presidente. "Arranca pa´cá."  "No tengo carro, le están cambiando el aceite." "Deja el carro ahí y ven en un taxi." "Ya no tengo &lt;em&gt;bauche." &lt;/em&gt;Era verdad. Mientras eran abundantes, nos hacían fácil movernos en taxis pagados en divisas. Algunos los utilizaron para sacar unos dólares, poniéndose de acuerdo con los choferes y cuando los de arriba se dieron cuenta, aumentaron los controles y las autorizaciones para utilizarlos. Resultado: uno no puede andar con el &lt;em&gt;bauche&lt;/em&gt; arriba para resolver una emergencia. Mi divisa no la voy a utilizar en cuestiones de trabajo, me dan muy poca. "Apúrate. Ven como puedas. Te estamos esperando."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En plural. Consejo de Dirección extraordinario. Por el camino pienso en la causa de la urgencia. Un presunto hecho delictivo. Una rotura de grandes proporciones, un acuartelamiento por alguna provocación en una embajada. Todo parece tan lejano, que no entiendo por qué me hacen dejar el carro para ocuparme de boberías. Allá hay gente de sobra.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Muchísima, ciertamente. Todo un operativo policial. Paso, pidiendo permiso, pero no logro entrar a la oficina del Presidente. Una de las trabajadoras me tira por la manga. "Tienen el mural." "¿Qué pasó?" "Nadie sabe en qué momento, quitaron las banderas, los llamamientos y las fotos del mural." "¿Y qué?" "Lo vaciaron para pegarle papelitos contrarrevolucionarios." &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"¡Peña!" Soy yo. El Presidente me hace una seña para que me acerque. "¿Qué tu sabes de este lío?" "Me acaban de decir…" "Espera, mejor hablamos con Emilio." Nos encerramos en la oficina del Presidente. Emilio oculta su inquietud con una pose agresiva. "Voy a matar al que hizo esto. Me hacen pasar por comemierda." Tiene razón. Se supone que él, como agente a cargo, debía mantener vigilancia sobre el personal de la empresa. Si ya habían salido los papeles con las preguntas con anterioridad, no se explica que él no informara ni que dejara correr el tiempo, como si los papeles fueran a desaparecer por sí mismos. Se envalentonaron y volvieron a la carga. "Lo llenaron hasta el tope con preguntitas capciosas." "¿Qué decían?" "Lo de siempre. Que si nos preguntaron si queríamos que nos prohibieran salir del país. Que si estábamos de acuerdo en que gasten..., no ¿para qué repetirlos? Es la misma canción que les dictan desde Miami. ¡Palo es lo que hay que darles! " "¿Saben quién fue?" "Van a analizar las huellas digitales. Lo más probable, es que podamos reconocerlos por las huellas." &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay un movimiento y un hombre vestido de uniforme verde oscuro le habla al oído a Emilio. "¡Venga!" Me dicen, secamente. Mi oficina, que dejé cerrada y con el sello de lacre puesto, está abierta y su desorden es patente de un profundo registro. "Mire lo que encontramos en una gaveta." Mi madre. Un paquete de papelitos con los que hacen las preguntas. Y otro que ya tiene preguntas impresas. Como no tengo doble personalidad, estoy seguro de que alguien plantó esas evidencias contra mí. Eso intento decir, cuando me llevan, con mi consentimiento, a entrevistarme largamente con unos individuos que dicen saberlo todo de mí, que no los puedo engañar y que pueden hacer lo que quieran conmigo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me muestro colaborativo, estampo mis huellas donde piden, respondo de buena gana, pero, aún así, me hablan hostilmente, me lanzan acusaciones sin sentido, se burlan de mis palabras. Soy paciente, están acostumbrados a tratar con maleantes y utilizan lo que la rutina sugiere. Cuando me traían en el auto, estaba dispuesto a delatar a Ceci. Una delación inconveniente que decido no hacer mientras no me vea realmente forzado a ello. El análisis de las huellas me favorece y el tono de las preguntas va cambiando: "¿Quién puede querer implicarlo en este hecho?" No sé nada, y duermo en mi casa como casi siempre.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Voy temprano a la empresa, con la idea de de seguir a recoger el carro. No consigo salir. Una reunión del Núcleo del Partido, otra de la Comisión de Cuadros y otra del Consejo de Dirección me esperan. La gente del núcleo no actúa por sí misma, no recibieron instrucciones o permiso para sancionarme y no tienen una causa que aplicarme. Algunos mascullan palabrejas como "pérdida de ejemplaridad", pero no llegan a ninguna parte. Trato de chocar la vista con Ceci, pero no lo consigo. Roberto, en cambio, tiene su mirada fija en mí. La Comisión de Cuadros se duerme en reglamentos y advertencias y el Consejo de Dirección elabora un Plan de Medidas para combatir las manifestaciones de &lt;em&gt;indisciplina social&lt;/em&gt; que se están manifestando en la empresa. Un día perdido y el carro en el Taller de Mantenimiento. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A la mañana siguiente me aparezco en el taller. El engrasador se inclina sobre el capó abierto. "No arranca." "¿Cómo que no arranca? Ese carro siempre arranca al tiro." Tiene razón, no consigo encender el motor. Reviso los cables de las bujías y veo, por debajo, un terrible agujero negro en el motor. "¿Qué es esto?" "¿Qué?" El engrasador sabe lo que pregunto, se hace el tonto. "Levanta el carro."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Visto por debajo, es alucinante. No debe quedarle aceite, puedo ver algo de bielas y cigüeñal a través del hueco. Estoy destruido, ese agujero en el block es como si lo llevara en el hígado. Reparar un motor parece sencillo, sólo cuestión de dinero. Pero nunca aparece lo que se necesita, hay que vigilar a los mecánicos, conseguir la autorización para las divisas. "Déjalo ahí un momento." Busco al Jefe del Taller y lo traigo conmigo. "¿Cómo tú explicas esto?"  "No entiendo." "El hoyo." "El motor estaba cosido y se le cayó un pedazo de block en el engrase." "Negativo. Yo cogí ese carro con cero kilómetros y nunca se le ha bajado el motor. Además, esa biela está suelta." "El tornillo estaba ido de rosca y se zafó cuando arrancaron el carro para moverlo." "¿Tú te imaginas a cuántas revoluciones tiene que ir un motor para romper el block? ¿Dónde está el pedazo que falta?" Decide al fin, darse por enterado de lo que ocurrió. "¿Tú crees que sacaron el carro y lo rompieron en la calle?" "Creo, no. Te lo voy a demostrar. Baja el carro. Yo anoté el número del kilometraje. ¿Ves? Sesenta kilómetros de diferencia."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Jefe de Taller vocifera un poco contra la inconsciencia de sus trabajadores y entra a la oficina. El engrasador se me acerca y me informa en voz baja: "Él mismo fue el que se llevó el carro anoche hacia Guanabo. Se rompió de regreso y tuvimos que remolcarlo." Luego, el Jefe sale con unos modelos en la mano. El proceso burocrático es inevitable. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por segunda noche consecutiva me emborracho un poco para poder dormir. Ya no me siento tan bien con mi soltería y tengo una depre tremenda.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al fin me empato con Ceci sin testigos. "¿Tú fuiste la que me preparó la cama esa?" "No. Yo no quiero más problemas" "Entonces fue tu marido." "Estamos peleados." No fue ella. Además, sé muy bien que una mujer, cuando te dice en estas circunstancias que está separada del marido, te está invitando al sexo. La citaré, pero antes debo resolver el problema. Sin decir nada, salgo a buscar a Roberto. No es difícil encontrarlo en la Administración. Espero que salga el mensajero y cierro la puerta. "Tienen tus huellas, maricón. Estás jodido." "Sí, ya lo esperaba. Pero yo no he dado mis huellas en ninguna parte, así que sólo las tendrán si me denuncian. ¿Vas a ser tú, el chivato?" "¿Por qué no?" "Piensa." "¿Tú no crees que Emilio va a ir recogiendo huellas sin que nadie lo sepa?"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"¿Y de qué me acusarían?" "Te van a expulsar del Partido.  ¿Qué clase de militante eres tú?" "Vamos a ver. ¿Qué se supone que yo hice? ¿Preguntar? ¿No es mi deber como militante cuestionarlo todo?" "Hay cuestiones y cuestiones. Por ejemplo, ¿Qué interés puede tener un militante en permitir que los contrarrevolucionarios hagan propaganda contra Cuba en la televisión y la radio del país?" "Yo no digo que yo quiera escuchar su propaganda, yo pregunto si ellos no tienen el mismo derecho a hablar que nosotros. Los medios del estado, ¿le pertenecen a todos, o a los de una u otra facción? ¿Por qué ellos no van a poder expresarse públicamente? ¿No tenemos mejores argumentos? ¿La gente les va a creer más a ellos que a nosotros?" "¿Qué se va a resolver con eso? ¿Permitirles que pongan en duda el trabajo de la dirección del país? ¿Qué se quieran meter en todo? Hay muchas necesidades que aplacar para perder tiempo y recursos con la palabrería y las mentiras de esa gente." "Tú no puedes creer lo que estás diciendo. ¿No se pierden tiempo y recursos en alardes y ofensas a los demás? ¿Se administra bien lo que tenemos? ¿No se estaría mejor si todos pudieran fiscalizar? "¿Para qué vamos a darle espacio para que hagan su trabajo de zapa a favor del imperio? Ellos son los culpables del bloqueo." "Cuando surgió el bloqueo, esos grupos no existían. Hay grupúsculos que apoyan el bloqueo, pero otros, no." "Tú parece que los conoces mucho. ¿Desde cuando trabajas para el imperio?" "Yo trabajo aquí. Mi salario es el único dinero que cobro." "Sí. Te colaste en mi oficina y pusiste papeles para que la policía cargara conmigo." "Mentira. ¿Por qué iba a hacerlo?" "Tú eres el de los papeles." &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La política no es mi fuerte, no me gusta discutir. Repito tres o cuatro ideas que son respuestas generales, pero no puedo meterme a fondo en las discusiones. Me basta con saber que el mundo no es tan noble y que tenemos mejores resultados que el resto de los países subdesarrollados. Roberto tiene que salir por el techo, Emilio llegará a él. Veremos qué dice después.  &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No acaban de autorizarme el dinero para pagar la reparación del motor del carro. Como no vivo cerca, eso me hace depender del transporte obrero. Por obligación tengo que llegar temprano a la empresa. Madrugar para no tener que meterme en una guagua de la calle donde un carterista puede dejarme sin dinero ni carné de identidad,  para no sufrir la angustia de la espera y la demora. Mi movilidad se ha limitado, estoy cumpliendo horario de oficina y he bajado varios puntos en la percepción de hombre exitoso que gozaba antes de todos este lío.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando uno tiene problemas, y los trata de resolver, siempre llega un momento de estabilidad, donde se empiezan a ver las soluciones. Lo malo es cuando vienen en nuevas oleadas, una y otra vez. Estar sin mujer, después de dos años de satisfacciones increíbles, es difícil, pero me voy acostumbrando. Si me llego a sentir ansioso, bajaré mis expectativas y la vecina de los altos me lo agradecerá, porque sé que no tiene hombre desde hace mucho y le vendría bien una sesión de descarga. Estar sin carro es otro problema que se mezcla con el anterior. No puedo ir al &lt;em&gt;estímulo&lt;/em&gt; a pie.  Y también el carro ayuda a ligar. Las complicaciones de mi trabajo las voy capeando, mientras Roberto no explote y me eche a la candela. Aunque sea por guardar silencio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero la cosa se complica en serio. Porque se han enterado de mis gestiones para hacerme ciudadano español. Las normas para los &lt;em&gt;cuadros&lt;/em&gt; son muy estrictas en este tema. Aunque hay muchos &lt;em&gt;pinchos&lt;/em&gt; y familiares que tienen varios pasaportes, la adquisición de una nueva ciudadanía se considera renuncia automática de la cubana, por cuanto nuestra constitución no acepta la doble nacionalidad. Los &lt;em&gt;cuadros&lt;/em&gt; debemos mantener informados a nuestros superiores de toda relación con extranjeros y naturalmente que eso nos incluye a nosotros mismos. Si decido aceptar el riesgo no es porque haya en ello ventajas tan grandes que valga la pena (yo no pienso emigrar, ni visitar España y no me creo elegible para ayuda de la asistencia social), es por seguridad (si me truenan podría, por ejemplo, vender todo lo que pueda y mudarme a la madre patria) y porque no creo que se vayan a enterar. El nivel de riesgo cambia cuando uno está en la mira. En mi caso deben haber ayudado los dichosos papelitos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ni mis superiores, ni los agentes que me investigan, pueden interferir en mi proceso de nacionalización. Es un problema entre España y yo que se encuentra en un paso más allá del punto de retorno. Ya que lo saben, lo debo mantener porque es mi única opción. Cuando tenga mi pasaporte español, deberán decidir si &lt;em&gt;me la&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;				&lt;em&gt;aplican&lt;/em&gt; por esa causa o por otra. Por experiencia sé que no van a actuar de modo directo, como no lo harán por el asunto de los papelitos. Pudieran &lt;em&gt;demoverme&lt;/em&gt; alegando mal trabajo, pero ahí están mis evaluaciones y construirme un historial de pobre desempeño es un proceso muy demorado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hablo con Ceci y la invito a mi casa. Ya no puedo llevarla al &lt;em&gt;estímulo, &lt;/em&gt;no quise seguir en eso entre tantos peligros. Como su marido sigue viviendo en la casa, debe tomar sus precauciones. Pero un hombre que vive solo e invita a una mujer en su situación a su casa representa una oportunidad ineludible y así los dos ganamos. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Todo en mi hogar refleja que siempre he estado bien. Desde mi regreso de Alemania con un contenedor de cosas, las adquisiciones en los años en el comercio militar, las compras de internacionalista, los viajes, y estímulos, he ido coleccionando pequeños detalles que hacen cálido un hogar. Soy un hombre cuidadoso que conserva la tetera, la rebanadora, el juego de hockey sobre mesa, el reloj de cuco y la máquina eléctrica de afeitar como si las hubiera comprado el año pasado, no hace treinta. Mi casa está buena, pero mi costumbre de amar no supera mi necesidad de un espacio solitario. Así que tenemos sexo, nada más. Trato de conversar con ella sobre los papelitos y se muestra solidaria con Roberto. Por su pasión argumental es previsible que ella haya sido la que inventó ese tonto método de propaganda política.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con los días, todo se diluye. Los papeles dejan de aparecer, Lo que sí está claro es que estoy en baja. No salí &lt;em&gt;cuadro destacado, &lt;/em&gt;no me propusieron para un viaje que se dio, sigo sin carro, me quitaron la &lt;em&gt;estimulación&lt;/em&gt; en &lt;em&gt;divisas&lt;/em&gt;. Por si fuera poco, la Administración (es decir, Roberto), me está haciendo la vida difícil. Me demora los insumos, no me asigna el transporte, controla la merienda. Mezquinamente, me pone constantes obstáculos para mi trabajo y le deseo un cordial explote que tarde o temprano Emilio activará, enterado, como sin dudas debe estar, de su autoría intelectual y física de la &lt;em&gt;propaganda enemiga&lt;/em&gt; distribuida en volantes en los baños y oficinas de la empresa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Antes, me iré yo. Mi cerco se ha cerrado, gracias a esos tenaces hombrecillos que llevan semanas hablando con todo el mundo en la empresa, a los que llaman &lt;em&gt;"el dúo".&lt;/em&gt; Peña y los otros cuadros han tratado de sostenerme, quizás  para que no los agarre una &lt;em&gt;colateral &lt;/em&gt;y mi caída tenga efecto dominó, pero es inútil. La implicación en el caso de los papeles y mi reciente pasaporte español pesan demasiado para que los análisis pequen de &lt;em&gt;blandenguería &lt;/em&gt;y busquen otra cosa que no sea mi democión. No será a mí solo, pero ese consuelo no me interesa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es hora de acudir a mis amigos. Los de bien arriba, los intocables. Y de pronto resultará que no me pasa nada, o me mueven a un puesto más importante en una empresa más grande. Lo que yo sé es que no me voy a quedar así. Juego dentro de las reglas y puedo caerme, pero siempre me levantaré. Estar en baja no es permanente, ya verán.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-4553989473524031371?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/4553989473524031371/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=4553989473524031371' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4553989473524031371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4553989473524031371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/08/en-baja.html' title='En baja'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-7146127797698710930</id><published>2009-07-27T19:05:00.001-04:00</published><updated>2009-07-27T19:05:09.717-04:00</updated><title type='text'>Regalo oneroso</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Hay mucha sal en mi alacena.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando, recientemente, redujeron la cuota de sal que se distribuye en forma racionada, a mí en particular no me causó grandes preocupaciones. La sal, símbolo de lo esencial y de la mala suerte, me sobra. Hace años, antes de saber de mi hipertensión, que cocinamos "bajito de sal" en mi casa. Los pesados paquetes de cloruro de sodio, algunos bastante pedregosos, se han acumulado por efecto de la honradez de mi "mensajero" que trae todo lo que "viene" a la bodega.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo mismo ocurre con el azúcar, veneno de mi diabetes. Los "granos": chícharos y frijoles (con frecuencia, de raza indeterminable a la que se le podría llamar "satos") entran a mi casa en cantidad no deseada, creando un problema de almacenamiento, que generalmente resuelve algún familiar o amigo que sí los aprecia. Los cigarros, jabones de baño, vino seco son otros productos que nunca compraría si no vinieran "por la libreta".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Cuántos, cómo yo, reciben productos "subsidiados" que no necesitan? ¿Quién paga por ese despilfarro?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La electricidad es subsidiada, aunque debe ser difícil saber el costo real del kilowatt.  Esto puede inferirse de las medidas exageradas de ahorro que carecerían de sentido con una mercancía que dé ganancias. Siendo subsidiada, lo es no sólo para las familias de bajos ingresos, si no también para las que los tienen muy altos y los que se ganan la vida utilizando equipos eléctricos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Este esquema de subsidios es irracional y costoso. Es una de las causas de nuestra miseria. ¿Por qué se mantiene? Puede suponerse que el proceso de determinar realmente qué debe ser subsidiado y qué no, resulte muy complejo y que acabaría con la tranquilidad de nuestros apacibles burócratas. Puede que no, que tenga un sentido político. También se puede pensar que se trata de una fórmula proteccionista para ciertas producciones incompetentes. Demasiada investigación de este tipo puede llevarnos a conclusiones como la de que es mejor que el estado nos deje ganarnos la vida y no se meta a mantenernos, que ya somos mayores de edad y sabemos en qué queremos gastar lo que ganamos. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La reducción de la cuota o la eliminación de la "libreta" pueden causar hambruna en un país donde la línea de la pobreza está muy alta para casi todos. Pero el modo en que se alivia actualmente contribuye a agravar la situación. El problema es complejo, sobre todo por la falta de alternativas. Si la empresa eléctrica tuviera ganancias, muchos viviríamos a oscuras.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se han propuesto otras vías: "Subsidiar a las personas, no a los productos." Era una de las que se manifestaron en aquellas reuniones "a camisa quitada", que llevaron esperanzas de cambios a muchos hace tres años. Es decir, entregar bonos a las personas cuyos ingresos no alcancen determinados límites, para que compren lo que necesiten.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Claro que esos límites pueden ser muy bajos y dejar efectivamente en la miseria a casi todo el mundo, porque en la mente de los que "pican el bacalao", "somos felices aquí". &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En algo tendrían razón, porque no es razonable que una persona con ocupación necesite ayuda estatal para vivir (no me refiero al sostén único de una familia numerosa, sino a cualquier trabajador). Y es que la política de "pleno empleo" tampoco es razonable. Provoca que haya demasiados salarios que pagar y demasiadas entidades excesivamente onerosas. Hunde la productividad del trabajo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Disminuir el número de empleos, aumentar el paro, tampoco resuelve por sí sólo el problema. Igualmente habría que ayudar a los nuevos desempleados.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entonces, ¿no hay solución? ¿Hay que seguir con la "sal encima"?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Quienes vivimos el cambio de la economía en la segunda mitad de los noventa, sabemos que no: las débiles reformas que se emprendieron en esa época nos ayudaron a salir de un pozo profundo. Aunque no era una solución de aliento largo, demostró que la caída es reversible. Sólo se necesita un cambio en el objetivo principal del gobierno. Éste debe entender que lo primario es la economía, que hay que eliminar restricciones aunque signifiquen pérdida de control o de poder. Lo principal, no es el ahorro. Lo es, la eficiencia, la capacidad para generar servicios y bienes demandados de forma productiva.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuba necesita un cambio. En particular, deben derogarse las leyes que impiden la formación de empresas con propietarios cubanos y renunciar al monopolio sobre el comercio exterior e interior. Un campesino cubano debe tener la posibilidad de invertir y acoger inversión para explotar sus tierras y vender su producto en el mercado nacional o internacional al mejor precio posible. Un empresario, nacional o extranjero, debe tener capacidad legal para traer, por ejemplo, vehículos nuevos o de uso y venderlos en el país al precio que pueda, sin que su propietario se vea imposibilitado de ponerle chapa. ¿Qué necesidad hay de impedírselo? ¿Cuántas ideas no surgen cuando hay derecho y garantías para producir? &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es natural que las empresas paguen impuestos, que lleven contabilidad confiable, que sus fuentes de financiamiento sean legítimas, que las aduanas cobren aranceles. No lo es, que los trabajadores tengan que aceptar una "agencia empleadora" que se quede con la mayor parte de su salario. Esta entidad limita las posibilidades de existencia para empresas pequeñas, sin hablar de legitimidad o violación de derechos. Tampoco, que tengan proveedores designados por ley. Éstos deben ser elegidos libremente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Yo creo que éstas son reservas productivas que tiene el país. No deben conservarse cerradas como válvulas de seguridad que se abrirían sólo para calmar una crisis violenta, como ocurrió en el noventa y cuatro con los mercados campesinos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Solo he mencionado ejemplos, no son propuestas. Mi idea es ilustrar el espíritu que falta o que es relegado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y el tiempo pasa y nuestros problemas se ponen viejos. Surgen nuevos, se agravan y envejecen también. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nuestra vida se va y seguimos en silencio, mirando los muros de la patria mía.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;  &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-7146127797698710930?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/7146127797698710930/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=7146127797698710930' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7146127797698710930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7146127797698710930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/07/regalo-oneroso.html' title='Regalo oneroso'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-2627964169198866186</id><published>2009-07-21T21:52:00.001-04:00</published><updated>2009-07-21T21:52:31.052-04:00</updated><title type='text'>Economía planificada.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Dicen que cierto economista predijo que los intentos de planificar la economía sólo producirían pobreza.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es todo lo contrario lo que nos enseñaron en la escuela. La economía planificada permitía el mejor empleo de los recursos. Evita que todo el mundo se ponga a fabricar un producto sin saber qué necesidad hay. Mi profesora de Geografía Económica de onceno grado (le decían Níquel-más-cobalto, porque repetía una y otra vez el caso de la explotación de las minas de níquel como ejemplo del robo de nuestro patrimonio por parte de las empresas transnacionales) insistía con absoluto convencimiento: "En la economía planificada, se produce lo necesario, no hay un excedente que ocasione inútiles gastos de transporte y almacenamiento, como sucede en la economía de mercado, donde los precios bajan y surgen las crisis de superproducción." Por ahí venía el ejemplo de la compañía que botaba la leche al mar para que los precios no subieran, etc. Estaba tan claro que un sistema económico organizado como un reloj era superior a otro donde imperaba el caos y el egoísmo, que todos sacábamos buenas notas en su asignatura. Estoy hablando del curso 1971-1972.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ese año, en la escuela al campo, mi brigada fue a cortar un campo cañero que debía tener quince mil arrobas y, después de tumbar toda la caña, sólo pudimos llenar dos carretas (unas ochocientas arrobas). Eran los remanentes de la zafra de 1970, cuando los campos se negaron a dejar crecer la cantidad que los planificadores le habían asignado para cumplir con los diez millones. No podíamos esperar que nuestra economía ya estuviera "planificada", pero la idea era que lo iba a estar pronto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Han pasado casi cuarenta años más. Las economías caóticas han agarrado unas cuantas crisis, que son una especie de gripe a las que le inventan curas más o menos inútiles y de las que salen sin que se sepa muy bien por qué. También tienen buenas rachas que no son noticias y nadie habla de ellas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Y la economía planificada? Muchos desistieron de planificar la economía. Otros ya no hablan de eso. Lo cierto es que no veo un plan general funcionando. Sólo emergencias, recuperación, campañas, saltos, rectificaciones. Todo de última hora, para los próximos meses.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Se puede planificar el clima? ¿Los vaivenes del mercado internacional? ¿Las crisis políticas? ¿Las catástrofes naturales? ¿Los nuevos procesos tecnológicos revolucionarios? ¿Los cambios en los gustos y necesidades de la gente? Quizás. Con suficientes burócratas…&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-2627964169198866186?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/2627964169198866186/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=2627964169198866186' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2627964169198866186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2627964169198866186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/07/economia-planificada.html' title='Economía planificada.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-921842369461870163</id><published>2009-07-14T14:05:00.001-04:00</published><updated>2009-07-14T14:05:21.639-04:00</updated><title type='text'>¿Se recupera la educación?</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;El regreso de los preuniversitarios al ambiente urbano cumple los deseos de millones de cubanos que han esperado por casi dos décadas la desaparición del sistema de escuelas en el campo que lanzó a los estudios de técnico medio a infinidad de jóvenes interesados en esta enseñanza como camino hacia la Universidad. Todos los estamentos de la sociedad tenían objeciones a la escuela en el campo: separación de la familia, patria potestad, degeneración moral, gasto económico, destrucción de la agricultura, ineficiencia académica, problemas de transporte, eran algunas de las más referidas. ¿Cómo pudo sobrevivir una institución tan impopular durante tanto tiempo? Del mismo modo que muchas otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ha llegado la cordura en este tema y eso debería bastar. Ahora la tarea es dura, durísima. Una institución como el sistema educativo no tiene una fórmula instantánea que pueda destruirse y crearse nuevamente, a golpes de antojo, sin consecuencias. La base material, los antiquísimos laboratorios con sus cristalerías, equipos de medición, mesas de trabajo, reactivos, bibliotecas, pupitres, pizarras y una infinidad de etcéteras han desaparecido en estos años y deben ser restituidos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una pérdida más importante es la de los recursos humanos, los más importantes en cualquier ramo. Regresados los "maestros emergentes", el inventario de personal docente debe estar por los suelos. Los maestros profesionales han encontrado una mejor manera de ganarse la vida y costará traerlos al redil.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El reciente anuncio de un aumento salarial para el sector es otra insuficiente buena noticia. Los aumentos no son especialmente importantes, aunque llegan en una etapa en que serán más significativos, teniendo en cuenta la desaparición de muchas de las fuentes alternativas de ingresos que han golpeado la actividad por cuenta propia, la retirada de muchas empresas extranjeras, las restructuraciones gubernamentales y el impacto de la crisis, es decir: el desempleo real. Quiero decir que se trata de un ambiente de mercado laboral deprimido que atraerá a muchos cubanos al trabajo, aunque sea para ganar la depreciada moneda nacional. Los trabajadores de la enseñanza pueden percibir cierta revalorización de su actividad por parte de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay otras condiciones que por décadas han hecho estresante el trabajo del maestro. Recuerdo a una compañera de trabajo (cuando eso yo era profesor de "la Lenin") que se retiró el mismo día de cumplir la edad necesaria. Después de negarse a explicar sus razones una y otra vez, lo hizo su último día de asistencia al trabajo. "Hay dos cosas que no soporto de ser maestra. Una, los cambios de programa. Un día llega un metodólogo al Ministerio de un curso en la URSS o en la RDA y trae un libraco y dice: 'éste es el programa'. Y ahí vamos los maestros a estudiar y a preparar nuevas clases con los nuevos métodos. Antes eran las &lt;em&gt;habilidades&lt;/em&gt; y ahora son los &lt;em&gt;objetivos&lt;/em&gt; o si no la &lt;em&gt;enseñanza problémica&lt;/em&gt;, o lo que haya leído el tipo por allá. Entonces, las cosas no salen como el metodólogo creía y lo quitan. Viene un nuevo metodólogo y dice 'no vamos a cambiar el programa, pero vamos a arrancarle la hoja tres, la cinco, la trece y de la quince a la veinticuatro'. Y al otro año le quitan otro pedazo y así hasta que llega otro con un nuevo libro y vuelta a empezar. Lo segundo que no aguanto es que se creen que una tiene la obligación de obedecer órdenes, como si fuera un soldado. 'Hay que llevar a los alumnos al huerto.' Se entiende. 'Los profesores deben quedarse esta noche, que salimos a las tres de la mañana a la concentración por el Primero de Mayo'. 'Preparación militar'. 'Ayudar con la pintura de las aulas'. No es que una se motive y quiera hacer esto o aquello, no. Es que una &lt;em&gt;tiene&lt;/em&gt; que hacer lo que se le ocurra a cualquier jefecito, aunque no tenga nada que ver con dar clases."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La queja de esta profesora no es exclusiva del ramo. El trabajador cubano puede tener obligaciones fuera del contenido "normal" de su puesto. Pero la carga ideológica que tiene la educación hace que ese fardo resulte especialmente pesado para nosotros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Percibir que sus profesores son personas que carecen de respaldo, que no han tenido éxito en la vida, conspira contra su autoridad y su valor como ejemplo ante los alumnos. Hace que sea más difícil controlar el aula. No sólo los salarios deben ser lo mejor que la sociedad pueda brindar. También debe cambiar su relación con la sociedad, respetarse su contrato de trabajo. Los profesores deben ser apoyados por su institución, no hostigados, ni 'persuadidos' a otorgar notas o informes que no reflejan el aprendizaje de sus estudiantes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A veces me pregunto si es posible en este país que nuestra profesión recupere su dignidad.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-921842369461870163?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/921842369461870163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=921842369461870163' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/921842369461870163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/921842369461870163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/07/se-recupera-la-educacion.html' title='¿Se recupera la educación?'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-2207453039070203819</id><published>2009-06-30T22:36:00.001-04:00</published><updated>2009-06-30T22:36:23.839-04:00</updated><title type='text'>Menos retórica.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Luego de leer algunos de mis correos, hice una excursión al mundo de los blogs y sus comentaristas. Observar cómo en muchos mensajes se eleva la retórica a nivel de insulto y se argumenta con suposiciones y mentiras, me provoca vergüenza ajena.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La política es apasionante. Aunque los discutidores rara vez influyen en los hechos importantes, la incidencia que la política puede tener en las vidas de las personas hace que muchos se expresen con vehemencia defendiendo los que creen que son sus intereses. La afiliación partidaria favorece el alineamiento a posturas que no siempre comprendemos o resultan difíciles de sustentar con apego a los principios que propugnamos. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nos enzarzamos en discusiones y cuando nos falta el argumento, acudimos a las descalificaciones. Cuando faltan hechos que apoyen nuestra postura, utilizamos suposiciones y si fuera necesario, la mentira.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Evito caer en eso. Trato de escribir solo de lo que sé, de lo que me consta. Cuando supongo, digo que es una suposición. Cuando invento, le llamo novela, o relato, nunca testimonio. Eso no mueve un grado a la izquierda o la derecha mi ideología. Si estoy convencido de mis ideas, no necesito insultar. Creo que en general es mejor tener preguntas e investigar con honestidad, que respuestas (más o menos fundamentadas) para "ganar" una discusión.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Yo soy el primer receptor de mis argumentos. No me sentiría bien, si para convencerme de algo, tuviese que falsear la realidad, mirar solo a lo que conviene o desechar otras alegaciones. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me gustaría que los demás sintieran algo parecido, que se examinaran, que intentaran sentirse bien consigo mismos. No es necesario entenderlo todo, cualquiera puede dejarle el beneficio de la duda a sus afectos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aún así, comoquiera que lo hagan, prefiero que sigan hablando sobre Cuba. Escuchándonos, nos conocerán. Aunque sea a través de nuestras mentiras e insultos. &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-2207453039070203819?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/2207453039070203819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=2207453039070203819' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2207453039070203819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2207453039070203819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/06/menos-retorica.html' title='Menos retórica.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-4505144312872661832</id><published>2009-06-21T15:16:00.001-04:00</published><updated>2009-06-21T15:16:10.335-04:00</updated><title type='text'>Un blogger profesional.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Le dediqué la entrada anterior a un artículo, "&lt;a href='http://www.bbc.co.uk/blogs/spanish/2009/05/con_las_barbas_en_remojo.html'&gt;Con las barbas en remojo&lt;/a&gt;" relacionado con el desabastecimiento de la red comercial en divisas, de Fernando Ravsberg, el corresponsal de la BBC en Cuba.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los artículos del periodista muestran lo difícil de su trabajo. Resalta aristas interesantes en fenómenos, generalmente ya reseñados, pero es capaz de presentarlos desde ángulos llamativos, manejando información de primera mano que ilustra significativamente las tesis de sus encabezados. Se aleja de críticos y apologistas, lo cual atrae sobre él, ataques de ambos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una de sus recientes entradas&lt;a href='http://www.bbc.co.uk/blogs/spanish/2009/06/el_bloqueo_interno.html'&gt;, El bloqueo interno&lt;/a&gt;, la dedica al daño que provoca el agarrotamiento de la economía nacional por parte del Estado. Describe con ejemplos impactantes "las veredas oscuras" del error. Es una idea que ya ha sido presentada; sin embargo, no es retórica política lo que queda de su lectura, sólo realidad. Las leyes y restricciones que rigen la actividad económica cubana son incalculablemente dañinas y Fernando lo demuestra. Culpa a "la burocracia". Ésta se ha convertido en un cómodo chivo expiatorio (anónimo, colectivo) y éste es, para mí, el punto débil de su alegato. "La burocracia" tiene intereses, pero no es la que toma las decisiones, ni la iniciativa. Sólo cumple su "importante tarea".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La siguiente entrada, &lt;a href='http://www.bbc.co.uk/blogs/spanish/2009/06/pobrecitos_los_cubanos.html'&gt;Pobrecitos los cubanos&lt;/a&gt;, parece destinada a compensar las ofensas  del anterior, como el mal árbitro de beisbol que, después de "cantar" una bola mala como strike, lo compensa cantando un strike como bola mala. Una de cal y otra de arena. Confieso que por un momento me molestó. Especialmente eso de que el cincuenta por ciento tiene acceso a divisas. Pero mirándolo mejor, puede ser. Incluye entre otros, a los que reciben mesadas irregulares, los parqueadores, los que cobran diez CUC de "estimulación" cuando cumplen los parámetros, los mendigos de las puertas de las tiendas, las que limpian las casas de los que alquilan, las vendedoras de "jabas" en los agros. Los voraces inspectores que salen a medrar cada vez que aparece una medida de "control" (los últimos, los de los contadores eléctricos). La pirámide de ingresos cubanas, la real, es desconocida. Tengamos en cuenta que la mayoría de las entradas importantes se obtienen ilegalmente. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La información vale. Una pirámide de ingresos cuya base es muy ancha (la gran mayoría gana muy poco) que tiene un pico superior muy largo, una pirámide de una gran pendiente media, es la representación gráfica de una importante desigualdad. Desconozco la intención del periodista, pero eso es lo que demuestra. El famoso "igualitarismo" no existe.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Creo que los lectores extranjeros y los periodistas cubanos deben agradecer a este escritor que llame la atención sobre tanto tópico interesante de la vida nacional, y al valor con que lo hace.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-4505144312872661832?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/4505144312872661832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=4505144312872661832' title='44 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4505144312872661832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4505144312872661832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/06/un-blogger-profesional.html' title='Un blogger profesional.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>44</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-223683388009966326</id><published>2009-05-28T22:20:00.001-04:00</published><updated>2009-05-28T22:20:08.589-04:00</updated><title type='text'>Del Capitolio a la espuma de Fernando.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Hace mucho tiempo, diríase antes del Big Bang, existían juegos de mesa. Brisca, Dominó, Bingo, Parchís y Capitolio ocupaban el ocio de muchas familias cuando aún el Pin Pon electrónico, el Pacman o el Digger no habían comenzado este entretenimiento obsesivo en que se han convertido las computadoras y sus redes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los juegos de mesa solían ser familiares. En los sesenta comenzó la desaparición del espacio que reunía a las personas a compartir su ocio con tranquilidad y estos juegos mutaron y casi desaparecieron. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En Cuba, el Capitolio y su primo, el Monopolio, dieron lugar a "La Deuda Eterna", su variante empobrecida, donde  usted no compra propiedades, ni construye, ni invierte. Se pasa el tiempo endeudado, esperando la asignación de recursos, temiendo un golpe de estado o cualquier desastre que lo saque del juego.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me acordé de esta mutación leyendo el artículo del corresponsal de la BBC en Cuba, &lt;span style='color:#333333; font-family:Verdana; font-size:8pt'&gt;&lt;strong&gt;Fernando Ravsberg&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;, "Con las Barbas en Remojo". Después de describir la efímera presencia de algunos productos en los estantes de las tiendas que venden sus productos en divisas, se declara intrigado. ¿Cómo es posible, con margen e impuesto superior al 240 % que escasee y desaparezca cualquier rubro?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No puedo pensar que él, Fernando, no lo sepa. Su extrañeza debe ser retórica. Él sabe de empresas que se retiran  de nuestro "mercado" por no poder sobrevivir en un medio ambiente económico adverso,  a la retención de los fondos en los bancos, la inestabilidad de los pagos a los proveedores, los cambios de reglas que afectan el cumplimiento de contratos. Los productos, de escasa variedad, se muestran intermitentes entre los retiros, la espera de otras fuentes y la poca redundancia que tienen como lógica consecuencia el actual panorama de las estanterías.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No importa cuanto dinero entre en las cajas contadoras. Es un capital que no sirve para pagar nuevas compras, es controlado fuera de las empresas comercializadoras. Si de pronto al Gobierno le hace falta recursos para cualquier otra cosa, habrá que esperar. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es como si fuéramos un pueblo virtual de un juego de la Deuda Eterna. Un atribulado jugador debe ocuparse de llenar las tiendas o satisfacer nuestras necesidades, pero se pasa el tiempo cerrando propiedades,  confiscando haciendas y eludiendo a sus acreedores, resolviendo los problemas del momento, siempre sin llegar a ponerse al día, mientras nosotros esperamos que se entretenga con otra cosa o que aprenda por fin  a jugar, porque este juego así no tiene gracia. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-223683388009966326?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/223683388009966326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=223683388009966326' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/223683388009966326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/223683388009966326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/05/del-capitolio-la-espuma-de-fernando.html' title='Del Capitolio a la espuma de Fernando.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-1087015365118411322</id><published>2009-05-13T17:19:00.001-04:00</published><updated>2009-05-13T17:19:36.829-04:00</updated><title type='text'>Cosas que no cambian</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Aunque soy de los que piensan que todo tiene un fin y que también nuestro cambio está llegando, distingo los que pueden ocurrir por la voluntad y el interés de los gobernantes, de los que no tendremos fácilmente. Como van las cosas, por el momento solo llegarán algunos de los primeros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si queremos saber entonces qué cambios pueden venir de ese modo, tendremos que preguntarnos cuál es la situación ideal para ellos y qué harían para lograrla. Sólo veo aumento del control, restricciones, perfeccionamiento de la maquinaria estatal, conductismo y estratificación de la sociedad en su modelo. La aparente liberalización con que comenzaron las "reformas" (extender hacia los cubanos,  servicios y ventas reservados a los extranjeros) fueron una muestra del tipo de relajamiento que están dispuestos a admitir: asuntos secundarios, desaparición de humillaciones inútiles y antieconómicas, más que impopulares, impresentables. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Quedan algunas de ese estilo entre las que se mencionan con más fuerza: la reapertura de las escuelas preuniversitarias en las ciudades, los permisos para vender y comprar automóviles de menos de cincuenta años en la isla, la eliminación de las restricciones de tipos de productos del agro que pueden ser vendidos en los mercados o la mejora del sistema financiero nacional, incluyendo una reforma monetaria.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay otras que han levantado muchas ilusiones y que no vendrán. No importará en estos casos que se trate de disposiciones impopulares o ilegítimas. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un caso es el de las regulaciones que afectan a la libertad de tránsito en sus distintos aspectos. ¿Traslados internos? Puede ser…, quizás. Lo veo difícil, pero no totalmente imposible. ¿Salir y entrar libremente del país? Eso sí que no. Aunque la salida dependería adicionalmente de encontrar destinos dispuestos a recibirnos, un escenario limitado sólo por la disposición de abrirse de las  fronteras externas crearía una presión extraordinaria sobre éstas y un cambio tremendo en la dinámica social del país. Es una posibilidad incompatible con el modelo. Puedo enumerar varios elementos, algunos ya expresados en distintos foros: &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En primer lugar, significaría una gran pérdida de control. Sólo la posibilidad de coartar la presencia física permite ejercer cierto tipo de presiones, vigilancia y limitación. No sólo de los "enemigos internos", si no también de personas corrientes que no tendrían que quedarse donde se les prohíbe aquello a lo que tienen derecho y necesidad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En segundo lugar, representaría una considerable afectación económica. Profesionales, deportistas, técnicos, artistas, etc., cuyos contratos serían fácilmente mejorados en cualquier parte, no podrían utilizarse del modo en que lo son, si ellos y sus allegados pudieran viajar o permanecer en los países a los que se les ha vendido su trabajo; o emigrar a cualquier otro sitio sin problemas para el regreso, en caso de desearlo. El llamado "robo de cerebros" se generalizaría en un ámbito laboral depreciado y en la vecindad del mayor mercado del mundo. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay un problema de imagen, y este es mi tercer punto, al que posiblemente seguiría cualquier reforma migratoria. La explosión del 80, cuatro años después del referendo constitucional, ocurrió en los momentos en que mejor iba la economía del país, cuando más sólidas parecían las instituciones, pero también después del corrosivo contacto con la "Comunidad". Se interrumpió la estampida, que no llevaba trazas de disminuir, cuando ya habían emigrado 125 000 personas y no se sabe cuántas más se disponían a hacerlo. La conmoción nacional que esto causaba es inimaginable para los que no la vivieron. ¿Qué ocurriría ahora, después de conocer el Período Especial y con las perspectivas sombrías que se ciernen sobre el futuro? No sé. Pero el unitarismo que se pretende presentar sería gravemente dañado. Si la crisis del Mariel fue centro de la atención de los medios en el mundo, un trance como aquel en el siglo de la información quitaría el modelo cubano de los discursos "izquierdistas" para siempre. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por último, está el problema histórico. Estas "sociedades" funcionan con ese componente. Sin él, las experiencias han sido muy negativas. Recordemos las sacudidas migratorias en Europa del Este que precedieron a la caída del muro de Berlín, cuando algunos países abandonaron el "campo socialista" y conservaron sus fronteras abiertas para todos. Es natural, entonces, que los gobernantes no deseen permitir algo que les puede quitar el país.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No sucederá. Ni se permitirá la pequeña libre empresa, la inversión privada nacional o de la emigración, la diversificación de la enseñanza  ni otras restricciones que conforman el sistema de mantenimiento del control. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los cubanos, acostumbrados a los sucedáneos,  seguimos dándoles soluciones ilegales a estas carencias. Hasta que llegue el día.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-1087015365118411322?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/1087015365118411322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=1087015365118411322' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1087015365118411322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1087015365118411322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/05/cosas-que-no-cambian.html' title='Cosas que no cambian'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-6404867603557318464</id><published>2009-04-25T14:14:00.003-04:00</published><updated>2009-04-25T14:34:58.428-04:00</updated><title type='text'>Las dieciséis tetas del hurón.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Unos de los relatos de la colección publicada bajo el nombre de Ternera Macho y Otros Absurdos, es el titulado “Dieciséis Tetas”. Lo escribí poco después de escucharle un cuento parecido a una persona que quería convencer a su familia en los Estados Unidos para que se esforzaran un poco más y le enviaran lo necesario para comprarse una salida como falso ex-preso político. Salpicando su historia con retazos de la cotidianeidad, algo de Arenas y mucho mío, compuse el cuento que ya &lt;a href="http://delitomayor.blogspot.com/2008/01/para-muestra-un-botn.html"&gt;publiqué&lt;/a&gt; en este blog.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Lo traigo a colación porque me lo ha recordado un documento que circula por las memorias flash sobre el caso Hurón Azul. Me quedé corto con mi narración: es imposible competir utilizando solamente la fantasía contra una realidad como la nuestra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;En mi nutrida biblioteca juvenil, había un libro, “&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:9.0pt;font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; color:#003366"&gt;Formoso, 2.000 procesos industriales al alcance de todos&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;”. Ya no puedo recordar el número de edición. En la época en que yo quería ser químico cuando fuera grande, me sirvió para no comprender por qué faltaban tantas cosas fáciles de producir. El libro no se limitaba a explicar cómo hacer esto o aquello: incluía una relación de proveedores de materiales, partes y equipos que se citaban en los distintos procedimientos. Todavía formaba parte de mi biblioteca a principios del oscuro “Período Especial” y me sumergí en su busca, tratando de hacer, por mi mismo, algunas de las cosas necesarias que habían desaparecido bruscamente de mis posibilidades de compra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Más que las recetas, todavía plenamente válidas, me llamó la atención el espíritu práctico del libro. Era tan fácil que todo se empezara a fabricar, darían tanto rendimiento las inversiones. ¿Por qué no se hacía? ¿Por qué se hace tan poco?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;La respuesta, la sabemos todos. Las trabas. El estanco.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Preferir el control a los frijoles.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-6404867603557318464?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/6404867603557318464/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=6404867603557318464' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6404867603557318464'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6404867603557318464'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/04/las-dieciseis-tetas-del-huron.html' title='Las dieciséis tetas del hurón.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-4752664035421061512</id><published>2009-04-19T17:36:00.001-04:00</published><updated>2009-04-19T17:36:59.632-04:00</updated><title type='text'>Soledad.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Sucedió  dos semanas después del fin.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ya Mariela y yo  habíamos decidido separarnos. De común acuerdo. De todas formas, era un solo cuarto y una cama. Ni yo tenía donde quedarme, ni ella posibilidad de traer a alguien. Así que nos acostábamos juntos y peleados. Era rara la noche en que no se me caía la mano en su barriga o me le pegaba al fondillo. Ardíamos un rato y despertábamos, aún peleados.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero esa tarde, viernes, conciliador, saqué un paquete de perritos de pollo como si fuera un ramo de rosas. "No. Voy a comer fuera." Me dieron ganas de tirarle el paquete por la cabeza. La muy puta. No pregunté. No quería que me dijera.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me metí en el bañito que yo había azulejado y utilicé el cubo de agua que ella tenía listo. Salí a la calle, sin palabras y sin un medio en el bolsillo. Bebo y Manolo en el banquito. Uno estiró el brazo y levantó una turbia botella para mi consuelo. Un solo trago. No quería que me vieran allí ni en ningún otro sitio. Salí caminando, no sé si en busca de cansancio o de aventuras. Al final, me senté en una parada, junto a una pareja que discutía porque no cogieron un carro de diez pesos. Y regresé a la casa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ella dormía y no intenté provocarla. Sólo me hice un huequito para dormir en la cama sin despertarla.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No escucharía sus historias: que no me contara. Era una pendiente difícil de resistir la que me llevaría al papel de idiota tarrú. Tranquilo, por la mañana, salí a vender unas piezas que me había llevado del almacén hace tiempo. Le saqué mucho menos de su precio, es lo que sucede cuando uno vende apurado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Regresé al mediodía, con tremenda hambre. Ella había dejado un poco de picadillo de soya tan bien hecho, que me lo comí en la misma sartén, mezclándolo con un poco de arroz blanco de la cazuela. Me miró, esperando quizás una pregunta, pero me metí en el bañito a enjuagarme la boca antes de tomar un poco de café y coger calle.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora resulta que tengo tiempo. Puedo jugar damas con los viejos del portal de la carnicería, dominó de a &lt;em&gt;monja&lt;/em&gt; la partida con los &lt;em&gt;pintos&lt;/em&gt; del solar o darme unos &lt;em&gt;palos&lt;/em&gt; con la gente del banquito del parque. No quiero aprovechar mi libertad de esta manera porque es hora de buscar mujer. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una guagua me pone en el Yara. Me detengo un poco en el portal mirando los carteles. Una película del pasado festival de cine. No me interesa. Estoy aquí buscando chicas como ésa de barriga plana. El pantalón se despega suficientemente como para mostrar el comienzo de un tatuaje jeroglífico y la liga de su hilo dental. No me ve. Mira a través mío como si yo fuera un cristal. Tampoco me ve la mulata de trasero esférico, ni la otra muchacha cuyo pecho hace pensar que la ley de gravedad funciona en sentido opuesto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En cambio, recibo insinuantes miradas de una medieval veterana con ínfulas de vampiresa y aires de bruja.  Decido pasarme a Coppelia cuando me descubro dispuesto a apreciar sus blandas redondeces.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Finalmente, diviso mi presa. La veo pasar, y me ve. Lleva junto a ella una niña con un lindo vestido hecho en casa. Ella misma debe haberse ajustado también el pantalón cuya cadera duplica su cintura. Las dos traspiran limpieza y  satisfacción. Pero no llevan papito para la niña. Estiro mi oído para escucharlas antes de ser advertido. "No. Ahora, no." La niña pone cara de conformidad, sabe que no debe discutir, ya hizo su intento. Adivino. Me adelanto, compro un helado cubierto de chocolate y nuez (un CUC, qué abuso) y comienzo a abrirlo con parsimonia delante de ellas, vigilando la mirada de la niña, que no demora en manifestarse.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"¿Quieres uno?" Ella mira a la mamá y yo no espero. "Deme otro, para la niña."  La mamá hace un gesto de rechazo, inútil, porque no le dejo opción. Ya la niña está saboreando su helado y aún no he tocado el mío. "Este es para ti." Le digo a la mamá, que se niega terminantemente. "No puedo comérmelo y dejarte mirando. Voy a tener que botarlo." "Es que no está bien." "No te preocupes, que a mí no me gusta el helado." Ya le dio la primera probada cuando decide cogerme la mentira. "¿Y para qué lo compraste?" Levanto las cejas alternativamente, le guiño medio ojo y sostengo una sonrisa viciosa, triple mensaje que responde en el acto bajando la mirada hacia la niña con una mueca de interés.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"¿Vienen o van?" No se me ocurre nada más inteligente con que obtener el permiso para acompañarlas. La niña debe andar por los ocho o nueve años y su mamá no querrá que participe de sus coqueteos. "Fuimos a Jalisco Park y ya vamos de regreso." El nivel de explicaciones es un contemporizador. Las acompaño a la parada de su guagua. Hay una hilera de boteros esperando, con sus anunciantes que vocean el recorrido. Nos miramos. Ella espera que la invite a ir en uno, pero no sé a dónde va y no sé si me alcance el dinero. Así que me hago el entretenido. "¿Cómo es tu nombre?" "Alina." No me gusta su nombre, me trae malos recuerdos, pero ¿qué importa? "¿Alina, te molesta si las acompaño?" &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mientras esperamos la guagua, inicio mi exploración. Está divorciada, es camagüeyana, el papá de Mayté se separó de ellas mientras vivían allá, ahora se están quedando en casa de una hermana en La Víbora, ya le hizo el traslado de escuela a  su hija, consiguió un trabajo por la izquierda en una pizzería particular, recibe un giro de cien pesos todos los meses para la manutención de la niña, tienen un cuarto para ellas dos, no pagan alquiler, pero ayudan en los gastos, llevan un año y tres meses en la Habana, no piensa regresar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Vamos en la guagua, una señora carga a la niña y aprovecho para pasar el brazo por la cintura de Alina y atraerla. Huele a "Primavera", el perfume de dos cuarenta que le regalé a Mariela el día de su último cumpleaños. Le hago notar mi dureza y ella se acomoda para sentirla en toda su extensión. Ya no hablamos, no observo el camino, me concentro en su cuello que se eriza hasta con mi aire.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ante la puerta de su casa me pide que espere. Entra sola con su hija, que quiere continuar con el sueño de la guagua. La casa está oscura, buena señal, ya la hermana debe haberse acostado. Un momento después sale y me invita a pasar, pero después me pide que espere en el sofá hasta que Mayté se duerma más profundamente. Me siento en la oscuridad mientras ella, sin hacer ruido, da unas vueltas por la casa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Voy a traer la niña" Me levanto y la cargo yo, mientras ella le susurra tonterías para que no se despierte. Con infinito cuidado, la acuesto en sofá donde su madre ha colocado una sábana y prende un silencioso ventilador de techo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y ya estamos juntos en el cuarto. Por suerte, la hermana tiene el sueño profundo. No hubo algo parecido a una  invitación, enamoramiento, sugerencia. La vi deseable fuera de su día habitual, mamá joven que cuida a su niña, carne dura insatisfecha. Mi animalidad despierta me hace olvidar la cautela: mi potencia y aguante le  alcanzan para borrar su estrés y dormir plenamente. No pudo hacer lo mismo. La despierto, ya vestido. "Hay que traer a la niña." "¡Verdad!" Cambia las sábanas, la ayudo con Mayté, me acompaña a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me besa, me da dos números telefónicos, casi me pide que vuelva. Su complacencia se manifiesta sin rubor. Asusta, por claro, su deseo de prolongar la relación, de tener un hombre permanente a su lado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando llego a mi casa son cerca de las cinco de la mañana. Me acuesto junto a Mariela y me duermo en pocos minutos. Generalmente, doy muchas vueltas antes de dejarme vencer por el sopor, pero la excitación se me ha agotado en el largo viaje y no necesito esforzarme más.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sólo el olor del almuerzo me despierta. Antes de sentarme a la mesa, me baño sin decir una palabra, y aún en silencio, salgo después de comer. Me dejo atrapar por el eterno dominó. Juego hasta la hora de la comida, pero no regreso después a casa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sólo camino. Las calles sucias, las paredes desconchadas, los ruidosos vehículos humeando al aire cálido, montones de personas a la deriva, tiendas cerradas, bares abiertos. La Habana es un despropósito. Regreso lentamente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mariela no soporta mi silencio, pero me sirve la comida, que ingiero sin analizar. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Vuelvo a salir dar una vuelta. Hay pocas luces en las calles, no ponen luminarias en los exteriores de las casas, los portales. Tampoco hay mucho tráfico nocturno. Desde el Parque llega el ruido de un concierto de Rock. Me acerco, pero mientras menor es la distancia, más lejanos están de mí, músicos y espectadores.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La casa está  vacía. Me acuesto, escuchando los susurros del edificio. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-4752664035421061512?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/4752664035421061512/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=4752664035421061512' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4752664035421061512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4752664035421061512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/04/soledad.html' title='Soledad.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-7554356629098360897</id><published>2009-04-14T06:21:00.002-04:00</published><updated>2009-04-14T09:41:50.664-04:00</updated><title type='text'>¿Decisiones correctas?</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p&gt;Un día, en una de aquellas expediciones de &lt;em&gt;Período Especial&lt;/em&gt; en busca de pienso para los pollitos, comenté con una amiga que me acompañaba."Parece que nos hemos quedado sin modelo a seguir. ¿Tú crees que &lt;em&gt;esto&lt;/em&gt; se sostenga?" "Yo creo que es muy importante que no se forme una revuelta." La miré sorprendido. No la imaginaba con ese tipo de preocupaciones. Mi mirada la impulsó a explicarse. "Mi mamá tiene más de ochenta años y ya yo estoy cerca del retiro. ¿Qué futuro tendríamos en medio de convulsiones como las que ha habido en Europa del Este?" "¿Tú piensas que los cubanos nos volveremos salvajes?" "No sé lo que va a pasar, pero hay mucho odio acumulado y tengo miedo. Yo prefiero que todo siga tranquilo y que después las cosas cambien poco a poco." Comprendía los temores de mi amiga. Es una persona que supo adaptarse a su medio ambiente y el miedo al cambio se acentúa con los años. Otro amigo, propietario de una vivienda de la que alquila dos habitaciones, me confesó un tiempo después "estoy perdido para el capitalismo", manifestándose conforme con sus ingresos (unos quinientos CUC mensuales) y vivir con su esposa en una pequeña habitación dentro de su lujoso piso.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me gusta preguntarle a la gente por su visión de lo que ocurre. Recuerdo, en los ochenta, haberle preguntado a un "amigo" (en este caso valen las comillas). "¿De dónde salió la idea de cerrar los mercados campesinos? ¿Tú tienes idea de cómo se toman las decisiones en este país?" Como militante y funcionario de nivel medio, él estaba supuesto de dar parte de esta conversación. Pero estábamos solos, no tenía por qué salir de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo, optó por ponerse teórico. "A mí no me importa cómo se toman las decisiones, mientras sean correctas." "¿Y cómo saber que son correctas? ¿Qué es lo que hace que una decisión sea correcta?" "Son correctas porque llevamos treinta años aquí. Nada más que hay que ver cómo vivimos y cómo viven en otros países del Tercer Mundo." "No veo la relación lógica. ¿Cómo pueden ser correctas una decisión y la opuesta, tomadas con unos meses de diferencia? ¿Estás dispuesto a aceptar que cualquier decisión es correcta?" "Pensar de otra forma conlleva al divisionismo. Se puede disentir antes de que se tome una decisión, pero después hay que apoyarla. A eso se le llama centralismo democrático."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dejé muchas preguntas sin hacer. Me interesaba su opinión personal, pero no la conseguía. Él tomó la iniciativa: "¿Tú crees que yo, negro y pobre, hubiera podido estudiar y ocupar este cargo? ¿Que hubiera podido representar a Cuba en el extranjero?" No pude responderle. Lo primero era fácil. Hubo otros antes que él, quizás no tan inteligentes y capaces, como sin dudas él lo era, aún viviendo en una época en que la discriminación racial estaba más arraigada, que estudiaron y ocuparon altos puestos. La segunda era muy difícil, él era uno de los que tenía mayores oportunidades para viajar desde que yo, y otros que hicieron el mismo trabajo antes, no podíamos hacerlo a causa de algunas de esas oscuras restricciones a las que se les suele llamar "lista negra".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con el tiempo me he ido convenciendo de lo contrario: las decisiones políticas no son correctas por sí mismas. El juicio de valor que se haga sobre las decisiones carece de importancia. Importan más los procedimientos para tomarlas, el conocimiento de los interesados en los pasos que se dan, la transparencia, la responsabilidad de sus promotores. La fórmula maquiavélica está mal: ningún éxito puede ser moralmente justificable si se logra por medios indignos. &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-7554356629098360897?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/7554356629098360897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=7554356629098360897' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7554356629098360897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7554356629098360897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/04/decisiones-correctas.html' title='¿Decisiones correctas?'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-1005387708853195798</id><published>2009-04-08T19:27:00.001-04:00</published><updated>2009-04-08T19:27:14.599-04:00</updated><title type='text'>Miedo protector.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;La rutina diaria nos ayuda a vivir sin continuas repeticiones de nuestros actos que haríamos con el fin de evitar olvidos. Pequeñas costumbres, como tocarnos los bolsillos para verificar que el pañuelo, la billetera, el menudo y las llaves están en su sitio, nos permiten salir a la calle y apresurarnos, sin necesidad de detenernos al llegar a la esquina repitiendo el registro. Así, nos dotamos de hábitos para manejar, comer, afeitarnos, dormir, etc., sin una lista de comprobación.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Después de haber sido emboscado en un par de ocasiones, concluí que mi falta de precaución era un hándicap para sobrevivir en un mundo donde es posible ser víctima de rufianes metódicos contra los que nada vale el imperio de la ley, precisamente por representarla. Con el tiempo, me ha surgido cierto temor a sentirme seguro, el miedo a no temer.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Así que cada vez que salgo, llego, descubro, imagino, abro, asiento, borro, amo o sueño, inventario cuidadosamente mis sentimientos activos y despierto mis aprensiones, para seguir en la seguridad de no estar confiado. No importa cuán temeraria o prudente sea una acción, no se puede hacer sin protegerse. Sin la cobija del temor.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una barrera débil y bastante supersticiosa, que asegura seguir de este lado de los muros. Funciona, hasta el momento.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-1005387708853195798?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/1005387708853195798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=1005387708853195798' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1005387708853195798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1005387708853195798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/04/miedo-protector.html' title='Miedo protector.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-1390994111647482481</id><published>2009-03-09T20:01:00.003-04:00</published><updated>2009-03-09T20:21:04.062-04:00</updated><title type='text'>Gratuidades Ingratas.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p&gt;Cuando el gobierno anunció el fin de los planes de estímulo a los &lt;em&gt;cuadros&lt;/em&gt; y otras &lt;em&gt;gratuidades indebidas&lt;/em&gt;, algunos se sintieron afectados. "Se van a quedar sin directivos" profetizó uno de mis amigos. "Yo no tengo un familiar en el extranjero que me pueda pagar un hotel, ¿cómo podré pasar mis vacaciones?", se quejó otro. Yo los tranquilicé a ambos, con la suposición de que la cosa no iba tan en serio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Es un error. Nadie estaba protestando contra las casas en la playa y los hoteles, ¿para qué hacer una cosa así?" Entre mí estaba recordando aquello del callo pisado, pero decidí meter baza: "Es una muestra de cuán lejos quiere llegar con las reformas. Les está diciendo a los demás que hasta los de arriba van a apretarse los cinturones, así que los de abajo no pueden quejarse. No te preocupes si te quitan la semana en Varadero con todo incluido, ya verás que la compensación aparece. Y cuando los salarios tengan valor, podrás pagarte tus propias vacaciones." "Sí, pero desde ahora me están quitando lo que tengo, por algo que no sé si me darán en el futuro." Lo cierto es que las monedas de la vida real suelen tener más de dos caras y este fenómeno me muestra que tampoco los "cuadros" reciben lo merecido; que muchos de ellos son acreedores de algo mejor que estos "planes".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En realidad, el temor de perder sus ventajas por adelantado sin que después aparezca la presunta compensación salarial está bien fundados. Es probable que ésta, en caso de existir, resulte insuficiente. El camino hacia los pagos justos está lleno de escollos. ¿Cómo puede pagarse bien, cuando las empresas y otras entidades estatales tienen en sus plantillas un numeroso personal poco relacionado con la generación de ingresos? (En tal categoría están, por ejemplo, una cuantiosa cifra de "cuadros profesionales" de "organizaciones políticas y de masas"; trabajadores "temporalmente" destinados a "planes priorizados", misiones internacionalistas, etc., sin contar con una  serie de regulaciones que han permitido engrosar las plantillas atendiendo a consideraciones no utilitarias). ¿Si es práctica corriente "vincular" o "compensar" los autos de algunos trabajadores, pagándoles las reparaciones y la gasolina para que los utilicen en su transportación? ¿Si los controles aplicados suelen descubrir infinidad de trampas por donde desaparecen incontables recursos en dirección desconocida?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay demasiado que arreglar. La falta de reglas darwinistas empresariales o, en su lugar, de un posible control real, ha ido corroyendo un sistema que es de por sí, poco efectivo, y hemos llegando a un punto en que no creo que este paso sea más que un paso de baile.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los intereses creados en torno al sistema de estimulación son tantos, que no puedo imaginar que vayan hasta el fondo en el asunto. Ojalá me equivoque. Es una de las formas de distribución más injustas y "desestimulantes" que se puedan inventar. Atrae una corruptela magnífica. Arruina al país. Lo divide. Pero… favorece a los que se pueden hacer oír con más estruendo. Éstos empezarían a denunciar a otros sectores no &lt;em&gt;desestimulados. &lt;/em&gt;Exigirán que el &lt;em&gt;pensamiento austero&lt;/em&gt; se aplique por igual en todos los ámbitos. Pondrán a su propio sistema en jaque. Y la voluntad "igualitarista" se desinflará.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las cosas no suelen ir tan en serio con tanto bromista suelto. "Nadie busca soga pa' su pescuezo", dicen.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por si acaso, esconden la soga.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-1390994111647482481?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/1390994111647482481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=1390994111647482481' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1390994111647482481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1390994111647482481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/03/gratuidades-ingratas.html' title='Gratuidades Ingratas.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-5600442477344488428</id><published>2009-03-01T14:53:00.001-05:00</published><updated>2009-03-01T14:53:09.509-05:00</updated><title type='text'>Al hombre le conviene.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;"porque al hombre le conviene&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;caer preso alguna vez&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;para contar lo que ve&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;y lo que es la humanidad."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Conocí esa canción en enero de 1968, cantada por un coro de adolescentes a bordo de una guagua que nos trasladaba a un campamento en Güines donde debíamos pasar seis semanas  y media trabajando en el campo. Pocos la habían escuchado antes, pero los guaguancós gustaban y la repetición, las ideas asociadas a su letra y el medio social de la mayoría de los estudiantes, consiguieron que a los pocos días todos lográramos seguir la rima con bastante éxito. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;"&lt;em&gt;La cárcel tiene azotea,&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;un jardín en medio del patio:&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;todo parece un palacio&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;con su piso que blanquea."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;No sé exactamente a qué cárcel, de qué época habla. Interesa la depresión del reo más que las condiciones de su encarcelamiento.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;"Te dan luz para que leas&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;(Si acaso quieres leer)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;Te dan pan para comer&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;y café por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;Esa es la cárcel de la Habana.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;em&gt;¡No la quieras conocer!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Me llamaba la atención aquello de que "al hombre le conviene". Según los códigos de honor del barrio de Colón donde habitábamos, los que habían pasado por la cárcel y no se habían "rajado", eran hombres de "pro". Guapos comprobados que podían relatar sus experiencias con orgullo le daban sentido a la canción. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Conocí "la cárcel" pocos meses después, sin haber cumplido los trece años. Una patrulla de las tropas guardafronteras capturó a un grupo de seis personas intentando penetrar en la Base Naval de Guantánamo una cálida tarde de julio. Entre esas personas estábamos mis padres y yo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Después de breves estancias en unidades militares, fuimos a parar a un centro de detención en la ciudad de Guantánamo. Recuerdo mucho de los días que estuve allí, quizás porque tenía los ojos muy abiertos tratando de "contar lo que veía" cuando saliera.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No era propiamente una cárcel, aunque algunos de los viejos pretendían llevar meses allí, esperando una definición. Parecía una casa de vivienda, "un palacio" y el piso era realmente blanco. Pero no se veía el exterior desde ninguna parte. No tenía jardín ni patio. Tampoco me dieron pan ni café. (Era costumbre de mi familia que los niños tomaran café "claro" con pan y a mí me gustaba). Los presos no se parecían a los que he visto tantas veces en visitas y películas, eran buena gente, (me brindaron comida casera que les habían traído sus familiares, al verme incapaz de consumir la polenta de harina de trigo salpicada de insectos que me dieron los guardias). Fui interrogado con toda seriedad por un individuo de nombre Urbano. Parece que el hombre pensaba que los niños (éramos dos) le daríamos la información clave para desarticular la "red" de fugas al extranjero.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para su sorpresa, le hablé del vehículo que nos había trasladado. "¿Cómo era?" "Un yipi." "De qué color." "Verde" "Y el chofer, ¿cómo era?" "Un guardia" "¡Un combatiente!  ¿Pudo verle los grados?" "No sé nada de grados." El policía estaba tan inquieto que empezó a tutearme. "¿Tú lo conocías de antes? ¿Sabes cómo se llama?" Después de unos minutos de preguntas y respuestas tontas, de gritarle al mecanógrafo, cayó en la cuenta. "Espérate. ¿De qué chofer tú hablas? ¿Del que los trajo a la Unidad?" Pegó un golpe en la mesa. Nunca había visto a un adulto tan dispuesto a pegarme. Me asusté tanto, que no me reí.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A los tres días soltaron a las mujeres y los niños. Mi padre estuvo dos años preso y no lo volví  a ver hasta el año 1972, cuando ya estaba muy cerca de la muerte. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El fantasma del intento de salida ilegal regresó en el año 93 cuando, cansado de responder con evasivas a la pregunta "¿Por qué Pérez Cuza no va con el equipo?", el que entonces era Director de la Enseñanza General del Ministerio de Educación, Héctor Valdés, me citó a su despacho para explicarme, en presencia de los metodólogos, la razón por la que yo no podía acompañar al extranjero a los equipos a los que preparaba: "¿Por qué nunca dijiste que te habían cogido tratando de irte del país?" &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tenía tantas respuestas que no dije ninguna.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-5600442477344488428?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/5600442477344488428/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=5600442477344488428' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/5600442477344488428'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/5600442477344488428'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/03/al-hombre-le-conviene.html' title='Al hombre le conviene.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-1836764650530936515</id><published>2009-02-22T13:15:00.001-05:00</published><updated>2009-02-22T13:15:57.525-05:00</updated><title type='text'>No opinarás.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;La publicación de los resultados de las encuestas por parte de nuestros medios parece corresponderse directamente con lo que reflejen. Manipuladas o no, las respuestas a las preguntas de las distintas encuestadoras tienen un importante papel en la política y la economía en otros lugares. Así se supo anticipadamente de la elección de Obama, la continuidad de Chávez o el "No" a Pinochet. En otros casos hay "sorpresa", especialmente cuando se ha decidido ignorar a las encuestadoras. Éstas también informan de muchos otros detalles de la vida de las naciones, como puede ser la preferencia por un equipo deportivo o un nuevo producto que sale al mercado. Las agencias, establecidas en todas partes, utilizan sus mecanismos de muestreo y se ganan la vida averiguando qué quiere la gente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sorprende cuando se habla de Cuba, la ausencia de mecanismos profesionales de sondeos de opinión que informen a los medios que lo requieran. Existen mecanismos controlados, al estilo del Instituto de la Opinión o las vías de información del partido. Muchas cosas no se saben sobre la opinión de mis coterráneos. Hay grandes nubes sobre importantes zonas "calientes" de la preferencia popular. Son, por ejemplo, claramente rechazadas las limitaciones a la libertad de tránsito o la rigidez artrítica de las regulaciones económicas, pero hay otros aspectos en los que resulta imposible de enterarse del nivel de satisfacción, los temores o los deseos de la gente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desconozco la razón por la que es así, puedo imaginar que tales empresas no tienen permiso para operar en Cuba. Quizás, al presentarse, se les hayan alegado razones de "soberanía", o probablemente no recibieran respuesta, ni concedido la licencia. También es posible figurarse los vericuetos por los que pasarían los pensamientos de un funcionario que tuviese que decidir sobre la concesión del beneplácito al avispado procurador que quiso llenar el vacío en el mercado de la información. También que exista alguna regla que haga imposible el intento.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No hay forma de conocer hechos que no se investigan, por muchas declaraciones que se hagan sobre ellos. Investigaciones secretas, parciales, presionadas, nunca darán resultados fiables y cognoscibles para todos. Es el resultado más inmediato e irrefutable de la ausencia de los instrumentos de opinión independientes, cuyo trabajo reconocen y aceptan en todas partes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo, algunos actúan como si supieran. &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-1836764650530936515?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/1836764650530936515/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=1836764650530936515' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1836764650530936515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1836764650530936515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/02/no-opinaras.html' title='No opinarás.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-480168039631505930</id><published>2009-02-15T10:28:00.002-05:00</published><updated>2009-02-15T10:59:27.893-05:00</updated><title type='text'>En busca de Anita.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p&gt;No me ha sido fácil cumplir la promesa de poner los vínculos en el blog. Primero, como ven, me está resultando difícil publicar aquí. Segundo, no los hallaba. Virtual ni físicamente. Ni siquiera en la Feria del libro, donde mi hijo se sumergió en lo profundo de un antiguo calabozo lleno de libros y sólo pudo encontrar algunos ejemplares de Ternera Macho. Nada de Anita y las cinco gordas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con fe en la existencia del libro sustentada en su posesión material, busqué en Renacimiento, y hallé lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center"&gt;&lt;table border="0" style="border-collapse:collapse"&gt;&lt;colgroup&gt;&lt;col style="width:19px"&gt;&lt;col style="width:444px"&gt;&lt;/colgroup&gt;&lt;tbody valign="top"&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="padding-top: 4px; padding-left: 4px; padding-bottom: 4px; padding-right: 4px" valign="middle"&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;"&gt;&lt;em&gt;1&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="background: #990000; padding-top: 4px; padding-left: 4px; padding-bottom: 4px; padding-right: 4px" valign="middle"&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="  ;font-family:Arial;font-size:10pt;color:white;"&gt;PÉREZ CUZA, Ángel.- &lt;strong&gt;Anita y las cinco gordas. Novela cubana. (Aproximación a los temas que han marcado la vida de muchos cubanos y conforman la peculiar idiosincrasia que les permite sobrevivir con dignidad en medio de las ruinas de sus sueños). Ilustración de la cubierta de Eva Vázquez Merino. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Espuela de Plata, Colección Narrativa nº25, 2009, Sevilla. 21x15. 248 pgs. (S2351) &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="padding-top: 4px; padding-left: 4px; padding-bottom: 4px; padding-right: 4px" valign="middle"&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;"&gt;&lt;em&gt;2&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="background: #990000; padding-top: 4px; padding-left: 4px; padding-bottom: 4px; padding-right: 4px" valign="middle"&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="  ;font-family:Arial;font-size:10pt;color:white;"&gt;PÉREZ CUZA, Ángel.- &lt;strong&gt;Delito mayor (Novela).&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Espuela de Plata, Colección Narrativa nº12, 2005, Sevilla. 1ª edición. 21x15. 144 pgs.(Q6203) &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="padding-top: 4px; padding-left: 4px; padding-bottom: 4px; padding-right: 4px" valign="middle"&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;"&gt;&lt;em&gt;3&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="background: #990000; padding-top: 4px; padding-left: 4px; padding-bottom: 4px; padding-right: 4px" valign="middle"&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="  ;font-family:Arial;font-size:10pt;color:white;"&gt;PÉREZ CUZA, Ángel.- &lt;strong&gt;Delito mayor (Novela).&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Espuela de Plata, Colección Narrativa nº12, 2006, Sevilla. 2ªed. 21x15. 160 pgs.(R2273) &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="padding-top: 4px; padding-left: 4px; padding-bottom: 4px; padding-right: 4px" valign="middle"&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;"&gt;&lt;em&gt;4&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="background: #990000; padding-top: 4px; padding-left: 4px; padding-bottom: 4px; padding-right: 4px" valign="middle"&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="  ;font-family:Arial;font-size:10pt;color:white;"&gt;PÉREZ CUZA, Ángel.- &lt;strong&gt;Ternera macho y otros absurdos. Prólogo de Juan Bonilla.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Espuela de Plata, Colección Narrativa nº15, 2007, Sevilla. 1ª edición. 21x15. 223 pgs.(R2331) &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;Para los que deseen adquirir el libro por esta vía, aquí les dejo el vínculo: &lt;a href="http://www.libreriarenacimiento.com/cgi-bin/shop?texto=P%E9rez+Cuza&amp;amp;texto1=&amp;amp;opc1=campo7&amp;amp;xx=Buscar&amp;amp;max=100&amp;amp;and=and&amp;amp;com=busca"&gt;http://www.libreriarenacimiento.com/cgi-bin/shop?texto=P%E9rez+Cuza&amp;amp;texto1=&amp;amp;opc1=campo7&amp;amp;xx=Buscar&amp;amp;max=100&amp;amp;and=and&amp;amp;com=busca&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mi segunda promesa es la de colocar un fragmento en este blog. Como ya he publicado aquí varios de los cuentos que hacen sus personajes (El hombre que viajaba demasiado, El Santo de San Luis y Lastimera) he seleccionado una parte contada por el narrador, es decir, por mí en esta función.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La novela es, en su primera parte, una historia de viajes: las hermanas viajan desde Miami, La Habana, Santiago y San Luis, hacia su casa paterna; desde allí realizan una visita a una finca en la loma y otra a la playa, y luego deben emprender un regreso por las carreteras cubanas, con ribetes de odisea. Los relatos se hacen en los momentos en que las circunstancias lo permiten.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo que sigue fue tomado de una de las últimas revisiones de la novela y es el comienzo del viaje de regreso de dos de las abuelas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;Al día siguiente, en el aeropuerto, hay una pequeña conmoción.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;—El problema es que el vuelo no va a contar con las capacidades calculadas, ya que llegó un chárter de Kingston y tienen reservados diez asientos en su vuelo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;—Pero nosotras tenemos pasajes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;—Sí. Ustedes van a salir, pero no puede ser de inmediato. Hay que esperar al de la noche, es más grande, un DC-10 que viene de París y siempre tienen muchos asientos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Y si viene lleno? ¿Qué seguridad hay…? ¡Tenemos que irnos ahora, mi hermana está enferma y yo tengo el regreso a Miami mañana por la mañana! ¡Llame a un supervisor!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Señora, él no va a resolverle su problema, hágame caso. Son solamente unas horas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¡Yo conozco mis derechos! ¡Si mi pasaje es en este vuelo, no me pueden decir que espere hasta la noche! Ni siquiera me dan seguridad. Llame a su jefe.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Está usted segura?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¡Claro, a mí me van a tener que dar respuesta!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;Teresa y Anita tratan de apaciguarla, pero ya la despachadora está hablando por teléfono. "Nos van a embarcar." Susurra Teresa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Mi hermana, nos vamos a meter en un problema.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Por los pasajes que nos vendieron. Parece que se le fue la mano.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Y qué? Ese es su problema.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— No, porque los pasajes de nosotras fueron por la izquierda. Podemos perder el dinero, incluso hasta nos pueden acusar de receptación.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— En ese caso, ellos caerían por estafa, robo, malversación, chantaje, qué se yo cuántas cosas habrán hecho.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Sí, pero quiénes son ellos y quiénes somos nosotras.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Ellos son unos delincuentes con poder.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Ahí está la cosa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;Un iracundo funcionario salió de un pasillo lateral y se dirigió a ellas. Sin darles la oportunidad de abrir la boca, extendió la mano.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— A ver, los pasajes. El suyo también.- los miró detenidamente.- esperen aquí.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;Entró a su oficina y regresó con varios papeles.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Estos pasajes no tienen respaldo en asientos, los viajes están repletos. Nos vemos en la necesidad de devolverles su dinero. A menos que acepten esperar a que se produzcan vacantes, las pondremos en la Lista de Espera y pronto estarán en sus destinos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¡Oiga, yo no puedo esperar! ¡Yo tengo salida para los Estados Unidos en el primer vuelo de mañana!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Mire señora, yo lo siento. Hay mucha presión con el congreso que se está celebrando en La Habana. A usted se le abonará el precio de su pasaje como a las otras dos. No hay capacidades disponibles en los vuelos de hoy. Trate de llegar por otra vía.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¡Tengo que hablar con su jefe! ¡Búsquelo o dígame dónde está!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Cálmese señora, aquí el jefe soy yo. Y disculpe, que tengo mucho que hacer. ¡María Eugenia! Llénele un vale a las señoras y que pasen a la caja.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;Todavía incrédulas fueron a la ventanilla, donde firmaron algunos papeles y  recibieron varios billetes nuevos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Y el dinero de mi pasaje?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Mire, como lo suyo es divisa, tiene que ser autorizado por el supervisor. El problema es que él salió y no regresará hasta mañana. Tome este vale y vuelva a primera hora para que se efectúe el reintegro.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;La pequeña terminal aérea, con su pista inquietantemente próxima al mar, ha dejado de ser simplemente incómoda para convertirse en una trampa. Sin una solución clara al problema creado, salen al exterior en busca de ideas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:36.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph; line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;— ¡Hasta llegar a Santiago es difícil!- Justina mira desconsolada al semidesértico estacionamiento de las afueras de la terminal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:36.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph; line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;— &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Abuela, Abue Tere se siente mal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:36.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;text-justify:inter-ideograph; line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;— ¡Claro! ¡Un milagro sería que no se sintiera mal! ¡Oiga! ¿Ese taxi tiene aire acondicionado?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;El taxista.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¡Váyanse en máquina!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿No es muy caro?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Dará tiempo?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Sí, si alquilan un taxi del estado. Un particular no es tan caro.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Cómo cuánto?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Cien pesos más la gasolina.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Cien pesos?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— CUC, quiero decir.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Y cuánto es la gasolina?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Según el carro, entre cien y ciento veinte más o menos. Si es petrolero es más barato.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Tú conoces a alguien? Tiene que ser urgente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;El taxista las deja en la casa con el compromiso de llamar en media hora. David las ayuda con las maletas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Qué hacen aquí? ¿Cómo sigue, abue?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Nos han robado. Estos tipos son unos delincuentes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Qué pasó? ¡Díganme!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;La solución aparece mucho antes de que llame el taxista. Alex, un amigo de David con buenas relaciones, conoce a Marcel, chofer que suele venir con su jefe a Santiago, a resolver problemas de su empresa. El jefe retornó ayer debido a una llamada imprevista (por avión, claro) y Marcel debe regresar con el carro. Tenía planes de pasear un poco, pero una petición de Alex es prioritaria y a las once menos cuarto están las tres mujeres a bordo del vehículo. Es un precioso Toyota Montero que necesita sólo quince horas para cubrir la distancia ente Santiago y La Habana. No le piden tanto, sólo que las lleve hasta la terminal de Holguín, donde pueden tomar el vuelo de las cuatro de la tarde, siempre que lleguen antes de la una.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;Magdalena, David y Jesús las despiden nuevamente. Mientras se aleja el automóvil, Jesús comenta con su abuela:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Tenía que haberme ido con ellas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿No te ibas a Moa?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— No. No hay chance por ahí. Además…, si voy a dejar Santiago, ¿para qué meterme en otro hueco? Mejor me voy pa' la Habana.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¡Déjate de bailecito, que es un asunto muy serio…! En esta familia no hay vagos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— No se preocupe abuela, que yo me mantengo. ¿Cuándo me ha visto en borrachera? Mañana voy al astillero, dicen que tienen un buen taller de maquinado y yo soy el mejor con un hierro en la mano.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;Las dos abuelas viajan en el asiento trasero, agradeciendo el aire acondicionado del vehículo que no impide, no obstante, que el malestar de Teresa se acentúe, forzándola a interrumpir con cortos gemidos la abundante charla del chofer. Anita va junto a él mirando las luces de la reproductora, que trabaja sin oyentes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Con este carro da gusto manejar. Las carreteras, vistas a través de los cristales oscuros, no parecen llenas de guaguas, ciclistas y camiones. Uno no sufre el calor. Me gusta más de noche, cuando no hay tráfico.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Has tenido que viajar solo otras veces?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Casi nunca. Y, en ese caso, busco a alguien que lo necesite y le doy un empujón. Lo que yo no hago, es montar a los que sacan la mano en la carretera, qué va. Uno escucha cada historia, que es mejor no meterse en problemas por estar haciendo favores. Sin ir más lejos…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Oiga, Marcel, mi abuela se siente mal. ¿Usted podría detenerse en un consultorio?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¡No, no paren por mi culpa! De todas formas, no me pueden aliviar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Qué tiene?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Culebrilla.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Si le duele, le inyectan Duralgina y se le pasa el dolor. Lo malo no es la posta médica, en el camino vamos a encontrar varias, si no la inyección. ¿De dónde la vamos a sacar?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿No hay farmacias por esta parte?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Haría falta una farmacia en divisas, y ésas, nada más que hay en La Habana. O, podríamos intentarlo en el Hospital Lenin, allá en Holguín.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Se nos van todos los aviones. Déjenme tranquila, el dolor se me pasará.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Y no han probado buscar a alguien que le corte la culebrilla? Yo conozco a un viejo que le hacen cola. Unas oraciones…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Ya, ya nos hicieron el cuento. Pero estamos apuradas y en la Habana hay todo tipo de curandero.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;¿Por qué no nos habla de su empresa?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;Por un rato se concentran en el camino. El hombre mira de reojo a Anita, pero no se decide a iniciar nuevos temas de conversación. Tampoco quiere que lo abrumen con dolores y remedios. A los lados del camino hay personas que muestran ristras de ajo y queso blanco. A pesar del poco viento, el polvo naranja invade el ambiente. En las abigarradas orillas de la vía se alternan casas y kioscos, mujeres limpiando con improvisadas escobas y vendedores de alivios para el hambre y la sed.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— No vamos a llegar a tiempo. No puedo ir más rápido y hay un punto de control que me hará perder por lo menos media hora.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Tanto? Pero, ¿qué hacen en ese lugar?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Sólo buscan si llevamos café en grano. Registran todo. El verdadero problema es la cola para llegar al punto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¡Virgencita de la Caridad! Si no llegamos a tiempo, se pierde el vuelo de Miami.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— Bueno, si hace falta, yo las llevo hasta la Habana. Puedo llegar allá a las tres o las cuatro de la mañana. Si no se me pone mala la cosa, quizás llegue antes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿No va a intentar por Holguín?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— En eso estoy, sólo que por la hora, la carretera y los policías, no creo que haya chance.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify"&gt;Un cuarto de hora después, Marcel aminora la marcha y toma la senda derecha. Una larga fila de vehículos serpentea lentamente. Cuando se detienen, Teresa despierta.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— ¿Qué pasa?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify; margin-left: 36pt"&gt;— El Punto de Control. Hoy hay más cola que nunca.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Durante un buen rato repiten el procedimiento de encender el motor, avanzar unos metros y apagarlo nuevamente. Anita se baja y recorre un tramo a pie, observando la variedad de automóviles, choferes y pasajeros que, dócilmente, aguardan su turno para la revisión. Dos hombres corren a esconderse tras los matorrales, seguidos por bromas soeces y sospechas de ocultación del grano prohibido. Pero casi todos permanecen en sus asientos a la espera de llegar, finalmente, ante los policías, que revisan los bultos, baúles y espacios interiores sin prisa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;…&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-480168039631505930?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/480168039631505930/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=480168039631505930' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/480168039631505930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/480168039631505930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/02/en-busca-de-anita.html' title='En busca de Anita.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-6769907309408144604</id><published>2009-02-10T06:32:00.001-05:00</published><updated>2009-02-10T06:32:54.129-05:00</updated><title type='text'>¡Salió Anita y las Cinco Gordas!</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Ayer me entregaron una muestra del libro. No he tenido tiempo de preparar un trabajo más extenso, ni he podido buscar los vínculos en las librerías, en breve lo haré; pero ya salió y estará en los estantes de la Feria del Libro.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-6769907309408144604?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/6769907309408144604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=6769907309408144604' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6769907309408144604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6769907309408144604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/02/salio-anita-y-las-cinco-gordas.html' title='¡Salió Anita y las Cinco Gordas!'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-7512055322738857058</id><published>2009-02-08T09:46:00.001-05:00</published><updated>2009-02-08T09:46:43.036-05:00</updated><title type='text'>Regreso a Mezquino</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Hace quince años acompañé a dos amigos a visitar a un vendedor al que llamaban Julián. Se demoraba un lote de jabones, detergente, puré de tomate y aceite que tenían encargado y fueron en persona a recibir explicaciones. Un aire de desastre había invadido la oficina de la pequeña empresa del vendedor. "Nos retiraron la licencia." Compungido, el hombre entró en detalles: "No nos dieron el permiso para operar en Zona Franca y ahora nos rechazan la renovación." &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mis amigos le hablaron en tono consolador, pero su pena no cedía. "Yo no puedo volver a trabajarle al Estado." "Te entendemos." Yo, que era el único allí que trabajaba para el Estado, no concebía la magnitud de su tragedia, pero mantenía silencio. La conversación era en mi presencia, pero sólo estaba acompañando a mis amigos. "No vamos a poder entregarles la mercancía, tenemos suspensión de operaciones. Estamos liquidando al por mayor."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"¡El pobre!" "¡De madre!" Comentaban mis amigos, a la salida. "No es fácil la vuelta a la economía nacional." "El sindicato, las guardias, los trabajos voluntarios…" Enumeraban. "Lo peor es la jabita." "Yo no recibo jabita, ¡ojalá!" Tercié. "Tienes razón. A lo mejor ni eso."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Lo peor es la mezquindad. La gente echándose pa'lante unos a otros. La desidia. Pasarse las ocho horas sin querer hacer nada, porque es después cuando uno se gana la vida." "No. Lo peor es que te pueden mandar a hacer cualquier cosa aunque no esté en tu contenido de trabajo…" "¡Que no te pagan…! ¿Tú crees que tres o cuatro dólares es salario?" (El cambio de la época).&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Así siguieron discutiendo. Pronto aparecieron los relatos ejemplares y olvidaron a Julián para siempre.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pasó el tiempo y mis amigos se fueron: uno a Murcia y la otra a California, donde los dos están muy alegres trabajándole al Estado. Pensé que Julián había tomado un camino similar, pero hace unos días lo vi en una gasolinera en el proceso de llenar de combustible el tanque de un automóvil estatal. Su aspecto lustroso y el auto indicaban que no le iba mal. Por curiosidad lo interpelé: "¡Julián!" "¿Te conozco?" "Es difícil que me recuerdes, sólo me viste una vez hace mucho tiempo." "Y ¿por qué te acordaste de mi nombre?"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Le recordé las circunstancias en que nos encontramos. "Pero ahora se te ve bien. Contento." "Sí. Me las arreglo." "Se han cerrado muchas firmas y seguro que cierran otras, con el lío de la crisis... ¡qué inseguridad!"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Así y todo, si se me da un trabajito como aquel, me lanzo con los ojos cerrados." "Pero ahora tienes carro, laptop…" "Salgo corriendo a entregarlos en cuanto se me de un chance…" "¡Suerte!" Le deseo mientras se aleja.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;   &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-7512055322738857058?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/7512055322738857058/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=7512055322738857058' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7512055322738857058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7512055322738857058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/02/regreso-mezquino.html' title='Regreso a Mezquino'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-7066212194962069120</id><published>2009-01-25T22:05:00.001-05:00</published><updated>2009-01-25T22:05:15.401-05:00</updated><title type='text'>Anita fue a la imprenta</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Y se está demorando en salir. Espero que pronto encuentre la calle, la idea es que venga a la Feria del Libro, muy próxima ya, aunque me gustaría verla antes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Agradezco el interés, muy pronto podré anunciar su salida. Tal como prometí, adelantaré un fragmento en el anuncio.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-7066212194962069120?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/7066212194962069120/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=7066212194962069120' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7066212194962069120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7066212194962069120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/01/anita-fue-la-imprenta.html' title='Anita fue a la imprenta'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-6545967454042233936</id><published>2009-01-18T19:09:00.001-05:00</published><updated>2009-01-18T19:09:23.811-05:00</updated><title type='text'>La competencia</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;- ¿Quieres saber cómo llegué a tener todo esto?- El hombre, de piel muy negra, vestido completamente de blanco,  sonríe mostrando oro en la dentadura, en concordancia con el que lleva en el cuello, los brazaletes y anillos.- Tu sabes por donde muere el pez, y yo soy hombre de pocas palabras. Ahora quiero abrirle mi alma a un amigo de verdad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Conmigo no hay tema. Puedes decirme lo que quieras, soy una tumba. Lo que tú me cuentes, queda entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Bueno, la verdad es que tengo ganas de que lo escribas, pero que no digas mi nombre.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Veremos. Sírvete.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Mi apellido es Soto. Bueno, no es ése, pero es el que quiero que me ponga. Soy el mayor de tres hermanos nacidos con un año de diferencia. Éramos tres negritos buenos, pero no mucho, de los que pasan de grado con la benevolencia de los maestros, pero no muchos. Ninguno de los tres llegó a preuniversitario. En el Servicio Militar me hice chofer y, cuando salí, me puse a trabajar como camionero en una base de transporte de mercancías.- Soto derramó unas gotas de ron en el suelo, y se sirvió una dosis generosa, que comenzó a beber a pequeños buches.- Me casé a los veinte años con Jenny, una mulata que derretía al muro del malecón cuando apoyaba su hermosura en él.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Jenny tenía una hermana, Gilda, tan linda como ella, pero mucho menos simpática. Gilda  se casó cuando estábamos de novios con un militar. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si nosotros hubiéramos sido los primeros en casarnos, las cosas serían más sencillas, pero conocer los preparativos y los detalles de la boda de mi cuñada, lo complicó todo. "¿Un Cake de dos pisos? En una boda decente tienen por lo menos tres pisos." Claro, una boda decente, era la otra boda. Lo mismo para todo. "¿Treinta y seis fotos? ¿Nada más?" "¿Cincuenta mesas?" "¿El Hotel Capri?" El presupuesto crecía,  yo almorzaba en el trabajo, cincuenta centavos, y por la noche, una sopa de diez quilos y un arroz salteado, de veinte, en el Comedor Popular, para no pasarme de un peso diario y poder ahorrar cien pesos mensuales para la boda. Un día fui a ver a mi padrino. Él me escuchó como siempre. "¿Estás decidido a casarte?" "Sí, Padrino." "Vas a sufrir, pero yo te voy a ayudar. Siempre. Vuelve cuando estés apretado." El Padrino es un hombre sabio y me regaló trescientos pesos. La boda fue un éxito y tuvimos un álbum precioso y nos retratamos hasta en el Restaurante Polinesio, aunque al final nos quedamos sin un peso y tuvimos que regresar en guagua con las maletas y pidiéndole al conductor que nos diera un chance. Por suerte, en esa época las guaguas no estaban tan malas. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las cosas empezaron mal: los cuñados nos dejaron el cuarto y se fueron a un apartamento que le asignaron al teniente por su trabajo. Un cuarto con barbacoa sirve perfectamente para una pareja sin hijos, pero nos mantuvimos hasta el cobro pidiendo prestado y, cuando me pagaron, tuve que devolver lo que pedí y me quedé de nuevo casi sin dinero. Así fue por varios meses.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las vicisitudes de vivir en una ciudadela no nos atosigaban demasiado, porque éramos jóvenes y ella vivía allí antes de casarnos. Una habitación con barbacoa significa no tener baño adentro de la casa, sólo había uno en el piso, para seis habitaciones, y teníamos que hacer cola con las latas de agua preparadas. Por suerte, el inodoro estaba en un cuartito aparte. Pero, aún así, es pesadísimo esperar por otros, oler su peste. Usábamos un orinal en la casa, pero imagínate lo demás. Cocinar era otra historia, no quiero exagerar con los detalles, los trabajos que pasábamos y que pasan muchos todavía.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero estábamos contentos, ¿sabes por qué? Yo, tampoco. Debe ser porque antes de casarnos era peor, yo en un albergue y ella allí mismo con la hermana y el novio. O porque creíamos que en Guantánamo nos iría mucho peor. O porque todo el tiempo pensábamos exclusivamente en templar y salir a la calle.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una tarde, al regresar del trabajo, me la encontré deprimida. Ya no debíamos dinero, los dos estábamos en la libreta y habíamos podido comprar fundas para las almohadas, desodorante "Fiesta" de crema, ése que hace golondrinos en los sobacos y un aparato para picotear cebollas, por el D2, que era nuestro grupo de compras que nos tocaba cada tres meses. Así que me quedé preocupado por su cara de vinagre.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Fui a casa de Yiya." Ella era la única que le llamaba así a su hermana, su nombre real era Hermenegilda, pero todo el mundo le decía Gilda, so pena de recibir un "el coño'e tu madre, hijoeputa" de vuelta al que la llamase por su nombre. "¿Le pasa algo?" "No, está bien. Hasta dejó de trabajar." Y con la misma se echó a llorar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿Ese nombre, Hermenegilda, es de verdad?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- No. Ningún nombre es de verdad. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Pero el detalle de Gilda y Yiya…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Bueno, ¿me quieres coger de atrás pa'lante? No me cortes la inspiración y escucha. Jenny estuvo unos días enfurruñada y una tarde, cuando la recogí a la salida de su trabajo, me dijo: "Ya me dieron la baja." "¿Qué baja?" "Del trabajo." "¿Tú pediste la baja del trabajo?" "Sí. ¿No te acuerdas que tú mismo me habías dicho que después que nos casáramos podría dejar el trabajo? Pues ya dejé el trabajo, total, para lo que me pagaban. Y no era nada entretenido. Así puedo atender mejor la casa." &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estaba tan contenta que le seguí la corriente, es verdad que ella sólo ganaba ciento cuarenta y ocho pesos, una miseria, pero ayudaba y tenía almuerzo y ocho horas menos para pensar en las musarañas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Agarré un camión de doce toneladas, que hacía dos viajes diarios por lo que pagaban dos horas extras, y así mi aumento casi compensó las pérdidas. Además, ahora que yo era el único que ganaba dinero, dejé de depositarlo en la cajita, me quedaba con él en el bolsillo y me era más fácil comprar cualquier cosa, o ir a una piloto a darme unos buches.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero ella seguía tristona. Nada le parecía bien. "Lo tuyo es vivir por vivir, ¿hasta cuándo vas a mear en un litro de leche, Alberto Soto? No aguanto más este solar." Me quedé asombrado. ¿Cómo es posible que una muchacha que nació y se crió en un solar, de pronto encuentre que no lo soporta? "Mi vida, a mi trabajo no le han dado micro. Pero yo te prometo que, en cuanto la den, yo me apunto y, con un poco de suerte, en tres o cuatro años trabajando en la construcción, nos dan un apartamento en Alamar." Y rompió a llorar de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De manera que fui a ver a mi padrino. Es un hombre sabio, que siempre me da consejos útiles. Él escuchó todo el cuento mirándome, sin preguntar ni interrumpirme para nada. Y después: "¿Tú la quieres?" "Seguro, padrino." "Tiene envidia de la hermana." "¿Usted cree? Ellas son muy unidas." "Póngale el cuño. Te voy a dar dos opciones." Y me entregó un puntero de los que usan algunos maestros para señalar en la pizarra y una tarjeta con un nombre y una dirección. "¿Y esto?" "Te dije que son dos opciones. Con la varilla, resuelves el problema por la vía rápida: tú la quieres, la próxima vez que se ponga majadera, le das una buena tunda y, si ella te quiere, dejará de fastidiar, si no, a quien dejará es a ti. Se acabaron los sufrimientos." "¿Y la otra opción?" "Habla con esta persona y dile que vas de mi parte. Pronto tendrás dinero para comprar una permuta por algo mejor. Pero, recuerda, guarda el puntero, porque algún día lo vas a necesitar." "Padrino, se me seca la mano antes de levantársela a Jenny. Ya no son esos tiempos." "Tú no sabes cuáles son estos tiempos. Llévate también la varilla, que algún día la vas a necesitar."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo que hice, fue ir a la dirección de la tarjeta. Para empezar era fácil. En vez de dos viajes diarios, empecé a dar tres. El tercer viaje, por cuenta del hombre de la tarjeta. Al puerto y a un almacén. Al cabo de un tiempo, mi nuevo amigo me prestó el resto de la plata, adelantándome el pago de varios meses, y pude pagarme una permuta por un apartamento en el Cerro. Un apartamento de micro, de un cuarto, en el tercer piso; con sala-comedor, cocina, baño y balcón. Los muebles del cuarto bailaban de alegría al verse en aquel palacio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero Jenny suspiró. "Supongo que es lo mejor que pudimos conseguir, pero tenemos que luchar otra permuta." Fui con ella a visitar a mi cuñada y la encontré muy gorda. "Tiene cinco meses." "¡Felicidades!" Era un apartamento en un edificio del Vedado, cerca del hotel Habana Libre. No era grande, pero se veía muy bueno, y mucho más lindo que el nuestro.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Yo estaba ganando bastante dinero y nuestros muebles mejoraron tanto, que ya no teníamos por qué envidiarle a Gilda su juego de sala de mimbre del comercio militar. Teníamos uno, tapizado en pana de los merolicos de la Terminal. Nuestra hornilla Pike de keroseno, que llenaba de humo la casa, fue sustituida con una hermosa cocina de gas de balón, con horno. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En mi trabajo me iba súper bien. Mi camión no paraba. Era el que más combustible consumía en toda la base, el que más quilómetros recorría y ésos, eran los parámetros de la emulación. Mis viajes extraordinarios no les preocupaban a los jefes, porque para ellos lo importante eran los &lt;em&gt;indicadores&lt;/em&gt; y yo estaba sobrecumpliendo el Plan. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mi mujer parió una niñita que tuvo su cuna, su mecedora y un corral de madera barnizada, nuevos de paquete. Compramos la canastilla que nos tocaba, mandamos a bordar las toallas, las sabanitas, los pañales y los baberos. Todo estaba precioso, pero, para mi desgracia, mi concuño tuvo una misión en la RDA y trajo toda la ropa de su niño hasta que cumpliera los tres años. Así que yo tuve que buscar ropita de contrabando que los marinos traían si uno les compraba los dólares y les daba un veinte por ciento de comisión. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De maravilla, con el tanque lleno, montaba a mi mujer y a mi niñita en la cabina del camión, pasábamos por el paradero y recogíamos a todo el que se quisiera montar en la parte de atrás y en media hora descargábamos a treinta personas en el parqueo del Mégano. ¿Hay algo mejor que un día de playa con tu mujer y tu bebita con los bolsillos llenos de plata?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hasta que en uno de esos viajes encontramos a la otra familia en la playa, con un Lada 1600 que acababan de darle. Jenny no quería ni montarse en el camión para regresar. Ni consintió en volver a hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tenía algo de dinero, pero no alcanzaba para un carro. Además, no se pueden comprar carros modernos, sólo los viejos. Bueno, un objetivo más para mí.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero las cosas no siguieron igual. El tipo, para quien daba los viajes, explotó (usted entiende, quiero decir que los cogieron). Cambiaron los parámetros de la emulación y también al administrador de mi base, porque agarraron una de las camionetas con ciento diez sacos de detergente y el conduce que presentó el chofer decía que transportaba cuarenta receptores de radio Selena. El chofer alegó que la carga era del administrador y éste salió por el techo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El caso es que me vi sin salida. Ya estaba acostumbrado a ciertas comodidades, mi esposa con su segundo embarazo y el dinero ahorrado no me alcanzaba para satisfacer sus exigencias. Volví a pedir ayuda a mi padrino y me volvió a dar la luz.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Era la época de los "guaraches", unas sandalias rústicas que los artesanos vendían a precios fantásticos gracias a la escasez permanente que había en el comercio regular.  Entre el Matadero Nacional y la Empresa Consolidada de Curtiduría desaparecen tantas pieles como kilogramos de carne en el camino del consumidor. Esas pieles los compraba yo para los distribuidores de los fabricantes de zapatos, cintos y carteras por cuenta propia. Luego, diversifiqué el negocio. Materia prima para el plástico de los peines, vasitos, juguetes. Tintes para los fabricantes de pintura, peróxido y potasa para las peluqueras, aceites esenciales para los perfumistas, piezas de carro para los mecánicos. Estaba en mil negocios y, cuando se fastidiaba uno, ya habían aparecido otros diez. Lo único necesario es tener algo para invertir y la disposición de meterse en negocios. El padrino siempre me ayudó con sus buenas relaciones para que no tuviera problemas con la policía. En todos estos años, ni una vez me han cogido en nada.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero la competencia con la familia era imposible. Me mudé para una casa y el coronel permutó por otra que estaba mejor. Me compré un Chevrolet del 54, un cacharro. Lo mejoré: chapistería, cromados originales, pintura doble capa, vestidura de canelones, reforzada con cuero, luces de neón, aire acondicionado. Era inútil, no podía competir con un carro nuevo con mantenimiento y gasolina pagados por el ministerio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fui aprendiendo, a lo largo de los años, que era inútil tratar de igualarme con los cuñados. Otras metas eran posibles, pero ésa, no. Cuando nos mudamos al edificio, teníamos como vecinos a dos ingenieros. Un matrimonio de mediana edad que trabajaban en la construcción de grandes obras civiles. Profesionales de nivel, debían estar nadando en plata, porque no tenían niños ni perros y trabajaban como bestias. Mi mujer les envidiaba, con menos fuerza que a su hermana, sus aparatos moscovitas, sus alfombras, las cortinas de encajes, la rebanadora, la lámpara misteriosa. Pero en menos de dos años estábamos mucho mejor que ellos, que iban en picada, sin poder renovar sus equipos y, además, se quedaron sin soviéticos al cabo de un tiempo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero con el coronel no podía. Contratamos una mujer para que ayudara a mi esposa con los niños, la limpieza y la cocina; y descubrí al poco tiempo que él se beneficiaba del trabajo de tres reclutas en su casa. No tenía nada que envidiarle a mi Chevrolet, especialmente después que le dieron un Peugeot 704 en sustitución de su antiguo Lada. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Éramos amigos. Nunca me preguntó de dónde yo sacaba el dinero y yo no quise saber cómo hacía para que le dieran tantos privilegios. Un día que nos estábamos tomando unas cervezas en el jardín de su casa, me dijo que iba a pedir el retiro. "La vida militar es una mierda. Si me retiro ahora, seguiré ganando el mismo salario, por concepto de retiro y podré contratarme sin que me afecte. Sigo con el comercio militar, el sistema de estímulos, la Casa del Combatiente. Pero tendré que buscarme otra cosa que hacer, no sé en qué irá a parar el lío que hay en la Unión Soviética, pero me parece que vamos a ser nosotros los más perjudicados. Así que hay que prepararse para tiempos difíciles."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al fin iba a poder superarlo. Como en el cuento del camaroncito duro, todo lo había hecho por mi esposa. Pero a mí era al que le tocaba remontar las diferencias. Y le garantizo que se me hacía muy difícil, con las ventajas que le daban en el ejército. Ahora sería factible, más aún: sería fácil, una vez eclipsados el ayudante, los muchachos del servicio, los bastimentos, el combustible y los transportes; superarlos, para satisfacción de mi mujer.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo, en los próximos meses todo siguió igual y, después que desaparecieron las cosas del ejército, llegaron las mercancías extranjeras. En lugar del televisor Krim soviético, apareció un Sony Trinitron con veintisiete pulgadas de pantalla negra. Los aires acondicionados rusos fueron sustituidos por hermosos Panasonic con control a distancia. El Peugeot se llenó de adornitos: llantas cómicas con gomas inflables, cristales polarizados, reproductora de CD, timón de barco y pedales reforzados.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Luego, para emparejar algo, lo agarró una racha de mala suerte. Uno de los reclutas que habían trabajado en la casa se puso de acuerdo con un ladrón y se colaron un día en que los dueños fueron a pasárselo a la playa de Santa María. Al regreso, se encontró la casa limpia: no quedaron ni los muebles sanitarios. Él tenía dinero escondido, pero perdió una pila de cosas que uno no se encuentra por la calle. Desde la rebanadora alemana hasta las alfombras rusas. ¿Con qué plata se pueden comprar aquellos muebles que consiguió en el Ministerio de Bienes Malversados? ¿Y la tetera original que trajo de Budapest? El hombre estaba destruido. Su casa se iba a llenar de pacotilla corriente y no iba a tener viajecitos para traer souvenirs y adornos raros. La policía se puso dura y atrapó a los ladrones, pero las cosas habían desaparecido, ni plata les pudieron sacar. Resulta, que el robo fue hecho a cuenta y ni muertos iban a decir quién los mandó.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mi esposa se pavoneaba. Los invitamos a pasar unos días en la casita del jardín, mientras amueblaban la suya y gastamos una fortuna en jugos, vegetales, cervezas, mariscos y carne, tratando de humillarlos con nuestra calidad de vida. Pero, a los pocos días de haber regresado a su hogar, mi cuñada llamó a mi esposa: iban a Bahamas en "misión comercial".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nuevamente, la dentera puso verde a mi mujer. Si la época de los preparativos para el viaje fue una pesadilla, los años que pasaron por allá fueron los peores de mi vida. Jenny buscaba todos los medios para que viajásemos. Primero, dio en la vena de convertirnos en españoles. Yo no tengo forma, pero su madre había tenido un novio español en su juventud y ella pretendía que hubiera podido ser su hija y, con el reconocimiento del presunto padre, solicitar la ciudadanía en la embajada.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No te imaginas el poder de mi esposa. La documentación que pedían no era imposible, suponiendo que encontráramos al español y que éste aceptara completar la documentación que identificaba a Jenny como hija natural suya. Sólo teníamos su nombre. En la embajada me dijeron que ellos no podían ayudarnos a encontrar una persona, pero uno de los policías de la embajada, con quien conversé mientras estaba esperando, me dio tu tarjeta. Así fue que vine a verte aquella vez.  ¿Te acuerdas de lo que me dijiste?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Recuerdo aproximadamente tu visita, pero no lo que te dije.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Que debía haber más de quinientos españoles que se llamaban Juan Rafael Domínguez. De ellos, no menos de cincuenta tendrían edad para ser su padre. Pero muy poco estarían en Cuba del sesenta al sesenta y tres. Una vez identificado, el problema sería saber donde reside. Con suerte podría resultar.  Te pregunté el precio de tus servicios de investigador. "Yo soy periodista, no detective privado." "Y, ¿entonces?" "Nada, pero si alguien va a gastar dinero en ese asunto, ése eres tú. Quiero decir que me vas a adelantar el dinero que yo tenga que utilizar en función tuya. Lo que no se gaste, te lo devolveré junto con una lista de cómo he empleado el dinero. ¿Eso es transparente para ti?" Transparente, utilizaste esa palabra, pero yo no estaba convencido. "Mire, para mí es mejor que usted me cobre y ya." "Pero yo no voy a cobrarte por este trabajo. Tómalo en prenda de nuestra futura amistad, si te he hablado de las cuentas es porque quiero que estés claro en que no te estoy cobrando."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Amigos, no me han faltado nunca. Pero ya lo son cuando me hacen los favores, no empiezan así, sin conocerme. Esta fue una excepción y quiero que sepas que te agradezco lo que hiciste por mí aquella vez. Creo que ya te contamos lo que sucedió: El hombre estaba en Cuba, viviendo de una pensión que le pasaba el gobierno español. Dijo estar completamente seguro de que Jenny no era su hija, pero aceptó ayudarla, en memoria de su madre. Empezamos el papeleo con él y se trabó, porque, según decía, era necesario entregar su partida de bautismo y para ello era imprescindible viajar a España. Nos pidió quinientos dólares para completar el pasaje y lo acompañamos hasta el aeropuerto. Jenny lo despidió llorando, como si fuera su propio padre. Y tuvo razón en llorar, porque fue la última vez que lo vimos. Eso acabó completamente con la posibilidad de que nos convirtiéramos en extranjeros sin emigrar. "Vámonos." Me propuso.  "A dónde." "En una lancha." No le respondí, pero me quedé pensando. Dos cosas. Una, que todo el dinero que me llevara se me iba a acabar el primer o segundo año. No sé nada de inglés y ya era muy viejo para empezar una nueva vida laboral. Mi modelo de negocios es inoperante en muchos países. Dos, que no iba a lograr satisfacerla jamás. El problema no radicaba en su competencia con la hermana, sino en la que tenía consigo misma, con su infancia miserable en aquel cuartucho del solar. Seguiría haciendo buenos negocios, de hecho estaba metido en uno del que iba a sacar un buen filón. Pero, nunca más, motivado por su envidia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Así que me decidí a aplicarle la varilla, algo que no habría hecho nunca. Después, estuve un par de días sin hablarle y aproveché la coyuntura para hacerme santo. Esa fue la época en que regresaron los cuñados. Trajeron un contenedor lleno de muebles, electrodomésticos y todo lo necesario para su casa. Se había terminado su contrato, estaba en el retiro y el hombre cometió el error de creer que, teniendo todo comprado, le iban a alcanzar el retiro y los ahorros para vivir. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No resistió ni seis meses. No encontraba ninguna ocupación en la que ganara dinero suficiente. Sus colegas estaban ubicados en la vida civil, dirigiendo las empresas de lo que se llamó la economía emergente, en corporaciones, firmas, empresas mixtas, hoteles. Todos estaban pegados a buenas tetas y eran otra vez gordos brillantes, con ropa nueva y carros modernos. Menos él. Hasta que un antiguo subordinado lo colocó con un empresario de Jamaica que estaba gestionando la venta de enseres de cocina al ejército y pensó que el coronel lo ayudaría a vender.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Yo tuve una suerte tremenda. Me metí en un negocio complicado con unos amigos de mi padrino y dos españoles que estaban en Cuba. El negocio dio resultado y me llevé un par de miles. Pero después que los españoles se fueron, se formó tremendo lío, parece que hablaron demasiado,  el caso es que todo el mundo desapareció de repente, dicen que la fiana se los chupó. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A mí no me tocaron, yo estaba en el medio, pero no aparecía por ninguna parte. En el sitio del depósito había un pago fuerte y me lo quedé, hasta que hubiera más noticias. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿Cuándo fue eso?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Hace diez días.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿Y te sientes seguro?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Estoy muerto de miedo. Pero no tengo dónde meterme. Si pudiera, cogería una lancha. No creo que mi padrino me saque de ésta. Aunque a lo mejor nadie me menciona y no pasa nada. Yo siempre tuve el cuidado de separar la casa de los negocios, así que nadie sabe quién soy ni dónde vivo, lo que estoy haciendo es no volver más por aquellos lugares, ni voy a tratar a ninguno con que yo me haya relacionado antes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(Tomado de Ocupante original)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-6545967454042233936?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/6545967454042233936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=6545967454042233936' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6545967454042233936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6545967454042233936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/01/la-competencia.html' title='La competencia'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-551498846132067797</id><published>2009-01-01T21:06:00.001-05:00</published><updated>2009-01-01T21:06:19.994-05:00</updated><title type='text'>¿Un año mal empleado?</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;"Cuando algo nos desagrada es mucho más fácil criticar y censurar que tratar de comprender el punto de vista del prójimo. Con frecuencia es más fácil encontrar defectos que pronunciar elogios. Es más fácil hablar acerca de lo que uno quiere que de lo que quieren los demás. Y todo es así." Dale Carnegie&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Se acabó el 2008 y muchos están decepcionados con su poca calidad. Tantos buenos deseos que se expusieron hace un año y tan pocos que se han cumplido. Algunos hablan del año que perdieron esperando.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No puede decirse que haya ocurrido poco en el mundo. Guerras, crisis, Olimpiadas, elecciones, desastres, han alimentado los noticieros diputándose las primeras planas, y no son pequeñeces.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquí sólo nos tocaron Olimpiadas y desastres, aunque las demás han estado presentes de una u otra forma. Con lentitud desesperante, melindres y objeciones, las reformas pedidas han sido pospuestas y su baja prioridad hace sospechar que no debemos mirarle el diente, porque es un caballo que no compramos y, por lo tanto, hay que conformarse con lo que nos den.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Prefiero ser optimista, pensar que saldremos del túnel, aunque no se vea la luz a su final. Que hemos vivido un año más, buscando soluciones, que no serán tales mientras no sean las de todos y aunque muchos pretendan imponer sólo las suyas, llegará un día luminoso en que se abran los corazones y podamos escuchar las voces todas.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-551498846132067797?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/551498846132067797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=551498846132067797' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/551498846132067797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/551498846132067797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2009/01/un-ao-mal-empleado.html' title='¿Un año mal empleado?'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-868480579891242742</id><published>2008-12-23T12:32:00.001-05:00</published><updated>2008-12-23T12:32:12.455-05:00</updated><title type='text'>Dificultades invisibles.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;« ¿Cómo te va?» «Ahí…, trabajando.» « ¿Estás bien?» «De lo más contento» « Ah, entonces es que estás trabajando mucho. »&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En lenguaje corriente, "contento y trabajando", significa que hay algo especial en la ocupación para que valga la pena esforzarse. En el sector estatal, no suele ser el salario. Unas veces se trata de  las condiciones de trabajo (asignación de un vehículo, oficina, viajes, estímulos) y otras, de la infame "busca". Expresar que está trabajando "mucho" puede sugerir que el sujeto lo hace en un lugar donde percibe "pagos en divisas" y por lo tanto, la última frase es de parabienes. Ciertos individuos lo verían con envidia y se quejarían de sus "privilegios". &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El tema de la doble moneda se ha convertido para algunos en una cómoda bandera. Dado que la imaginería popular le ha asignado un papel importante en el actual estado de desigualdad notoria que vive la sociedad cubana y que esto se hizo público en las "asambleas a camisa quitada" que se realizaron hace un tiempo, han concentrado en la eliminación de la dualidad monetaria todos los esfuerzos reformistas. El gobierno, por su parte, se demora, alegando complejidad. No soy de los que creen en la importancia de tal cambio ni mucho menos en las dificultades operativas para realizarlo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El cambio sería fácil. Hay control de precios y salarios, impuestos, gravámenes, monopolio. No se van a vaciar las tiendas, ni a secar las gasolineras, porque habría que gastar lo mismo en la moneda sobreviviente. Las casas de cambio seguirían existiendo, porque las divisas continúan llegando a Cuba; y las tasas de canje y recanje pueden ser tan diferentes como precise la ineficiencia de nuestro sistema financiero. Es fácil ver, por otra parte, que tales cambios no ayudarían mucho a paliar las miserias cotidianas de los que actualmente no tienen ingresos importantes en divisas, ya que los precios seguirían siendo inalcanzables.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Porque, al final, el asunto es lo que podemos consumir con lo que producimos. Y esto es poco, en un país con demasiada superestructura, que carece de desarrollo industrial, que le ha vuelto la espalda a la agricultura, ha destruido su crédito, limita los servicios que pueden brindarse y obstaculiza el comercio. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por otra parte, la doble moneda generalizada existe hace "sólo" quince años, no es esencial.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entonces, ¿de qué se trata? ¿Por qué no hay dobles precios en todas partes, mientras se retira una de las monedas? ¿Qué necesidad hay de recoger firmas para precisar a la Asamblea Nacional a que responda sobre un objetivo ya planteado? ¿Por qué todo es tan difícil? &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A mi juicio, los que obstaculizan este cambio, lo hacen en buena medida por una cuestión de imagen. Si se quedara sólo el CUC, habría que aceptar que el salario mínimo legal anda por los diez dólares mensuales y que el promedio es de menos de veinte. Que cuando se "estimula" a alguien con una estancia en un hotel, no se podría decir que lo hace pagando "en moneda nacional" sino a una fracción ínfima de su precio. En las operaciones entre empresas y unidades presupuestadas, cuando se "autorice" un gasto, ya no sería en otra moneda, sino en la misma, y se estarían liberando recursos actualmente encubiertos por una maraña de regulaciones que funcionan de forma diferenciada, según los intereses que necesiten satisfacer los funcionarios encargados específicamente de los mismos. Algo similar ocurriría si la moneda única fuera el peso. Una vez establecido que el cambio oficial es "x", sería fácil calcular los salarios en términos absolutos, importantísimo secreto que no debe revelarse bajo ninguna circunstancia. Podría establecerse el nivel de bienestar que puede alcanzarse con tales ingresos. La imagen de nuestro "espejo de sociedades" se vería terriblemente dañada. Por último, pero no menos importante, está el tema de la iniciativa. Que haya algún cambio, por accesorio y pequeño que fuera, nacido de los deseos de la gente común, lejos de las oficinas del mando superior, puede ser un precedente peligroso. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo, las cosas no tienen por qué ser vistas de esa forma. El discurso oficial sobre el objetivo de la economía ("satisfacer las necesidades crecientes de la sociedad") deja abierto el camino para tratar los problemas económicos con una visión más pragmática. La ideología ha demostrado ser mala consejera económica y los ideólogos de todas las tendencias se esfuerzan en demostrar que los fracasos y éxitos de modelos establecidos esquemáticamente a partir de conceptos filosóficos se deben al desapego o fidelidad a los principios que les dieron origen y no precisamente a la rigidez o flexibilidad de su esquema. Pero pensar en esta satisfacción, con un poquito de amor al prójimo, puede servir para que se tomen decisiones valientes que permitan trabajar "mucho" y "de lo más contento" a cualquiera que lo haga, no excepcionalmente.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-868480579891242742?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/868480579891242742/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=868480579891242742' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/868480579891242742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/868480579891242742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/12/dificultades-invisibles.html' title='Dificultades invisibles.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-6960856305356168235</id><published>2008-12-10T09:03:00.005-05:00</published><updated>2008-12-10T09:24:03.493-05:00</updated><title type='text'>Portada</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278163122270234962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 438px; CURSOR: hand; HEIGHT: 164px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_-NtYdX7koFQ/ST_NZRF76VI/AAAAAAAAACc/gaEqVY1PvzI/s320/portada.JPG" border="0" /&gt; Ayer me enviaron la portada de Anita y las Cinco Gordas. Puesto que he compartido con ustedes todos los pasos de su creación y ya está a punto de salir a la luz, aquí les envío el diseño, obra del equipo de la Editorial Renacimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La pintura que aparece en la parte frontal fue realizada por Eva Vázquez Merino. Ésta es una imagen ampliada:&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_-NtYdX7koFQ/ST_QJhEhxwI/AAAAAAAAACs/VZHqoZ6hrDw/s1600-h/Dibujo1.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278166150216271618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 220px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_-NtYdX7koFQ/ST_QJhEhxwI/AAAAAAAAACs/VZHqoZ6hrDw/s320/Dibujo1.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-NtYdX7koFQ/ST_PQlK_GdI/AAAAAAAAACk/cPS5iAfD114/s1600-h/Dibujo.JPG"&gt;&lt;/a&gt;Anita…, es una novela cuyos personajes narran cuentos. Cinco hermanas se encuentran en lo que fuera su hogar paterno y comparten unos días en el amable ambiente de una casa familiar en un remoto batey. Han tenido que viajar para ello: desde Miami, la Habana, Santiago y San Luis. Cada noche se reúnen en el portal y reciben la visita de amigos y parientes. Los relatos amenizan las veladas, las tardes mientras visitan a su hermano en la montaña, el viaje de regreso y las esperas angustiosas en los hospitales de la ciudad.&lt;br /&gt;Los personajes de la novela y los personajes de los cuentos que ellos hacen, representan momentos y estratos de la vida nacional en los últimos cincuenta años y dan una visión de algunos de aquellos temas que han conformado este extraño modo de relacionarnos que tenemos los cubanos.&lt;br /&gt;Las situaciones paradójicas y el humor abundan en los relatos, algunos de los cuales ya han sido presentados en este blog. Trataré de publicar algo más cuando pueda anunciar la presencia de Anita en las librerías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-6960856305356168235?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/6960856305356168235/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=6960856305356168235' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6960856305356168235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6960856305356168235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/12/portada.html' title='Portada'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_-NtYdX7koFQ/ST_NZRF76VI/AAAAAAAAACc/gaEqVY1PvzI/s72-c/portada.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-4163940641270809860</id><published>2008-11-29T15:41:00.001-05:00</published><updated>2008-11-29T15:41:39.208-05:00</updated><title type='text'>Serie en serio</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Hoy comienza una nueva "Serie Nacional". Es, como dicen con jactancia los comentaristas deportivos, "el mayor espectáculo" y una necesaria válvula de escape para miles de personas carentes de satisfacciones en otros ámbitos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La pelota, como ocurre con la mayoría de las cosas en Cuba, está fuertemente politizada. Desde la mención, o no, de los nombres "malditos" de los estelares que "desertaron", las circunstancias de las "indisciplinas graves" por las que se sancionan a algunos atletas, la presencia de ciertas personas en las delegaciones deportivas cubanas, las "cuchillas" de algunos árbitros en momentos especiales, son vistas bajo luces políticas. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Muestras de estas actitudes, son las transmisiones de la televisión nacional. Aunque es fácil ver partidos de fútbol de la liga inglesa (o cualquier otra), de tenis, motocross,  deportes extremos, etc., es imposible ver un juego de beisbol de la liga del Caribe, la Japonesa o las Grandes Ligas (averigüe por qué), una pelea de boxeo en que no tengamos un competidor residiendo en la isla, o un juego de fútbol americano.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Durante más de seis meses, las presiones se canalizarán por rumbos inofensivos y muchos sustituirán su preocupación de "qué comeremos esta noche" por la de "quién lanzará mañana". En este sentido es muy importante que Industriales siga "dando espectáculo" a pesar de sus frecuentes amputaciones, ya que la Ciudad de la Habana es estratégicamente primordial (eso quizás explique la razón por la cual sus cuotas –en la libreta de abastecimientos– sean mayores que las de otras provincias). Es la causa también de que a este equipo se le haya proporcionado la ventaja de contar con una segunda novena representando a la provincia en el mismo torneo, de donde es posible extraer a sus mejores exponentes sin las trabas que se colocan a los traslados de deportistas entre otros equipos. Si se agrega que se trata de la mayor concentración poblacional, receptora de la migración interna y la mayor actividad económica,  donde se encuentran los mejores medios técnicos, habría que pensar en la importancia de los talentos ausentes (¿Cuánto no aportarían al equipo de su terruño si ello fuera posible?).&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aún así, volveremos desde esta noche a dejarnos atrapar por la emoción que produce el virtuosismo y por el desencanto de las derrotas. Es nuestro circo y no hay modo de dejar de amarlo. Soy guantanamero, pero nací en una provincia que se llamaba Oriente y por ello me gustan los equipos santiagueros. Es una explicación simplista, porque no hay cómo explicar las preferencias deportivas.  &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-4163940641270809860?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/4163940641270809860/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=4163940641270809860' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4163940641270809860'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4163940641270809860'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/11/serie-en-serio.html' title='Serie en serio'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-3018757917051561403</id><published>2008-11-16T08:08:00.001-05:00</published><updated>2008-11-16T08:08:18.694-05:00</updated><title type='text'>Instituciones específicas.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;No soy de los que creen que los cubanos seamos más "-" que el resto de la humanidad, y entre las comillas puede colocarse cualquier característica. Sí, que en estos años y como resultado de singulares alianzas, leyes, necesidades y pretensiones, han surgido fórmulas contemporizadoras institucionalizadas que resultan excepcionales. La presente es una pequeña lista de instituciones que quizás parezcan corrientes a alguien (no lo creo), han existido en Cuba, son autóctonas y supongo que únicamente aquí existen, al menos en la forma en que las conocemos. &lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Es bueno anotarlas, porque desaparecerán, con todos los daños antropológicos que hemos sufrido y sería triste en un futuro que no hubiéramos sacado de todo esto ni siquiera la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;— Censo de menstruantes. &lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La observación la hizo un viejo amigo. Desconozco si es original suya o de donde la sacó, pero me parece que difícilmente exista otro lugar en el mundo con una tropa de burócratas tan imaginativos como para inventar algo comparable. Se hizo durante el llamado Período Especial (¡qué nombrecito para una crisis!) con el fin de distribuir almohadillas sanitarias solamente a las féminas que padecen las molestias mensuales. Un tiempo antes, se había aplicado una fórmula similar para los fumadores.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;— La guagua de los padres.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuba ha sido por décadas un país donde hay muchas personas separadas del seno familiar, aún residiendo en el territorio nacional. Las guerras, movilizaciones, campañas, cárceles, acuartelamientos, las escuelas en el (y al) campo, el servicio militar, el programa alimentario, son algunas de la fases que ha mostrado ese fenómeno. Los jóvenes suelen ser la mayoría de los "movilizados" y sus padres, los que han tenido que ingeniárselas para trasladarse una vez por semana a su "campamento" a llevarle provisiones, medicinas, ropas, etc. Y almorzar con ellos. La masividad del fenómeno, unida a la escasez y carestía del transporte privado individual creó una necesidad paliada en parte por la guagua de los padres. De este modo se podrían  asegurar de la supervivencia de sus hijos por una semana, al menos, con sacrificios enormes, pero no infructuosos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;— Permuteros, planilleros, jaberas y coleros. &lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las personas que realizan estos oficios son especialistas en reglas de juego que, por su grado de retorcimiento, requieren de procuradores muy listos para que la persona que necesite de ciertos servicios pueda obtenerlos cabalmente. Los permuteros, también conocidos como corredores de permutas, encuentran el modo en que una persona puede permutar, adquirir una vivienda, o mudarse a una más amplia, mediante artificios legales, como las cadenas virtuales, las divisiones y las bodas y divorcios instantáneos (no se pueden vender viviendas y hay una reglamentación estricta para permutar por una casa mayor). Los planilleros medran alrededor de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos, y algunas embajadas, ayudando a sus clientes a llenar sus solicitudes de visas y otros documentos. Instruyen a los solicitantes en las respuestas más apropiadas tanto en las planillas como en la entrevista. En una época llamaban jaberas a compradoras-revendedoras de ocasión especializadas en productos escasos que se vendían a bajo precio. Ahora hay otro tipo de jaberas, fuertemente perseguidas: las que venden bolsas de nailon en los mercados de productos agrícolas.  Los coleros pululan en los sitios donde hay que hacer una larga fila para obtener un beneficio importante. Están desapareciendo, junto con las filas y los productos de interés masivo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;— La casa en la playa.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Opción turística concebida originalmente como parte del premio por ganar la emulación. Se alquila a "precios asequibles" a los beneficiados, incluyendo una "factura" de comestibles y bebidas. Deteriorado desde principios del "Período Especial", el servicio recuperó su antiguo esplendor en los primeros años de este siglo. Los favorecidos por este sistema suelen invitar a una enorme multitud de familiares y amigos que disponen por unos días de una interesante base de apoyo que les permite disfrutar de la playa y asearse, comer y pernoctar  sin la preocupación de un difícil viaje de regreso.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;— El inventario.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las propiedades de las personas que desean emigrar de Cuba son, por ley, decomisadas. Esto incluye cuentas bancarias, vehículos, viviendas y otros bienes domésticos. Uno de los pasos requeridos para emigrar legalmente es el inventario de los bienes, que se realiza en una etapa temprana del proceso y no pueden ser extraídos al fisco posteriormente (no se puede utilizar, por ejemplo, el dinero del banco para pagar los trámites). Conociendo los recovecos de la ley, muchos encuentran la manera de minimizar las pérdidas por este concepto durante la emigración.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;— La cajita.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nacida como portadora del menú clásico de la fiesta "popular", la cajita de cartón se presentaba conteniendo un pedazo de pastel, ensalada de huevos y pastas, croquetas y otras delicadeces menos habituales como las albondiguillas, los chicarrones de viento, caramelos, masa reales, etc. La expresión "cogiste cajita" se utilizaba, teniendo en cuenta que a las fiestas acudían más comensales de los previstos, para indicar la suerte del logro. Las cajitas se han utilizado en las "paladares" sin licencia para tener sillas, como forma de entrega de un almuerzo cuyo precio fluctúa alrededor de un CUC. Es la solución más popular entre los trabajadores que pueden almorzar y no tienen comedor en su trabajo. Suele utilizarse un pedazo de la tapa como cubierto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;La de arriba es sólo una pequeña muestra de particularidades de las que se habla poco, quizás no sean fundamentales, aunque sí resultan ilustrativas. Hay otras que son mucho más comentadas, y por esa razón no me detengo en ellas, como son la doble moneda, la cincuentona, pero aún delgada y bien mantenida libreta de abastecimientos o la tarjeta blanca. Fueron temas de mucha especulación hace unos meses y que parece que van a quedar para "el año que viene".&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-3018757917051561403?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/3018757917051561403/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=3018757917051561403' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/3018757917051561403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/3018757917051561403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/11/instituciones-especficas.html' title='Instituciones específicas.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-8108053413041347561</id><published>2008-11-05T06:08:00.003-05:00</published><updated>2008-11-05T14:15:59.752-05:00</updated><title type='text'>Aniversario</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p&gt;Aunque he perdido otras ocasiones especiales, no quiero perder ésta. Hoy, 5 de noviembre, mi blog cumple su primer año.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Comencé, impulsado por el deseo de expresarme ante los míos. Mi primera novela llevaba casi dos años de publicada y apenas había estado unos días en uno de los estantes de la Feria del Libro de la Habana, fuera del alcance y conocimiento de los miles de lectores que pululaban en las callejuelas de la fortaleza. El segundo libro, Ternera Macho y otros Absurdos, con mejor suerte, había llegado al stand casi directamente de la imprenta. Sólo un reducido grupo de intelectuales cubanos conocía de su existencia, gracias a la Torre de Letras, donde la escritora &lt;a href="http://amediavoz.com/rodriguezReina.htm"&gt;Reina María Rodríguez&lt;/a&gt; me invitó a presentar ambos títulos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un amigo me contó que llevaba un blog, &lt;a href="http://epepeh.blogspot.com/"&gt;Epepeh&lt;/a&gt;. Fue gracias a su lectura, que tuve la idea de hablar de mis aficiones literarias y exponer algunos trabajos. Así fue como, teniendo escritos unos cuantos artículos y muchos cuentos que no pertenecían a ningún proyecto de libro, escribí &lt;a href="http://delitomayor.blogspot.com/2007/11/absurdos-dentro-del-planeta-silencioso.html"&gt;Absurdos dentro del Planeta Silencioso&lt;/a&gt;, parafraseando el título de la novela de Lewis, para comenzar el blog.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por esa época, Anita y las Cinco Gordas estaba completa y aceptada, pero tendría que pasar por un año de lentas revisiones antes de salir a la luz. (En este momento estoy devolviendo las últimas pruebas, ya está diseñada la cubierta, espero que falte muy poco para anunciar su nacimiento. Una parte de la demora, se debe a las setenta entradas que he puesto en el blog (he retirado dos). Estuve llevando simultáneamente El Reino Amurallado, pero lo detuve por falta de tiempo, ya que tantos proyectos no me dejaban avanzar en ninguno al ritmo que deseaba.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En las primeras semanas no tenía información acerca de los visitantes de mi blog. Necesariament&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;span xmlns=""&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_-NtYdX7koFQ/SRF_Z9qeQwI/AAAAAAAAACU/9K8qPJ5pDUg/s1600-h/visitas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5265129523398984450" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; WIDTH: 200px; CURSOR: pointer; HEIGHT: 134px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_-NtYdX7koFQ/SRF_Z9qeQwI/AAAAAAAAACU/9K8qPJ5pDUg/s200/visitas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;e, eran muy pocos, ya que lo eran al comenzar con el Google Analytics. Una española, &lt;a href="http://marygodiva.blogspot.com/"&gt;María Godiva&lt;/a&gt; (es el alias de su blog) reseñó los trabajos de &lt;a href="http://epepeh.blogspot.com/"&gt;K Budai&lt;/a&gt;, de &lt;a href="http://desdecuba.com/generaciony"&gt;Yoani&lt;/a&gt; y míos en una entrada, &lt;a href="http://marygodiva.blogspot.com/2007/11/damas-y-caballeros-con-ustedes-tres.html"&gt;Damas y Caballeros, con ustedes tres cubanos reales.&lt;/a&gt; Poco a poco fueron apareciendo otras reseñas y los visitantes, que hoy se acercan a los treinta mil. No son los millones que tienen otros blogs, pero me parece una buena tirada, especialmente con mis largos &lt;strong&gt;"posts" &lt;/strong&gt;y mi escasez de fotos, hipervínculos y otros recursos de la Web. Google me presenta un mapa casi completamente pintado de verde, lo cual indica que me han leído en casi todas partes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ha sido una experiencia extraordinaria. Gracias al poder de Internet, he conocido a decenas de personas que viven en muchos lugares y me han escrito. Algunos han resultado ser excelentes amigos a los que pienso abrazar cuando vengan a Cuba. He reencontrados amistades, compañeros, alumnos, de casi todos los lugares donde estuve. He conocido mejor a muchas personas, también a mí mismo. Y mis libros han tenido una difusión mucho mayor de la que tenían antes de iniciarlo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dicen que la mayoría de los blogs perecen en las primeras semanas de nacidos. Éste ya sale de esa posible estadística de mortalidad "infantil" y comienza a dar sus primeros pasos de "parvulito". Tengo almacenada una gran cantidad de materiales que iré colgando a medida que crea que están listos, cuando pueda hacerlo y me sienta suficientemente valeroso. No obstante, mi primera prioridad debe ser &lt;strong&gt;Ocupante Original, &lt;/strong&gt;que me consumirá aún muchas horas de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Éste ha sido un año importante para mí. El temor de penetrar en la senectud sin conocer las delicias de ser abuelo ha quedado atrás. Mi hija mayor, que cuando el blog daba sus primeros bytes me había anunciado su gestación, me dio la noticia del nacimiento de mi nieta en agosto. Mis otros dos hijos no se han quedado atrás y ya me veo abuelo de una prole numerosa (el próximo verano), con lo cual creo que empezaré a chochear antes de tiempo. Es, también, el año de Anita, donde he apostado mucho, como saben los que han leído alguno de los relatos/fragmentos que he publicado y más aún los que lean el libro completo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Seguiré, con la ayuda de todos, escribiendo en este espacio, que se ha convertido en mi remanso. Espero practicar un poco más de periodismo y poner algunos artículos de opinión, mientras me dedico al desarrollo de la trama de la próxima novela. Ya les daré noticias.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Gracias a todos mis lectores por la paciencia que me han tenido y por los comentarios, que siempre espero con ansiedad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-8108053413041347561?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/8108053413041347561/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=8108053413041347561' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8108053413041347561'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8108053413041347561'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/11/aniversario.html' title='Aniversario'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_-NtYdX7koFQ/SRF_Z9qeQwI/AAAAAAAAACU/9K8qPJ5pDUg/s72-c/visitas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-2955186455711934301</id><published>2008-11-02T13:36:00.004-05:00</published><updated>2008-11-02T14:00:25.560-05:00</updated><title type='text'>Amén.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p&gt;"¡Imprescindible!" "¡Impresentable!"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; Los adjetivos se cruzaron con toda la virulencia de su antonimia. Antes de hablar de la obra, ya la habíamos sacralizado y excomulgado al mismo tiempo. A continuación, aunque ya con poca esperanza de contemporizar, nos dimos algunas ideas del por qué de las opiniones.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Es absolutamente parcial. En la película se acusa al Papa de callar sobre el Holocausto, pero no se menciona que, gracias a su silencio,  la Iglesia siguió en Alemania y pudo salvar miles de vidas. ¿Cuántas vidas se iban a salvar si el Papa se pronuncia sobre los campos de concentración? El pueblo alemán, y el de los países sometidos a los nazis pudieron seguir siendo acompañados por la Iglesia, gracias a su silencio."&lt;/p&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_-NtYdX7koFQ/SQ32p_rPhvI/AAAAAAAAACE/cFGm5giqZFY/s200/papa+y+riccardo.jpg" style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 133px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5264134740793853682" /&gt;&lt;p&gt;No suelo ser muy bueno en las discusiones en vivo. Después de escuchar una alocución inspirada, prefiero no insistir. Recuerdo, de Carnegie, que no se puede cambiar una convicción por mucho interés que se ponga en exponer hechos y razones en forma ordenada y explícita. No obstante, he conversado suficientemente con mi interlocutor para  respetar sus opiniones y capacidad de análisis. Me dediqué a estudiar el problema en busca de discernimiento.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Yo estaba hablando de una película y me interesaba por su mensaje. Él, de un hecho histórico que se exponía sesgadamente en la película. Ninguna obra de arte muestra las dos caras de todos los fenómenos que representa. No es un requisito realista. No se espera, por ejemplo, que un filme sobre los escrúpulos de un verdugo para hacer efectiva una ejecución (como la célebre comedia española), refleje una batalla legal por parte de los abogados del reo o los traumas sicológicos de los familiares de sus víctimas, o las peripecias de un inventor que consigue vender en grandes cantidades una reproducción a escala del garrote vil. Cualquiera de esas facetas pudo haber sido tratada, y muchas otras. Y eran temas razonablemente centrales. Hubiera sido otra película y puede que no tan buena.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para mí, &lt;strong&gt;Amén&lt;/strong&gt; trata acerca del silencio que el temor provoca. Las personas que intentan denunciar atrocidades, lo arriesgan todo para hacer llegar su noticia a lo más alto. Su única necesidad de discreción es la de asegurarse de que su mensaje llegue. Que el mundo sepa. Que no los pueda apoyar nadie más sin convertirse en cómplice. ¿Evitaría esto la masacre? Probablemente, no. Nada la detuvo. Es posible que hubiera ralentizado su expansión. Tendrían que gastar más en propaganda. Quizás, maquillar algunos campos de concentración. Nunca se podrá saber. Muchos alemanes ignoraron la existencia de los planes de exterminio hasta el final. ¡Qué conmoción tan terrible, enterarse de que ellos mismos habían sido capaces de cometer tales horrores!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No se trata de juzgar al Papa o a la Iglesia por su política de callar en aquellos terribles momentos. Hay que vivir en una situación como la suya para comprender sus temores. ¿Cuántos no callamos cientos de cosas que queremos gritar? La responsabilidad de la voz tiene ramificaciones y la decisión del silencio puede motivarse por el deseo de no causar daño a otros más que por instinto de conservación. Pero, callar ante el atropello, unirse al&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="  ;font-family:Verdana;font-size:10pt;color:#555544;"&gt; "&lt;/span&gt;estremecedor &lt;a title="Silencio" href="http://es.wikiquote.org/wiki/Silencio"&gt;silencio&lt;/a&gt; de los bondadosos&lt;span style="  ;font-family:Verdana;font-size:10pt;color:#555544;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, cuando el crimen es continuado y se expande, es acercarse a la complicidad. Es el sentido de la alocución de Martin Luther King.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mi defensa del filme, por encima de sus virtudes formales (que son muchas), se basa en que trajo esta cuestión, tan antigua como la intolerancia, nuevamente a la palestra.  Mostró situaciones paradójicas, héroes complejos sufriendo por su insuficiencia, la maldad de un sistema que convierte al hombre en minúscula pieza. Y todo lo hizo con una trama intensa y bien presentada, con personajes bien construidos. Crea, además, dudas y polémicas que incentivan la búsqueda de conocimientos sobre varias aristas: ¿Qué se sabía en el mundo sobre los crímenes del nazismo en el tiempo en que ocurrían? ¿Qué hizo la iglesia en Alemania y en los países bajo su yugo? ¿Qué hicieron otras organizaciones? ¿Cómo se manifestaron fenómenos análogos en países que sufrieron o sufren de regímenes similares?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El descubrimiento de los campos de concentración de los fascistas fue documentado por los vencedores en toda su crudeza. No corrieron igual suerte los campos soviéticos, españoles, americanos y los que ha habido antes y después en muchos otros lugares. El conocimiento que pueda haber sobre ellos no será tan amplio, matizado, profundo. El silencio, no obstante, pierde a la larga. Se llega a saber. Pero la palabra sólo puede proteger a las víctimas cuando es dicha a tiempo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Personalmente, creo que el conocimiento del crimen obliga a la denuncia. Si el temor se impone, cada nuevo atropello aumenta la culpa del silencio. ¿Cómo sentirse satisfecho cuando se ha participado, aunque sólo sea como testigo silente, de los crímenes más abominables que la humanidad conoce?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-2955186455711934301?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/2955186455711934301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=2955186455711934301' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2955186455711934301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2955186455711934301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/11/amn.html' title='Amén.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_-NtYdX7koFQ/SQ32p_rPhvI/AAAAAAAAACE/cFGm5giqZFY/s72-c/papa+y+riccardo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-2028370314308297563</id><published>2008-10-28T07:04:00.001-04:00</published><updated>2008-10-28T07:04:57.270-04:00</updated><title type='text'>Remotas consecuencias.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;No hubo contacto en aquel accidente de tránsito. Un motociclista, que acababa de girar, se percató tardíamente de que en su senda había un obstáculo. Maniobró con premura, aproximándose a un grupo de transeúntes que aguardaban junto a la acera. Éstos se asustaron y dieron uno o dos pasos atrás. Un señor de mediana edad movió los brazos  en forma de molino tratando de evitar su caída, pero un tanto entorpecido por el impermeable, no pudo impedir que su espalda golpeara contra la acera y la cabeza originase un sonido metálico en un desagüe aluvial que bajaba, pegado a la pared del edificio. Allí quedó, inmóvil, sorprendiendo a los paseantes con lo fácil que se pierde la vida. Un paquete que portaba se abrió dejando escapar algunas piezas de computadora.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hombre tenía toda su documentación en orden y fue fácil saber que ningún familiar reclamaría su herencia. Por otra parte, su cuenta bancaria no pasaba de unos pocos miles de euros, no era propietario de inmuebles y un procurador, sacando su buena tajada, lo liquidó todo para proporcionarle un entierro decente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero Ignacio de Jesús Rodríguez, Nacho, para sus amigos y empleados, no fue un muerto sin importancia para unas decenas de cubanos. Unos años atrás, había invertido casi todos sus ahorros, incluyendo el valor de la venta de su casa solariega (no produjo tanto dinero, pues su estado era ruinoso) en la creación de una empresa de servicios informáticos en la Zona Franca de Wajay, donde un pequeño grupo de especialistas se ocupaban absolutamente de todo el trabajo de la firma, exceptuando la firma de contratos y de cheques.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;También tenía una novia, una mujer joven, de muy buena apariencia, con un hijo de unos siete años. Todos sus bienes estaban en la casa de ella, aunque su auto de la empresa lo tenía el especialista que quedaba como jefe cuando él se ausentaba. La novia, Pamela, tenía un Lada en muy buen estado que él le compró en los primeros tiempos de establecerse.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¿Estamos todos?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Coty fue a buscar café.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Vamos a esperarla. Bien, cierren la puerta, aquí no hay nadie.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¿Qué pasa, Socio?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Ahora hablamos… bueno, como ustedes saben, el día quince debió regresar Nacho. Fui al aeropuerto a esperarlo, como siempre, y no apareció. Melita no sabe nada de él, su número de celular no está activo, ni tampoco el de su piso.  &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¡El tipo levantó el pie!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¡No! Peor. Estiró la pata.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¡Tuff! ¿Qué coño es eso? Y, ¿cómo lo sabes?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Hoy por la mañana lo busqué en Internet. Hay una pequeña nota en El Mundo que menciona la muerte accidental de D. Ignacio de Jesús Rodríguez Márquez.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¿Y ese es Nacho? ¿No será otro con el mismo nombre?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¿Ahora, qué hacemos?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Estoy convencido de que es él mismo. Fruta verde con púa es guanábana. Pónganle el cuño.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¡Se jodió el negocio!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Bueno, pero nos llevamos todos los equipos, los muebles, los carros, a ver cuánto le podemos sacar. ¿Hay dinero en caja?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Sólo el salario de este mes y unos cientos, que ya están gastados.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¡Mamacita!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Miren, aquí vamos a hacerlo todo con total claridad, sin esconder ninguna bola.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¿Y?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¿Por qué Eusebio no nos informa al detalle de la situación de la empresa?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Bueno, por si acaso, yo le pedí que preparara un informe del estado de las cuentas para analizar las variantes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— ¡Variantes! ¡Qué variantes! Nos repartimos el dinero y las cosas que podamos sacar sin ir presos y nos esfumamos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Eso no es tan fácil, todo estamos controlados por la Agencia Empleadora.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Nos van a tumbar hasta el último medio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Bueno, Contador, adelante.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los hombres escuchaban atentamente la lectura del informe, forzando a sus pensamientos a no escaparse a buscar nuevos caminos. La empresa estaba bien de situación, a pesar del exceso de cuentas por cobrar, algunas de ellas incobrables. Pero el carácter de los servicios que prestaban permitía presionar el mantenimiento de los pagos al día y eran pocos los que se podían dar el lujo de renunciar a los sistemas instalados por ellos. Los medios básicos eran cuantiosos y la cuenta de banco tenía dinero suficiente para los gastos de algo más de un mes. El contador tenía alrededor de doce cheques firmados a nombre de distintos proveedores y varios de ellos permitirían la extracción de efectivo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Yo soy de la opinión de mantenernos como si nada. No sabemos si va a venir otro español con la herencia, ni estamos tan seguros de que Nacho esté muerto. Y quizás podamos seguir así hasta que inventemos otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Van a faltar los cheques.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— El problema es que nos podemos repartir una pila de cosas y dinero si acabamos ahora mismo con la empresa, pero si lo dejamos, seguro que alguien, la Inmobiliaria o la Zona Franca, no sé quién, pero se quedan con todo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— No, no creo que eso pase, si nos mantenemos pagando.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Además, si vienen a intervenir, vendrán con una lista de lo que hemos comprado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— No, no. Quizás, los carros, el dinero del banco. Nadie sabe cómo anda el inventario. Nosotros hemos cuidado de hacer bien las cosas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='margin-left: 35pt'&gt;— Bueno, vamos a dejarlo pendiente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En los próximos días no sucedió nada. Todos llegaban a la oficina a trabajar como siempre, se mantenían en sus respectivas funciones. No se hacían compras de nuevos equipos, ni reparaciones importantes a los automóviles. Demoraron diez días en utilizar el primer cheque, que convirtieron en efectivo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(Tomado de Ocupante Original) &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-2028370314308297563?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/2028370314308297563/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=2028370314308297563' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2028370314308297563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2028370314308297563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/10/remotas-consecuencias.html' title='Remotas consecuencias.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-1830958966189043853</id><published>2008-10-25T17:02:00.001-04:00</published><updated>2008-10-25T17:02:39.603-04:00</updated><title type='text'>Memoria de maestra.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Hoy, casi un cuarto de siglo después, siento los mismos deseos de llorar que siente un náufrago cuando, al llegar a tierra firme, encuentra a salvo a sus seres queridos. También mis antiguos niños. Me destrozan el peinado, la espalda y el corazón con sus abrazos. Y me mojan las orejas estas mujeres ya desconocidas, quizás a causa de su maquillaje. Sé quiénes son, he viajado con ellos en el tiempo una y otra vez. Ahora estoy allá, en este mismo lugar hace decenios, con minifalda y pelo largo. La escuela también es pepilla, hace poco la pintaron y pusieron las mesitas dobles con patas de hierro en lugar de los viejos y pesados pupitres de caoba.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Su primer día en la escuela, es mi estreno en el aula. Durante dos semanas preparé clases,  hice muñecos de papel, cadenetas, adornos. Joaquín, el de mantenimiento, me ayudó con las luces, puso persianas nuevas, pintó la pared contigua al bañito, cuyas manchas de juego identificábamos como si estuviéramos en una prueba sicológica.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Allí están, pantalones o sayas de ardiente rojo, brillando de interés, limpios, peinados, llenos de la sorpresa de conocerse. Dos docenas de rostros van a acompañarme hasta el final del ciclo. Los observo con cuidado. En unos días podré recordar sus nombres, sabré cómo es su familia, si aprenden con facilidad, si saben peinarse o acordonar sus zapatos. Los padres me ofrecerán su apoyo más decidido, pero me harán sufrir con su incomprensión, desconfianza y maledicencia. Esperan detrás de la cerca aunque ya sus hijos no pueden verse desde afuera. La ansiedad se les irá pasando, como mi nerviosismo y, en unas semanas, los conoceré tanto como para imaginar sus vidas futuras.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No creo que a César ni a Gilberto los agarre el Servicio Militar en Cuba. Vivian tampoco esperará mucho tiempo para conocer otros lugares. No es necesario adivinar, basta con ver sus medias, el peinado o los relojes prematuros. Me equivoqué con respecto a César: su padre, veterinario especializado en cánidos, decidirá continuar un contrato después de recibidas las advertencias de rigor de los funcionarios del ministerio, se percatará de la trampa del aviso de presentarse en la Embajada y se convertirá en un desertor a cuyos familiares se les niega el permiso de salida por no menos de cinco años. Como resultado, César esperará el final de sus tres años de Servicio Militar trabajando en el Ejército Juvenil para encontrar a su padre, ya cercano al retiro, y su nueva familia. Imaginaba a César viniendo a Cuba, pesaroso por tantos amigos olvidados, lleno de presentes para todos, llegar a la escuela, "¡Maestra! ¡Tan linda como en mi memoria!" "¡Si estás hecho un hombrón!" Muy cierto, debía pesar por lo menos doscientas cincuenta libras, un hombre alto, de uno noventa, oloroso, barbudo y con una cadena de medio kilo. Nada de eso: se fue solo hacia los Estados Unidos y estuvo haciendo trabajos temporales, hasta conseguir un empleo permanente en una gasolinera a ocho dólares la hora, se casó, tuvo dos hijos antes de divorciarse y ha vivido en la pobreza desde entonces, pagando la pensión y haciendo turnos extraordinarios de cincuenta dólares la noche para tener un extra suficiente para un sábado en las graderías del estadio de los Marlins. No ha regresado y no creo que vuelva a verlo en esta vida. Gilberto, sí. Me contaron que estuvo un tiempo en Cuba, en el consulado de la Oficina de Intereses. Vino a la escuela una vez y preguntó por mí, pero era muy tarde: sólo quedaban la auxiliar pedagógica, dos muchachos cuyos padres se retrasaban siempre para recogerlos y el administrador, a quien le tocaba la guardia obrera esa noche. No fueron los únicos en marcharse. Hubo otros, seis o siete entre veinticuatro niños, llevados por sus padres o por sus propios deseos, que optaron por la lejanía. A varios no los recuerdo. Mi memoria ya no es tan firme y frecuentemente confundo los cursos de mis estudiantes, sus rostros y hasta sus nombres. Otros me sorprendieron cuando lo supe. Como Hansel. Solíamos bromear con su nombre de niño perdido en el bosque. Nadie más lejos de un chico abandonado: su cabello negrísimo siempre ostentaba un corte correcto, su uniforme impecable, bien planchado, medias blancas, cinturón de cuero negro y hebilla brillante. Cuando encontré a su padre, no me sorprendí. Idéntico. También él vestía reluciendo de cuidados. ¿Cómo pueden brillar de ese modo los zapatos de un hombre a las cinco de la tarde? Por su porte y autoconfianza, pensé en un funcionario o quizás hasta un dirigente. Aún así, desapareció en las gélidas montañas de Suiza, gracias a su matrimonio con una muchacha pecosa, venida en aventura solidaria con su grupo hippie. Se separaron, ella de su grupo y él de su trabajo, para pasar unos días desaparecidos en el apartamento de un amigo que estaba de viaje. Sufrieron después todas las guerras, la pérdida del matrimonio, los problemas en el trabajo, las negativas a permitirle emigrar, la vida en casa de sus padres con una extranjera que no servía ni para comprar en las tiendas para extranjeros. Todo pasó en poco más de un año y después enviaban unas fotos preciosas en cada navidad, con muchos cariños para todos en la escuela.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La mayoría se quedó. Aunque no he tenido noticias de todos con regularidad, sí las suficientes para saberlos en Cuba. Algunos, no se movieron del barrio. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Alan, por ejemplo: desde el primer día lo ubiqué en la categoría de hombre fuerte. Tuve razón, pero sólo en ese aspecto. Lo imaginaba de torpes dedos, brusco proceder y corta inteligencia. Sería un hombre atractivo, de gustos elementales. Terminaría la primaria como todos los niños, aunque tendría algunos "aprovechado" (le sería imposible obtener solo "sobresaliente") y en la secundaria lo orientarían paulatinamente hacia una escuela de oficios. Deberá escoger mecánica automotriz. Seguramente podrá terminarla y trabajar de ayudante unos años antes de poder enfrentar encargos por su cuenta. Se aficionará a la bebida y con el tiempo le irá creciendo la paranoia de los celos, la cual se acentuará con la impotencia incipiente provocada por el alcohol. Yo lo veré, primero crecer y hermosearse, luego decaer: sus dientes, a causa de la encía enferma, serán extraídos. Tendrá una calva extraña y nunca me olvidará. Fallé. Compensó su corta inteligencia con su incondicionalidad hacia los de arriba y, con ejemplar falta de escrúpulos, hará valer su incapacidad para disentir, sin órdenes precisas, como la máxima prueba de confiabilidad política y exigirá y obtendrá prebendas temporales y permanentes. Conmigo es un ángel. Ayudarme no le provoca problemas. Me dolió verlo marchar en una camioneta con otros con los que no tenía nada en común, armados de cabillas y cadenas, a golpear a los desesperados que se lanzaron contra las vidrieras aquella mañana cálida de hace doce años en que creyeron que la orilla se llenaría de barcos y se encontraron envueltos en una marea iracunda y desorientada. Me dolió, como el recuerdo de mi padre, que hizo lo mismo catorce años atrás, cuando decían que debían defender la revolución y formaron grupos para apalear a los que creyeron que de verdad les iban a permitir refugiarse en la embajada. Mi padre siguió lo mismo: burócrata de guayabera, hombre fino, suave, de reuniones interminables. Pero yo ya no lo vi igual. El hermano mayor de un compañero mío había regresado con la cabeza rota y la ilusión perdida. Y por improbable carambola culpé a mi papá del estropicio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A todos les avisaron. No importó que hubiera, entre ellos, muchos que resultaban inaccesibles a causa de la distancia o la ocupación. Son bastantes. Demasiados, si decidieran venir todos. A pesar de que generalmente los acompaño todo el primer ciclo, he tenido más de quinientos alumnos. Muchos más.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero no me recuerdan, o ya no les importa o tuvieron alguna causa que les impidió venir. Aún así, el aula está llena de alivios para mi corazón. Dejo un oficio que lo único bueno que tenía, era precisamente este enjambre creciente que lleva mi huella. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;He demorado este momento por temor a mi futuro solitario, a esa chequera simbólica que, sin el comedor de la escuela, no me protegerá del más profundo desamparo. Pero ya no doy más. No puedo con tantos jefes, con tantos años, tanta idiotez. Así que los dejo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sólo me queda esperar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-1830958966189043853?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/1830958966189043853/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=1830958966189043853' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1830958966189043853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1830958966189043853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/10/memoria-de-maestra.html' title='Memoria de maestra.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-779268728828197935</id><published>2008-10-12T14:22:00.001-04:00</published><updated>2008-10-12T14:22:53.970-04:00</updated><title type='text'>Fenómeno.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;— ¡Lluvia! ¿Qué…?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sólo sorpresa hubo en la mente de Juan Benigno en sus últimos segundos de vida. El faro, su empleo de los últimos treinta y dos años, su pequeña casa y un almacén adyacente, se desplomaron momentos antes de ser arrastrados por las aguas. Una pequeña unidad militar cercana provista de embarcadero y dos lanchas patrulleras y las vidas de sus veintisiete soldados, fueron destruidas de un modo tan súbito que ninguno de ellos consiguió vislumbrar peligro alguno. El primero en advertir algo extraño sin perder la vida fue Alexis, el novio de la hija Juan Benigno. Después de saltarse la escuela, se habían escondido en uno de los cuartos de su casa, aprovechando la ausencia de sus padres. Un ruido de cascada lo impulsó a mirar hacia fuera y alcanzó a ver la desaparición del faro.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— ¡Nina! ¡Vamos!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Apenas salidos, la tierra se sacudió espasmódicamente, retumbando con el tono más grave que hubiera escuchado. Había una pared enorme a pocos metros y una catarata de agua de mar bajaba desde el cielo. "¿La pared se mueve?" alcanzó a preguntarse cuando recibió una confirmación espeluznante. La casa, de la que acababan de salir, se derrumbó  al tropezar con la pared. Los jóvenes corrieron sin mirar atrás, ni entender hacia donde se movía la columna. En pocos segundos el caserío quedó arrasado. Cierta fetidez imperaba por todas partes. Luego de unos minutos interminables, el estrépito resonó alejándose. Alexis y Nina salieron de su escondite. El paisaje había cambiado de un modo que no podían interpretar. Buscaron entre las piedras, pero sólo una anciana había sobrevivido y falleció a los pocos minutos: había perdido una pierna y sangraba profusamente. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nina quería regresar al faro en busca de su padre, pero la carretera  estaba llena de lodo y piedras. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— ¡Por el campo!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; Una falla de unos veinte metros de altura les cortó el paso. Caminaron por su borde con angustia creciente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Eran hombres disciplinados los que se reunieron en el puesto de mando. Vestidos de verde oliva, como solían hacerlo en cada crisis, conversaban animadamente esperando la entrada del Presidente del Consejo de Defensa. Éste recibía instrucciones por teléfono en una oficina contigua. Luego de colgar, se apresuró a dirigirse al teatrillo donde todos se pusieron de pie brevemente en señal de respeto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— ¡Compañeros! Supongo por sus comentarios, que ya tienen información de los acontecimientos que están ocurriendo en el extremo más oriental del país. El Teniente Coronel Sardiñas expondrá los detalles.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El oficial se acercó uno de los micrófonos que estaban sobre la mesa presidencial y comenzó su ponencia:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— A las 1415 horas del día doce de mayo del presente (ayer, quiero decir), perdimos contacto con nuestra unidad 1773 perteneciente a las heroicas Tropas Guardafronteras. Esto fue notado a las 1427 horas por el Sargento Ismael Negrín del puesto de mando del municipio Maisí, pero no fue posible obtener ningún informe posterior desde dicho punto. En poco menos de una hora fueron cortadas las comunicaciones con Gran Tierra, Dos Hermanas, Cantillo, La Tinta, La Cruzada, Vega Yumurí, Pueblo Viejo, Lavadero, La Sabana, Boruga, Bariguá, es decir, con todas las poblaciones situadas al oriente de la Sierra del Purial. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Sospechando una acción del enemigo, declaramos en alerta de combate a la totalidad de las tropas del Ejército Oriental y pedimos instrucciones a la Habana. Los informes de Inteligencia, no obstante, resultaron tranquilizadores: no había en marcha ninguna operación enemiga en nuestro territorio, debía tratarse de un problema de comunicaciones o un hecho natural. Enviamos dos grupos de exploración por tierra, conectados por radio, desde Juaco y Mata Mariana y una embarcación por el norte, desde San Antonio. Los grupos terrestres no llegaron a transmitir ninguna información, pero la patrulla marina reportó haber visto una elevación extraordinaria en forma de columna. No consiguieron distinguir la parte superior, ni la base, pero lo más inquietante es que se&lt;em&gt; movía&lt;/em&gt; hacia el suroeste y se escuchaba un sonido potente, que ellos creen que partía del evento observado."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"La patrulla se dirigió al este y encontró un punto próximo a Cabo Maisí donde lograron desembarcar y efectuaron un recorrido por la zona afectada. No fue posible localizar ningún poblador que informara sobre lo ocurrido, pero sí huellas de una gran destrucción: el faro es ladrillo y polvo, las terrazas se han aplanado, el suelo está lleno de agua de mar hasta muy adentro en la tierra, la carretera, hundida. Negamos una petición de la patrulla de adentrarse hacia Gran Tierra, ya que habíamos recibido nuevos informes de destrucciones en Playitas, Cajobabo, Imías, Los Gallegos y Vega Batea."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Enviamos un avión de reconocimiento, el cual reportó un importante cambio en la orografía del este de la provincia, así como la aparición de un macizo en la parte sudoccidental de las Cuchillas del Toa, accediendo a las Lajas de Cujerí. Desde la altura del avión, parecía un ser viviente de extraordinario tamaño. Luego de intentar un acercamiento mayor para fotografiar desde un ángulo más apropiado a la criatura, los pilotos reportaron que ésta parecía crecer y perdimos el contacto también con la patrulla aérea." &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"El fenómeno se está acercando al Valle de Guantánamo. Todavía no se ha determinado con exactitud su naturaleza aunque sabemos que no se trata de un ente estático, sino que goza de gran movilidad y que es muy grande, enorme, quizás de unos cinco a diez kilómetros de altura."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El General Márquez, Presidente del Consejo de Defensa en la provincia oriental, tomó la palabra:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— Gracias, Teniente Coronel. Dos cosas necesitamos en este momento: información y celeridad. Es necesario, de una vez por todas, que sepamos cuál es nuestro nuevo enemigo. Una cosa es segura: no son los yanquis. Ellos están aterrorizados, están evacuando la base y no nos han dicho una palabra. Algo bueno saldrá de esta situación y es que habrán abandonado esa parte de nuestro territorio, que por lo tanto volverá a ser nuestro en pocos días. Hay que asegurar los elementos claves de nuestra vitalidad en la capital provincial y hemos trasladado los archivos y medios de resistencia, así como el personal imprescindible hacia los túneles, tal como está previsto para situaciones de gravedad extrema. Una escuadra de cazabombarderos ha partido con instrucciones de filmar y enviarnos imágenes del fenómeno. Si detectan que se trata de un ser viviente, deberán exterminarlo, ya que ha causado la muerte de no menos de diez personas a su paso por el oriente del país y la destrucción de bienes materiales por valor de más de mil millones de dólares. Ahora, ustedes se ajustarán al protocolo previsto y deben ponerse en marcha de inmediato para proceder a la protección de sus territorios asignados.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo, no llegaron a salir del recinto. Una enorme masa se abatió sobre la ciudad, provocando un pánico de hormiguero. Los que lograron volver la cabeza y distinguir la forma que los apisonaba, declararon que tenía el aspecto de la punta delantera de un pie humano. Otros, identificaron como orine el líquido que inundó la parte norte de la ciudad. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La escuadrilla se mantuvo a respetuosa distancia del ser, parcialmente oculto por las nubes y las montañas. Las imágenes se analizaban a mil kilómetros de distancia, en lo profundo de un búnker de cincuenta metros de profundidad, provisto de capacidad de cómoda supervivencia de unas cuatrocientas personas por varios años y moderna tecnología de comunicaciones.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El profesor Cáster estaba al frente del equipo de investigadores que estudiaban las filmaciones y fotografías del "Monstruo del Paso de los Vientos", como llamaban en la prensa mundial al ente que recorría la región oriental de Cuba aplanando montañas y destruyendo ciudades y conglomerados de tropas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No se trata de un ser humano .Eso es algo que debe quedar claro para todos. Los seres humanos no pueden medir más de tres metros. Las imágenes parecen ser del tronco de una persona. Tiene poca cintura, ombligo abultado, poco vello. Pero es humanoide. No hay tecnología capaz de construir un robot de esas dimensiones. Además, hay testimonios de micción y  huellas de heces fecales en la zona de Alto Songo. Las apreciaciones sobre su estatura deben estar exageradas, ya que ha tenido dificultad para atravesar la Sierra Maestra. Reaccionó ante cohetes que les fueron lanzados desde un barco de la Marina de Guerra, alejándose tierra adentro. Es posible que se necesiten misiles estratégicos para destruirlo o causarle un daño apreciable.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— Profesor, las imágenes que se han obtenido por medio de la fotografía infrarroja confirman completamente el carácter antropomórfico de este fenómeno. Es claramente una cara lo que observamos en esta fotografía, observe los ojos y la nariz. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— El análisis de las muestras recogidas por las expediciones, revelan que se trata de un animal de gran talla, de una especie muy similar a la humana. No sabemos su procedencia, ni como no había sido descubierto con anterioridad. No hay descrito nada similar. Una especie de King Kong. Sólo que diez veces mayor. El simio sería un pequeño  juguete de peluche para este monstruo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— Bueno, yo debo informar al mando. ¿Es un ser vivo? ¿Cómo puede neutralizarse?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— No estoy de acuerdo…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— Usted no está aquí para opinar. No queremos escuchar tonterías ecologistas en estos momentos. ¿Cómo matamos al bicho? Es lo único que hay que saber.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— No es un bicho. Es un bebé. Mire este trabajo. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una de las fotos, procesadas con filtros comunes, estaba revelando ante ellos la imagen de su terrible enemigo. Un niño de alrededor de dos años. Hermosos rizos, ojos azules, dentadura perfecta.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El niño, al llegar a Camagüey, encontró cómoda la llanura y se sentó, destruyendo varias granjas ganaderas con el fondillo. Los camagüeyanos que huían de la ciudad atrajeron su atención y trató de atrapar a alguno. Eran demasiado pequeños y se aplastaban al contacto. Pero pudo atrapar a un vehículo lleno de hombrecitos que se lanzaban por las ventanas. El niño soltó el vehículo que se estrelló en la tierra. Pasó la mano por el terreno y miró divertido a los hombrecitos en fuga. Algunos picaban, como aquellos de los aparaticos que le provocaban escozor, pero no lo suficiente para incomodarlo. Era un buen espacio para acostarse. Tenía sueño.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En medio del descanso, se produjo el ataque. El niño, inquieto, se rascaba donde hacían blanco las bombas más poderosas y terminó por despertarse, asustado por el movimiento agresivo de los aviones que lo cercaban en gran número. Se levantó llorando y corrió a lo largo de Camagüey y Ciego de Ávila, perseguido por los cazas, algunos de los cuales fueron destruidos a manotazos antes de que abandonaran la persecución. Estuvo llorando un buen rato antes de quedarse nuevamente dormido.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— No tenemos armas nucleares, que serían las únicas que podrían destruir a este monstruo. El Gobierno Norteamericano nos ha ofrecido su colaboración, pero es una patraña. La intervención de tropas del imperio en Cuba terminaría siempre en intento de imponernos la anexión. Nunca aceptaremos tal apoyo. Tenemos que destruir esta amenaza con nuestros propios medios.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— ¿No podremos empujarlo hacia el mar?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— Los mares alrededor de Cuba son muy poco profundos. Necesitamos dos kilómetros para ahogarlo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— El Golfo de México, la Fosa de Oriente o la de las Caimán.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— El Golfo no es una opción. Para llegar allí, tendría que pasar por la Habana y podría arrasar también a Varadero. Sería un desastre irrecuperable.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Entonces, habrá que llevarlo hacia Oriente. Si fuera posible, por el mar. No hay esperanzas de conducirlo exactamente a la Fosa de Caimán.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;— Pero, pudiera repetir su paso por el Golfo de Manzanillo o la región del Cauto. Las consecuencias serían catastróficas y permanentes. Hay que escoger el mal menor, son territorios menos sensibles.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al despertar la mañana siguiente, el niño se encontró a un grupo de aviones haciendo vistosas evoluciones que dejaban estelas de humo colorido. Trató de agarrarlos, pero se le escaparon y dando torpes pasos tambaleantes, los siguió. Mientras esto hacía, a sus espaldas se formaban grandes unidades de combate portadoras de potente artillería reactiva. Comenzó a caminar por las aguas del sur de la provincia Ciego de Ávila. Los buques de guerra esperaban que los aviones alejaran al niño de la costa y así poder colocarse a sus espaldas para impedirle el retroceso, pero él siguió andando próximo a la orilla. Un tropezón, seguido de una caída y comenzó el llanto que a la distancia a que se encontraban las tropas era perfectamente inteligible.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Después de un rato sentado en el agua, comenzó a jugar con ella y volvió a levantarse. Como aún no había llegado el segundo escuadrón de acrobacias aéreas, una lancha patrullera de alta velocidad se introdujo en el agua disparando fuegos artificiales y humo de camuflaje para atraer la atención del niño e impedir que regresara a la orilla. Poco a poco lo fueron conduciendo por la zona de aguas poco profundas del Archipiélago de los Jardines de la Reina y no pudieron impedir que la criatura torciera el rumbo y se adentrara en el Golfo de Guacanayabo. Volvió a encaramarse en la tierra oriental por Niquero, aterrorizando a los pobladores del valle del Cauto, incapaces de encontrar una vía de escape que los mantuviera a salvo del aplastamiento. El movimiento tambaleante y azaroso del niño destruyó Macaca, Colorado, el Chino y Las Lagunas, dejando intactos a San Joaquín, Apolinao y Malanga, por citar algunos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El problema es que estaba de la parte norte de la Sierra Maestra y era necesario  conducirlo hacia el sur, donde se encuentran las aguas profundas de la Fosa de Oriente. Algo grande era necesario para forzar al enorme pequeño a pasar por encima de la cadena montañosa. Y el general Cortés encontró el modo. "Un incendio." Una escuadra completa se lanzó en picada sobre una base de camiones  estacionados cerca del camino. El fuego del combustible se unió a los estallidos de los proyectiles, casas y árboles ardieron en la hoguera rápidamente, provocando un fuego de grandes proporciones que consiguió hacer al niño dar unos pasos atrás y caer, derribado por el choque con la cadena montañosa. Así entró al mar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Después, la tarea era impulsarlo a penetrar más en el agua. Todos los buques de guerra y los aviones se unieron en un esfuerzo final que dio sus frutos casi frente a la ciudad de Santiago. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Miles de santiagueros miraban desde el litoral las maniobras bélicas que realizaban conjuntamente la marina y la aviación contra el niño. Podía distinguirse claramente los hombros saliendo del agua, el cuello, y la cabeza infantil. Lloraba desconsoladamente. Tenía miedo y cada paso lo hundía en el abismo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La compasión empezó a extenderse en el pueblo. A pesar de la costumbre de callar y aceptarlo todo, presenciar el asesinato de un bebito era demasiado fuerte para muchos. Mientras era una mole incomprensible podían odiarlo, desear su desaparición por cualquier vía, pero a dos kilómetros de distancia, viendo sus gruesos lagrimones y los pucheros que hacía con la boca sonrosada, el odio era imposible.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Comenzaron a escucharse voces: "No lo maten." "Dejen que se vaya." El niño se había calmado y miraba atentamente lo que hacían los aviones de guerra. Una pirueta y se echó a reír. Esta risa desató la ternura de sus víctimas, que empezaron a gritar con fuerza: "Queremos que viva." Pero el niño dio un nuevo paso atrás y perdió el equilibrio, gritando desesperado antes de hundirse en el fondo marino.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los gritos, imprecaciones y llantos de los santiagueros dieron lugar a la sorpresa cuando se vio bajar de las nubes dos enormes brazos, que entraron en el agua y sacaron al bebé. "¿Qué hacías en el mar? ¿Dónde te habías escondido?", preguntó su madre, apoyándolo contra su pecho.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-779268728828197935?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/779268728828197935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=779268728828197935' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/779268728828197935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/779268728828197935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/10/fenmeno.html' title='Fenómeno.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-8837280660538463367</id><published>2008-09-29T23:27:00.001-04:00</published><updated>2008-09-29T23:27:19.239-04:00</updated><title type='text'>Katia decide matar</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Una niña de trece años acaba de salir de su cuarto de fantasías dispuesta a matar. Es el final clásico para situaciones como la suya.  Una decisión propia, conocida por algunos, que sólo ella vive. Yoelqui, su "novio", aterrado, espera que lo haga. Sabe que de todas formas se verá implicado en el crimen, que los padres de Katia buscarán crucificarlo. Piensa que es preferible a la vida que tendría si la muchacha no cumpliera su designio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ya no quiere ser maestro. Nunca fue buen alumno, por eso no pudo aspirar a nada mejor y aceptó, entusiasmado, la idea de convertirse en profesor en pocos meses. El sistema de clases por televisión le permitiría ir aprendiendo al tiempo de sus alumnos y una vez a la semana tendría clases para obtener un título universitario. Horario cómodo, trabajo con uniforme, sensación de poder.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Su miedo a no poder controlar a dieciocho niños había desaparecido desde la primera clase. Era un grupo de séptimo grado al que inspiraba respeto tener un profesor de apariencia más juvenil que la de alguno de los de la pandilla de noveno, capaz de expresarse en su mismo argot y que no vacilaba en insultar y humillar a los más débiles de la clase. Pronto descubrió ese destello de admiración en los ojos de algunas niñas. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Katia estaba en octavo. Como sus notas en séptimo habían sido perfectas, tenía la ilusión de entrar a un buen tecnológico desde donde se pudiera acceder a la universidad. Escuchó a las niñas de séptimo decir "el Pelly* es un mango" y se fijó en él. Un cruce de miradas le bastó a Yoelqui para desearla: la muchacha tenía suficientes atributos de adulta para él.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Todo fue fácil. Una chica que aún no había tenido relaciones con otros chicos, rodeada de otras que contaban sus experiencias. Una familia trabajadora, que la dejaba frecuentemente sola en casa todo el día. La curiosidad, el deseo, el ardor juvenil y la imprevisión hicieron el resto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Katia notó su retraso desde el día que le tocaba. Con la esperanza de un desarreglo, esperó una semana, vigilándose constantemente. Entonces habló con Yoelqui. "¿Es seguro?" "No sé." "Tienes que ir al médico." "¿Y si se lo dice a mi mamá?" "Mejor vamos a maternidad." La palabra les choca. Es como si ya tuvieran el diagnóstico. En las dudas, pasan unos días y se forma la convicción. "¿Qué vas a hacer? Tienes que sacártelo. Yo doy la sangre." Pero no es tan fácil. Una niña de trece años no puede llegar a un hospital para que le practiquen un aborto o una regulación sin conocimiento de sus padres. Y si lo consiguiera, ¿cómo ocultarles después su situación?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es el momento en que los dos niños temen su futuro. Yoelqui puede perder el trabajo y hasta la libertad. Katia, su posibilidad de seguir estudiando. Están decididos a no decir nada a los padres, pero Katia, en su depresión, se quiebra ante las preguntas de su madre.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ésta no puede pasar sin la confirmación médica y lleva a la niña al hospital, donde la obtiene. La angustia y la ira bloquean todo su pensamiento. Ni por un momento piensa en la posibilidad de "casarlos" para que "tengan" al niño. Sería un matrimonio insostenible. Ella tomó la decisión en el acto: ese niño no debe nacer. Ni ella, ni su esposo, ni la niña y ni su novio, están en disposición de mantenerlo. No tienen espacio, economía ni tiempo. En realidad, sólo le preocupa la salud de la niña. Cómo saldrá después de una acción tan agresiva. La pobre higiene del hospital. Habrá que arriesgarse, que el novio done sangre, pedir unos días en el trabajo, cuidarla.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero Katia tiene algo más en su cabecita. Por un momento, antes de que su madre hablara, pensó que ella querría ese nieto, una especie de hermanito de su hija. Que la disuadiría de dar el paso terrible, que la protegería de la visión sangrienta que la atormenta. Todo lo contrario. Ahora habla de lo sencillo del procedimiento, de que podrá terminar el curso sin ningún problema, que sólo serán unos días sin ir a la escuela. Menos mal que su hija habló a tiempo; porque, de no haber sido así, se iba a desgraciar la vida para siempre.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dócilmente, acepta. Es una chica obediente, siempre lo ha sido. No temerá más al futuro, espera salir bien de la intervención. Ya Yoelqui fue al banco. Katia marcha, con su madre, al hospital. Desecha los sentimientos  que no llegó a tener, cuando se coloca en la camilla.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;* Pelly: Denominación popular para  "Profesor General Integral", PGI.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-8837280660538463367?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/8837280660538463367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=8837280660538463367' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8837280660538463367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8837280660538463367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/09/katia-decide-matar.html' title='Katia decide matar'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-7837578215424616548</id><published>2008-09-20T18:04:00.001-04:00</published><updated>2008-09-20T18:04:45.516-04:00</updated><title type='text'>El hombre que quería ser cubano.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;- Me siento como ustedes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No es así. Sólo lo cree. La falta de aprensión en su mirada atestigua que no es como nosotros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- En los años que hace que visito este país, he llegado a quererlos. Tengo muchos amigos, he tenido amores. Ustedes son tan maravillosos que me siento parte de ustedes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo comprendo, he escuchado palabras similares de muchos visitantes. Somos amables. Desde Colón vienen diciéndonos eso. Buenas personas, como este amigo, se conduelen de nuestras tragedias, quieren ayudarnos, en ocasiones lo hacen. Pero seguimos necesitando ayuda. No somos vagos, pero "se trabaja poco". Somos inteligentes, brillantes en algunos casos, pero "todavía pagan con espejitos".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Me gustaría ser cubano.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esto es nuevo. Muchos cubanos no quieren ser cubanos. Otros, quieren serlo, pero viviendo en otra parte. Parece que la nacionalidad cubana es mal negocio. No es como ser español o alemán. Pero este hombre, con pasaportes de varios países de primera, quiere ser cubano. ¿Hasta qué punto?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Pagué el alquiler de dos meses y guardé el resto del dinero. Si no me busco nada, tendré que vivir dos meses con cincuenta CUC.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Difícil. No puedo evitar preguntarle. "¿Cómo piensa que puede ganar dinero?"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Para sentirme cubano, tengo que ganarlo haciendo algo que pueda hacer cualquiera. Por ejemplo, trabajar en un agro o manejar un bicitaxi. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"No. Trabajar en un agro sólo pueden hacerlo los que tienen la plaza. No es algo que pueda conseguirse de pronto, a no ser que la compres. Si lo haces, ya no eres un cubano de a pie, sino un maceta. Para el bicitaxi, tienes que comprar uno y sacar licencia."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿En qué puedo trabajar?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Puedes revender periódicos. Te levantas a las cinco de la mañana y marcas muchas veces en la cola. Compras cincuenta ejemplares a veinte centavos y los vendes a peso. Así te buscas hasta cuarenta pesos en un día, si los vendes todos. Uno sesenta. Puedes vender bolsas de nailon en las afueras del agro. A peso, la bolsita, puedes ganar unos cien pesos aunque tienes que pagar por las bolsas. Es ilegal, pero poco perseguido."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- No me gustan esos trabajos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Eso significa que estás en condiciones de elegir. Muchos, no. También depende del nivel. Puedes hacer traducciones, cuando consigas clientes. Ten en cuenta que ya hay muchos traductores y es un trabajo bastante especializado. Yo te puedo presentar alguno, si recibe más trabajo de la cuenta, que te avise."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿Y mientras tanto?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Si sabes que tienes dinero guardado y puedes acudir a él en caso de emergencia, estás en las mismas condiciones que muchos cubanos. Excepto que tú tienes a tu favor el conocimiento de que es por sólo dos meses y puedes resistir mejor. Ellos están en peligro de depender de sus ahorros para toda la vida."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- No voy a utilizar ese dinero. De ninguna forma. Tampoco voy a jinetear, ni a escribir en revistas, ni ganar dinero de otra forma que como lo haga un cubano cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Puedes ser maestro particular. A veinte pesos la clase de dos horas, puedes preparar alumnos para la prueba de ingreso. Yo te pongo en contacto con un individuo que tiene una especie de academia." Aún así, no sería cubano. Ni se empezaría a sentir como tal. "Hace falta la paranoia."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Ya yo tengo paranoia. Estoy alojado en un cuarto ilegal. Llegó un inspector a la casa, dicen que por un chivatazo, y me escondí hasta que se fue. Tengo tanto miedo de perjudicar a la casera que no me atrevo a salir al balcón.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No es toda la paranoia, pero se puede aceptar. El hombre se está esforzando. Se monta en el P5, apretando la cartera y le roban el celular. Como no puede utilizar su dinero, se queda sin teléfono. Aún así, persiste y también le roban la cartera. Por suerte, dejó el pasaporte en casa. "¿Cuánto te robaron?"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Veintidós CUC y ochenta pesos cubanos. Pero voy a vivir con lo que queda. A los cubanos también les roban en el bus.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Te falta algo importante. Eres demasiado independiente. Si fueras como nosotros, estarías buscando ayuda. Pensarías que el Estado debe ayudarte en una situación así. Dependemos mucho de las instituciones."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Entonces, para ser cubano, ¿tendría que haber ido a la policía?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Puede ser. Pero su problema es de actitud. Es cierto que ha cambiado. Ha perdido algo de la ingenuidad de semanas antes. Ya no mueve la mano para pagar cuando está tomando una cerveza conmigo. Ya no les teme a las mulatas que pasan a su lado sin proponerle nada, porque no adivinan su extranjería. Ha olvidado su correo, la Internet, sus cuentas en los bancos. Sigue, no obstante, sin sentirse como cubano. "Te crees que tienes derechos." &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¡Yo tengo derechos!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es mejor que no se esfuerce. Lo que pretende es imposible. No estuvo en esa escuela, no vio esos canales desde niño, no conoció aquellos momentos. No esperó por un colchón de recambio después de una tormenta tropical. No sabe vivir el instante del "llegó tal cosa a la bodega". No lo logrará. No caigo en la tentación de decirle una tontería como: "La cubanidad es un tueste que se consigue a fuego lento." O algo de ese estilo. Lo desapruebo sin explicaciones: "No se puede ser cubano por dos meses."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-7837578215424616548?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/7837578215424616548/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=7837578215424616548' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7837578215424616548'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7837578215424616548'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/09/el-hombre-que-quera-ser-cubano.html' title='El hombre que quería ser cubano.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-8172299979457577403</id><published>2008-08-14T23:57:00.001-04:00</published><updated>2008-08-14T23:57:41.593-04:00</updated><title type='text'>Emprendedor</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Según una leyenda familiar, fue un hombre que se hizo a sí mismo. Sin fortuna ni estudios, debió resultar muy duro salir de la pobreza. El también lo era. En el sentido necesario para prescindir de lo que fuera para invertir en "el negocio". Alquilar un almacén de víveres. Emprender la torrefacción, basado sólo en el buen precio del grano almacenado y en el "toque" de su hermano para dar buen gusto al tostar. Vender café tostado y molido a un pueblo con tradición de hacerlo todo en casa. Mejorar, ampliar, establecerse.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Yo lo conocí mucho después, cuando ya se daba el lujo de pagarse a sí mismo el batido de zapote que me daba dolor en la frente. Aunque se pierde en la oscuridad de mi memoria naciente, es de esa época en que recuerdo escucharlo. Me llevó a conocer el tostadero "El Pueblo", detenido en horario nocturno, que lo enorgullecía por la máquina de envasar en sobres de celofán. "Me costó noventa mil pesos, pero se lo voy a sacar en menos de un año." El olor de café dentro del recinto era escandaloso y lo estuve asociando a mi padre y mi infancia en un mundo en fase terminal, hasta que se me borró hasta la imagen de la fachada del edificio de la memoria. Después me llevó a la panadería y dulcería, también modernizada y a las que, quizás por falta de imaginación, también nombró "El Pueblo".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Su espíritu emprendedor le había convertido en orgulloso propietario de  otros negocios (siete en total, creo). Era, lo que en la jerga al uso de años después se clasificaría como "burguesía de provincias". Tenía cuarenta y seis años cuando bajaron los "barbudos". Esto le alegró, como a casi todos. Él los había estado ayudando: enviaba dinero y medicinas a los alzados, ayudó a esconder a algunos, conocía a los jefes, tenía amigos y familiares entre ellos. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero al poco tiempo, cambió el tono y era frecuente verlo en la casa sentado junto al enorme aparato de radio con teclas y nombres de exóticas ciudades lejanas en el dial, escuchando discursos o programas de otros países. Varias veces en esos días escuché la propuesta que debieron hacerse muchos guantanameros "¿Por qué no agarramos un carro y hacemos un viajecito por la Base hasta que todo se calme?" Pero no dimos el viajecito y un buen día lo escuché indignado: "Que lo entregue voluntariamente y me dejan la cuenta en el banco y me nombran administrador de la panadería." Aunque no entregó nada, lo nombraron administrador de la panadería.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A pesar del decomiso de las cuentas bancarias, los negocios, los autos y del cambio de moneda, volvió a iniciar nuevas empresas en la Habana. Debe haber ayudado la venta de la casa de Guantánamo, que era una casa grande, nueva y bonita, situada en el centro de la ciudad. A mediados de lo sesenta nos vimos viviendo en un apartamento en los bajos de un edificio en la calle San Nicolás. Adjunto al mismo, otro apartamento, más espacioso, era una peluquería que brindaba sus servicios desde "antes" y pasó a ser propiedad de mi mamá. Y una cafetería, situada junto al pasillo, era la de mi papá.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La cafetería, aunque pequeña, mantenía una clientela continua desde las primeras horas de la mañana en que se hacía la primera colada. La peluquería, en cambio, era la imagen de la decadencia. Sólo Juanito tenía un grupo de fieles señoras que seguían ocultando sus canas o su escasez capilar gracias a las hábiles manos de este veterano peluquero. Mi madre, entusiasta estudiante de peluquería, decidió crear una escuela nocturna en el propio recinto. Contrató a un maestro famoso ("Alberto, el peluquero de las estrellas") y comenzaron los cursos, que ofrecían servicios gratuitos a las clientas que prestaran su cabeza, excepto por los materiales (tintes, desrices, decolorantes) que debían ser pagados "a precio de coste".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Era la época de los grandes moños, minifaldas, baby dolls, y el maquillaje agresivo. Así se ven en la fotos (de "Gume, el fotógrafo de…") las graduadas junto al maestro, parece que van a  cantar con las d'Aida, exhibiendo un diploma que tendría valor incluso si se fueran. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En fin, entraba un chorro de dinero.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una noche, mi papá, cargado con el enorme molino de café, entró a la casa pidiendo apoyo. Refrigerador, cristalería, cubiertos, mercancías, todo el contenido de su pequeño establecimiento durmió en la casa. Fue la noche de los timbiriches arrasados. El local de la cafetería fue clausurado y la peluquería, que tenía puertas de cristal, estaba cubierta de espejos y daba trabajo legal a varias personas, fue intervenida con la consabida fórmula de mantener a la dueña como administradora. No pasó mucho antes de que cerraran la peluquería y extendiéramos nuestra vivienda por toda su área.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No puedo profundizar mucho en el significado de aquel golpe para la economía nacional, la sico-sociología del cubano o la situación política interna y externa. Para mi padre fue devastador. ¿Cuántas veces se puede perderlo todo? Crear, a base de inteligencia, dedicación y trabajo, un servicio que le da sentido a tu existencia y te permite subsistir y prosperar y ver que una absurda decisión se lo lleva todo  y que a la mañana siguiente ya no tienes que madrugar, porque estarás todo el día sin nada en qué ocuparte.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Después de una etapa de alcoholismo (la recuerdo poco, supongo que la memoria infantil es compasiva), mi papá se regresó a Guantánamo. Estuve un tiempo sin noticias suyas, hasta una mañana en que no pude ir a la escuela porque mi papá estaba "grave". Mucho debía de ser porque se trataba de ausentarme a los exámenes finales de séptimo grado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando llegamos a Guantánamo, tampoco lo vi. Pasaron uno días antes de encontrarlo, en perfecto estado de salud y apurándonos para montar a un vehículo que nos llevaría a una región agreste, donde seguimos el curso de un río que nos debió conducir a la base naval. Lo hubiera hecho si no nos hubiese encontrado una patrulla de Guardafronteras y nos hubieran metido presos por "intento de salida ilegal" un delito que en aquellos tiempos se tipificaba como "contra la seguridad del estado".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sólo él  y otro viajero que ocasionalmente se nos había unido, quedaron presos. Los demás, niños y madres, fuimos puestos en libertad después de tres días de tontos interrogatorios.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Regresamos a La Habana y tuve noticias esporádicas de mi padre. Cumplió dos años de cárcel, volvió a enriquecerse (esta vez, por un método menos legal: anotando bolita), enfermó, le robaron. Lo vi una vez más, en un camastro en un cuarto desprovisto de comodidades, con un ventilador de hierro que no alcanzaba a disipar los hedores de la ancianidad y la borrachera. Apenas me reconoció. Su cirrosis hepática no le había impedido deslizarse en la inconsciencia alcohólica. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Era mi primer viaje a Guantánamo sin acompañante y todas mis visitas fracasaron por ausencia, enfermedad o muerte. Un señor, antiguo amigo de mi padre, que estaba sentado en su portal, me dijo: "No te preocupes. Él se levanta. Todavía tiene mucho dinero escondido." Se equivocó. Ya no pudo emprender otro camino que el del cementerio. No tenía nada, tampoco le hubiera servido en su estado. No sólo había perdido sus negocios, sus autos, casas. También había perdido a sus hijos, que no lo acompañamos en su viacrucis.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; Hace treinta y cinco años que murió. Nuevas generaciones de emprendedores lo han intentado desde entonces. Algunos han tenido éxito. Es doloroso que todavía sean frenados, que no puedan actuar con garantías, que se estimule la envidia y extrañamiento hacia los que encuentran formas legítimas de procurarse bienestar a sí mismos y a los suyos, aunque hayan creado algún servicio que satisfaga necesidades nuevas o antiguas. &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-8172299979457577403?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/8172299979457577403/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=8172299979457577403' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8172299979457577403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8172299979457577403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/08/emprendedor.html' title='Emprendedor'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-7319812486172607650</id><published>2008-08-11T21:34:00.001-04:00</published><updated>2008-08-11T21:34:56.312-04:00</updated><title type='text'>La saga de Solzhenitsin</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Dejé pasar la ocasión de su muerte, como he dejado otras, sin decir nada. Un amigo (Epepeh) escribió en su blog un artículo sobre el gran escritor (&lt;a href='http://epepeh.blogspot.com/2008/08/el-hombre-ms-grande.html'&gt;http://epepeh.blogspot.com/2008/08/el-hombre-ms-grande.html&lt;/a&gt;) y me envió el link. En ese momento, me limité a leer su entrada.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Reaccionando tardíamente, quiero expresar unas ideas sobre este acontecimiento. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En mis tiempos de participante maldito del Taller Literario, me recordaban a veces que los matemáticos, cuando se meten a escribir, tienen "problemas ideológicos". Lejos de enorgullecerme por haber sido colocado junto a escritores insignes,  negaba con vehemencia toda relación con el escritor ruso.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Creo que tenía razón, aunque casualmente y en sentido contrario a lo que pensaba entonces. Lo que se decía en "La Espiral De La Traición De Solzhenitsin&lt;span style='font-family:Arial'&gt;" &lt;/span&gt;de Rezac y en "El acróbata", de Harry Thürk,&lt;span style='font-family:Arial'&gt;&lt;br /&gt;				&lt;/span&gt;escritos con tinta color veneno, me distanciaban de ese supuesto escritor mercenario, carente de amor a la verdad y a la belleza, cuyas obras desconocía y cuya fama sólo era explicable mediante la traición.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mucho después, revisando el librero de una vecina, vi que tenía "Un día en la vida de Iván Denísovich" y lo pedí prestado asumiendo que iba a encontrarme un compendio de infundios mal compuestos, pero que debía leer en ejercicio de justicia. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Jamás he leído nada tan fuerte. Aquel minúsculo libro contenía la mayor densidad de ideas y sugerencias que puedan conseguirse en una narración tan apasionante. Su carácter testimonial, dado por la calidad de los detalles y la exactitud de las relaciones entre los componentes de aquella inmensa tragedia no podía negarse. Thürk y Rezac mentían en cada palabra al referirse a su obra (no se equivocaban, la mentira es siempre intencional.)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Este libro me dijo más acerca de la literatura, de la política, la justicia y de mí mismo más que ningún otro. Supe por él que todavía yo deseaba escribir y que trataría de hacerlo de ese modo: mostrar cómo el hombre, ante una realidad aplastante e incomprensible, actúa. No espera la muerte como un animal herido. Lucha por la vida y su ingenio le proporciona los medios para hacerlo. El realismo se logra observando lo peculiar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No podía encontrar el "Archipiélago Gulag". Precisamente Epepeh me lo prestó, cuando ya había desistido de buscarlo. Un ejemplar amarillento, cuyas hojas, desprendidas, había que recolocar para no sufrir desórdenes en la lectura. ¡Qué libro! Los testimonios caían, uno tras otro, ante mi jurado mental, proporcionándome un conocimiento que no podría ser ignorado nuevamente. ¿Cómo hay tantos que los olvidan? La fuerza de la palabra de Solzhenitsin, citando en ésta sólo hechos, era demoledora.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No he podido leer ninguno de sus otros libros, no dudo que sean trascendentales y conmovedores como estos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ha muerto el hombre. Su obra, una vez desaparecidas las pasiones que oscurecían su imagen, será colocada con las de Dostoievski y Tolstoi entre los grandes aportes de la literatura rusa al pensamiento universal. Una pléyade de escritores, algunos casi olvidados, del inmenso país, sorprenderán siempre a algún lector novicio que no espere encontrar la profundidad, el ingenio y la belleza que suelen tener las obras de aquellos y otros como Gogol, Chejov, Shólojov, Bulgákov, Pasternak y tantos más que hacen la lista imposible.   &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La leyenda del prisionero sometido a condiciones inhumanas, que logró poner en la picota no sólo a sus captores, sino también al sistema carcelario, seguirá alentando a todos los ivanes que por ahí andamos.  &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-7319812486172607650?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/7319812486172607650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=7319812486172607650' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7319812486172607650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7319812486172607650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/08/la-saga-de-solzhenitsin.html' title='La saga de Solzhenitsin'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-3463383618498369642</id><published>2008-08-02T08:16:00.001-04:00</published><updated>2008-08-02T08:16:49.418-04:00</updated><title type='text'>Un día cualquiera</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Comenzó como casi todos, con escasos éxitos y frecuentes obstáculos. Siendo el primero de agosto, día del medio de las vacaciones escolares, la realidad de un mes perdido en desilusiones y desesperanzas, con el agobio del calor y el tedio, he mirado al calendario y al Plan para constatar, una vez más, que todo lo llevo con retraso y no podré terminar la mayor parte de mis tareas de verano.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Algo logré: había torneros trabajando, que me vendieron las cinco tuercas que faltaban en el aseguramiento de las llantas. El carro arrancó, gracias al empujón caritativo de paseantes anónimos. Llegué a tiempo a un mercadito improvisado en 12 y 17, para comprar algo de carne y frutas. Tuve un rato para revisar textos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A la hora del noticiero, el teléfono. Mónica, una sobrina que vive en la Florida, me dio la noticia: nació mi nieta, un poco sorpresivamente, adelantándose quince días.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aunque una buena parte de la humanidad conoce la dicha de tener nietos y otra parte seguramente la conocerá, para mí es un hecho especial. Este momento es de una realización absoluta. Mis hijos me han dado muchas alegrías, son personas maravillosas. Mi mayor deseo es que ellos reciban esas mismas satisfacciones de los suyos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No pienso en términos de estirpe, sino en la satisfacción del cariño, en la completitud de la persona, que hoy ha alcanzado mi mayor niña. Comparto su felicidad en la distancia. Estiro el cuello noventa millas para mirar la nena en su cunero. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como buen abuelo chocho, quisiera que esa bebita me tuviera consigo. Como cubano, sé que es difícil. Soñaré con ese día. Sigo esperando.  &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-3463383618498369642?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/3463383618498369642/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=3463383618498369642' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/3463383618498369642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/3463383618498369642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/08/un-da-cualquiera.html' title='Un día cualquiera'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-7488341055547635924</id><published>2008-07-31T22:24:00.001-04:00</published><updated>2008-07-31T22:24:27.821-04:00</updated><title type='text'>El Santo de San Luis</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;&lt;a name='OLE_LINK9'/&gt;Es el título de uno de los relatos que narran las abuelas en el portal de su casa paterna. Roberta, la autora, a pesar de la cámara que la está filmando y del público que las rodea, habla en voz baja, ya que ha tenido que frotarse la garganta con miel de abejas y sal. Gracias al silencio general, es posible escuchar la narración. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;h2&gt;El Santo de San Luis.&lt;br /&gt;&lt;/h2&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Y con mucha razón, creo yo. No sé si hay que ser más santo para que a uno lo maten de una forma horrible sin renunciar a sus creencias, que para hacer las cosas que ha hecho Gasparito en San Luis, sin cobrar un medio, ni siquiera en lo más duro del Período Especial, cuando la gente se tragaba cualquier cosa para quitarse el hambre.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Yo sufría más que nadie, porque siempre he sido de buen comer y no aparecía ni un pollo para una sopa si no tenía un montón de dinero con qué pagarlo. El dinero se iba como el agua y a los tres días del cobro ya no quedaba ni para comerse una croqueta sin pan. Pero lo que acabó conmigo fueron los zapatos de Rosita, mi nieta. Si fuera cosa de coser, no habría problemas, porque yo sé sacar el hilo de cualquier tela, y con un hilo fuerte se lo hubiera cosido en la punta, en el calcañal, en la suela; les pondría una cartulina fuerte por debajo y así, por lo menos, seguiría yendo a la escuela. Pero llegó un momento que la chiquita estaba llorando de dolor porque los zapatos le apretaban y no había tanto dinero como para comprar un par de zapatos. Entonces me decidí a pedir ayuda.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Con quien único se puede contar en un caso como ése, es con la familia que una tiene en el extranjero. Justina. Pero, ¿como avisarle a mi hermana de la urgencia? En mi pueblo no hay tantos teléfonos y no se puede llamar "a pagar allá", como decimos. Tampoco había por aquellos años noventa esos servicios de tarjetas pre-pagadas, ni existían ya las cabinas internacionales. Nada. Dependíamos del correo y de que llamaran de casualidad a casa de una vecina para salir corriendo y hablar lo que quedara de los cinco minutos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Hice mi carta explicándole a mi hermana la situación, sin entrar mucho en detalles, porque es algo que da vergüenza; quiero decir,  una no escribe que tiene los blúmers rotos y las toallas transparentes. Ni que las patas del sofá son mitades de ladrillos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Pero el correo se demoraría, con buen tiempo, tres meses. Nunca he comprendido qué hacen las cartas para viajar tan despacio. En el mejor de los casos, los zapatos de Rosita, iban a venir para el próximo curso. Y la situación no admitía demoras.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;La gente empezó a darme ideas: "Ve a la Iglesia. A lo mejor aparece una donación." "Habla con el sindicato del trabajo de tu hijo." "Llégate al Municipio del Partido." &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Todo lo hice, pero Rosita seguía sin zapatos. Entonces me dijeron: "¿Ya hablaste con Gasparito?" "¿Y quién es Gasparito?" "Gasparito es un santo." Esa fue la primera vez que escuché hablar de él como "un santo". &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Me lo imaginaba como un negro viejo, vestido de blanco. De esos que hay que matarles no sé cuantos pollos, chivos y carneros, para que monten un muerto y empiecen a hablar torcido. Estaba tan desesperada que agarré el papelito con la dirección y salí a caminar hacia su casa. Era una casa pequeña, frente al parque, casi en la esquina. Había dos muchachos jugando en el portalito cuando pregunté por él.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;"¡Tío! ¡Te buscan!" Gritó uno de los niños. Salió un joven delgado, con espejuelos de mucho aumento. "¿Usted es Gasparito?" "Sí…, abuela." No sabía si decirme "señora" o "compañera", por eso hizo la pausa. "¿Usted podrá ayudarme…? Deje, ya veo que no." "Pero, dígalo. A lo mejor, sí." La verdad es que se veía muy mal alimentado y peor vestido. ¿Cómo iba a ayudarme? Pero adivinó: "Usted necesita comunicarse con alguien en el extranjero." Moví la cabeza. "Yo puedo llamar al teléfono que usted me diga, aunque sea en Miami." "¿Sí? ¿Y cuándo?" "Es mejor por la noche, después de las once. Pero si quiere, lo intentamos ahora mismo. Pase."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;La casita estaba llena de gente. Al pasar, abordaban a Gasparito con peticiones: "¿Pudiste salvarme la información?" "¿Me bajaste los &lt;em&gt;draivers&lt;/em&gt;?" "¿Qué hago para que el pirata no me corte la cabeza cuando trato de agarrar el mapa?" En otra sala había otros muchachos más jóvenes que Gasparito discutiendo con voz alterada "¡Le pongo una bandera al comienzo del ciclo y dejo el puntero donde estaba!" "¡Se están comiendo toda la memoria con esa rutina!" Trataron de detenernos, pero seguimos de largo hasta el último cuartico.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Allí había una mesa con cosas raras y aparentemente rotas. "Siéntese, por favor." Se escuchó un ruido variable, como de un motor de agua con la caja de bolas escariada. "Un momento." Le acercó un pedazo de teléfono conectado por un cable plano, de antena de televisión. "Dígame el número." Como si yo me lo supiera. Pero tenía un cartoncito en el monedero. Se lo di, sin esperanzas. "La conexión es lenta, la voz se escuchará entrecortada, pero puede hablar." ¿Hablar? ¿Por aquel aparato? Sonó un timbre. "Aló." Por poco me da un patatús: era la voz de Justina. "¡Justa!" Gasparito se retiró discretamente. No sé qué me pasaba, no podía hablar. "¡Los zapatos!" "¿Qué?" "De Rosita" "¡Habla claro! ¡No te entiendo!" Se cortó la llamada. Tenía que avisarle a Gasparito. Desde mi asiento podía abrir la puerta. Lo hice y enseguida se asomó un muchacho: "¿Se cayó?" "Sí." "¡Gasparito!"  Se presentó enseguida. "Es que la hora es mala. Un momento." Se volvió a escuchar el ruido. El timbre. La voz de mi hermana. "¡Soy yo!" Pero ella seguía "¡Aló! ¡Aló!" Y cuando dijo "¡Betica!", se volvió a caer. "Oiga, me da mucha pena. Pero creo que es mejor que venga por la noche, o por la mañana bien temprano. A eso de las seis."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Salí de aquella casa con toda la rapidez que mi cuerpo permitía. Dos mujeres que estaban en el portal de la casa de al lado trataron de detenerme, pero no quise ni escucharlas. Aunque fui corriendo por la calle, llegué tarde: ya Justina había llamado a casa de mis vecinos y tuve que esperar hasta las ocho de la noche para hablar con ella.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;En menos de una semana, llegó un paquete por CubaPack International conteniendo un par de zapatos (¡Charol!) y doscientos dólares. Los zapatos le quedaban como dos tallas de grande y tuve que usar tres dólares para comprarle a mi nieta unas zapatillas en la chopin del pueblo que por aquella época empezaba a dejar que cualquiera entrara, aunque te pedían mostrar el dinero en la puerta.   &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Fui a ver a Gasparito. "¿Quiere hablar con su hermana? Porque a esta hora…" "No, vengo a pagarte por el servicio que me prestaste." "Disculpa, pero yo no cobro los favores." "No, yo quiero hacerlo." "No cobro, señora." Aquí no vaciló. Pero yo no soy de las que se quedan con una obligación pendiente. "Necesito que me cobre." "Venga siempre que quiera, que yo no le voy a cobrar." "Yo no puedo hacer eso." "¿Qué cosa? ¿Recibir favores sin devolverlos?" "Sí." "Siempre puedes devolver el favor. Para mí, no quiero nada. Pero, si te sientes en deuda, haz algo por cualquier otro y no le permitas pagarte. Si insiste, le dices lo mismo que yo te estoy diciendo."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;No pude convencerlo. Ese sistema tiene algo de malo: yo nunca sentiría cancelada la deuda. Cuando una tiene unos dólares en un pueblo tan desmejorado como el mío, se siente generosa. Así que tomé mi decisión. "&lt;em&gt;Voy a regalarle los zapaticos de charol a la hija de Gertrudis.&lt;/em&gt;" La pobre, su marido es alcohólico, así que su miseria es doble. Un diablo, metido en mi cabeza, me decía: &lt;em&gt;"Por lo menos te dan dos pollos por esos zapatos."&lt;/em&gt; Y yo misma me respondía: &lt;em&gt;"Tengo dinero para comprar comida, déjale los pollos a los que los necesitan."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;			&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Cuando salía de la casa de Gasparito, me volvieron a llamar las vecinas. "¿Sí?" "Venga, que le queremos hacer unas preguntas." "Digan." "¿Te ayudó?" "¿Quién? ¡Ah! Sí, muchísimo." "¿Quiere contárnoslo?" "¿Y esto qué es? ¿Policía?" "¡No! ¡Qué va! El problema de los cubanos es que nos imaginamos que cualquiera es policía. Yo lo quiero muchísimo, como todo el mundo en el barrio. Pero mi hija escribe unas crónicas sobre la Vida y Obra de Gasparito, para llevarlas a un concurso, y nosotras la estamos ayudando. Mire la libreta. Está llena de historias de personas agradecidas por lo que ha hecho por ellas." "Bueno. Mi historia no es muy interesante, pero puede servir." Les hice el cuento. Al final, me leyeron lo que habían puesto en la libreta. "¿Y esas siglas?" "ComTAUSA. Comunicación, teléfono, ayuda, USA. Así es más fácil contarlas después." "Pero lo más importante es el relato, no las cifras." "Yo me he quedado con ganas de hacer algo, así que si quieren, las ayudaré."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Regresé a mi casa, cogí los zapatos. Nuevos, preciosos, con un lacito rematado en un brillante de fantasía. Hubiera esperado un par de años para que Rosita los utilizara y todavía le habrían encantado. &lt;em&gt;"Estos zapatos necesitan un par de medias blancas con encaje."&lt;/em&gt; Caminando hacia casa de Gertrudis, imaginaba su frustración con los zapatos, a causa de las medias. Seguí de largo. En la tienda, el par costaba uno setenta y cinco. "Deme unas medias blancas y otra pareja rosadita." Tres cincuenta. El precio de un pollo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Llegué a casa de Gertrudis. La niña estaba jugando yaquis con otra. De una mirada, le medí los pies. Los zapatos le servían, quizás le quedaran medio punto grandes, pero así duran más. "¿Cuándo es el cumpleaños de la niña?" "Ya pasó. Fue hace dos meses." "Mira lo que le traigo." "¡Dios mío! ¡Qué belleza! ¿Son del Norte?" Los miré por debajo. "No. Son chinos. Pero vienen de allá." Esto último restituyó el prestigio que los zapatos parecían haber perdido. Su mirada bajó de tono: "¡Ay, vieja! ¿Con qué se sienta la cucaracha? Yo no tengo para eso." "Ni tienes que tener. Es un regalo. Con estas medias." La niña se había levantado y me miró de una forma que me volvió a poner en deuda con Gasparito. Me preguntaba qué se pondría normalmente para ir a la escuela, pero la respuesta saltaba a la vista: el uniforme, doblado en una silla debajo de la cual había un ripio de zapatos de hombre con unas medias de niña tiradas encima.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Salí a la calle, pero Gertrudis me siguió, insistiendo en que ella no podía pagar. Se sentía mal, porque me había criticado muchísimo a causa de aquella vez en que yo no quise entrar en la gritería contra el infeliz del solar y ahora yo le estaba devolviendo el mal con el bien. Yo la escuché un buen rato y no pude sustraerme a la tentación de repetirle lo que me había dicho Gasparito: "Hazle un favor a cualquier persona, sin esperar retribución y ya me habrás pagado."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;No sé qué habrá hecho su corazoncito con la idea, pero yo me sentía tan alegre, que decidí dedicarme a ayudar a cualquiera, mientras más necesitado, mejor, sin aceptar pago de ninguna forma.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;A la mañana siguiente, me presenté en casa de las vecinas de Gasparito. "¿En qué puedo ayudarlas?"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Al cabo de un mes, lo sabía todo sobre aquel a quien llamábamos Santo Sanluisero. No tenía familia: nunca supo quiénes eran sus padres. Ni casa. Era desempleado perpetuo. Vivía de la caridad del pueblo, le llevaban comida en cajitas de cartón, le traían ropa limpia y recogían la ropa sucia. Le entregaban piezas de radios, televisores, computadoras, chatarra electrónica, para que escogiera los pedazos con los cuales obraría sus milagros. Un día, le dije que necesitábamos trabajar en una computadora para poner en limpio un trabajo que estábamos haciendo y, sin preguntar de qué trabajo se trataba, comenzó a traer cosas raras y las puso en una mesita al lado del televisor Caribe que había en la sala. El televisor estaba roto, pero no se amilanó por ese detalle: fue a la cocina y puso a calentar un clavo que tenía en la punta de un mango de martillo. Puesto al rojo, lo pegó a algunos lugares de una pieza que había sacado del televisor y, después de colocarla, el televisor comenzó a funcionar, con el añadido de un interruptor que permitía que sirviera de pantalla para la computadora, como quien cambia de canal.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Allí pasé en limpio las historias que habían recopilado las vecinas. Gasparito era un alma de Dios, no tenía malicia ni ambición. Cualquiera podía pedirle lo que sea, que él daba al instante lo que le fuera, sin pensar si le iba a hacer falta después. Pero la gente, por agradecida o por conveniencia, le traía todo lo que se encontrara que pareciera servirle. También le llevaban comida, ropa limpia y lo cuidaban. Era un muchacho pobre, que no tenía nada suyo. El lugar donde me comunicó con mi hermana era parte de la casa de las vecinas, que lo habían acomodado allí para que pudiera seguir haciendo sus milagros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Porque era un santo milagrero sin ofrendas. ¿Cómo explicar que arreglara las computadoras que los técnicos de los centros de trabajo desechaban, sin utilizar nunca una pieza nueva? ¿Que le recuperara la información a personas que ya estaban resignadas a pasar el trabajo de nuevo?  ¿Que ayudara en cuestiones técnicas a expertos, sin haber ido a ninguna universidad?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Pero lo más sorprendente fue lo de la Internet. Él se conectó cuando nadie en el pueblo tenía acceso, muy pocos tenían teléfono en la casa, la gente ni siquiera sabían qué era eso de la Internet. Cómo lo hizo, es un misterio. También, que consiguiera cuatro líneas telefónicas sacando un cable de la cajita; y que nunca lo detectaran. Todo el mundo iba a verlo, cuando necesitaba mandar correos, leer noticias o llamar a algún familiar, como fue mi caso. Hasta unas muchachitas desesperadas por encontrarse un extranjero que las sacara del país iban con él para ver si encontraban uno por Internet.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Lo mejor era que los "tocados" por Gasparito se infectaban con la enfermedad del desinterés. Puede decirse incluso que enloquecían del deseo de ayudar a los demás. Era una plaga contagiosa, aunque benéfica, que llegó finalmente a apropiarse de todo el pueblo. Nosotras, las vecinas y yo, le dimos organización  y auge al movimiento; pero el inicio y el impulso fueron suyos. Aparte de llevar una relación de sus actos filantrópicos, nosotras buscábamos noticias de necesidades, muy abundantes en aquellos tiempos, y dábamos apoyo a las personas sin pedirles nada a cambio. Luego les decíamos que, si querían saldar su deuda, hicieran lo mismo. Pronto surgieron otros grupos iguales al nuestro. Cada comité tenía su lema: "Bien sin Fronteras", "Vivir y convivir", "Hagámonos felices", eran los de algunos de los grupos más activos.  &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Ya no importaba si eras borracho, policía, funcionario, prostituta o cuadro del Partido. Todos, absolutamente todos los sanluiseros, nos convertimos en buenas personas. Había frenesí de trabajo: se cumplían las metas, pero también se quería al prójimo más que a uno mismo. Bueno, no todos cumplían las metas: los jueces dejaron de condenar, desaparecieron las multas y los mítines de repudio. No era posible encontrar en San Luis a un envidioso ni a un ladrón. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Las quejas llegaban desde los organismos provinciales y nacionales. "¿Qué pasa con ustedes? No mandaron los cincuenta policías a la escuela nacional de la Habana." "No cumplieron la orden de desarticular las conexiones clandestinas." "No enviaron los delegados al Pleno."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Llegó una visita de la Provincia. Eran funcionarios de corazón de palo. Con guantes de seda y dedos de alambre, creían no necesitar ayuda más que de arriba. Igual se rindieron ante el alud de bondades que les vertieron encima. Regresaron transfigurados de tal forma que sus superiores pusieron al pueblo en cuarentena y enviaron una orden terminante a la jefatura del Comando Unificado del Municipio para que entregaran al cabecilla Gasparito y se dejaran de comer catibía. Para que vieran que la cosa iba en serio, nos cortaron el agua, la luz y las líneas telefónicas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Fue inútil, ya que eran vicisitudes corrientes para el pueblo y en pocos minutos se pusieron en funcionamiento los generadores, las bombas y las transmisiones satelitales que Gasparito había perfeccionado. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Entonces amenazaron con bombardear la casa del muchacho. La gente se lanzó a las calles, para protegerlo. Pero él les pidió calma y les dijo que nada malo iba a suceder porque conversara con aquellos hombres ofuscados, que saldría para ponerse a su servicio, pero regresaría pronto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Todos llorábamos cuando Gasparito salió a la calle que conducía a la salida de la ciudad. Fufú, el bobo del pueblo, se le abrazó diciendo que no lo dejaría marchar. Y tenía una fuerza increíble. Tres hombres no conseguían abrirle los brazos. Hasta que a uno se le ocurrió cosquillearle en las costillas. Fufú cedió lo suficiente para que le arrancaran a Gasparito de sus brazos. Con el impulso, el muchacho perdió el equilibrio y se fue de caída contra el contén. Uno de los hombres reaccionó y tratando de agarrarlo por la camisa, le dio un golpe por el pecho, proyectándolo con más fuerza.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Todos quedamos congelados. Pero el más inmóvil fue, al cabo de unos segundos, el propio Gasparito. Desde el primer momento supimos que no era necesario ningún médico. Su mirada inmóvil y la oscura masa sanguinolenta que corría hacia el tragante dejaban bien clara la tragedia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;No lo velamos. Esa misma tarde lo llevamos al cementerio y lo pusimos en una tumba llena de chatarra electrónica. El cura se atragantó y no pudo decir  nada, sólo hizo la señal de la cruz. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;La bondad siguió entre nosotros, pero poco a poco perdió su virulencia. Al principio era natural: atendimos a los invasores, les dimos alimento y albergue. Como había desaparecido el foco, se despreocuparon de la contaminación y nos devolvieron el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Después se fue haciendo más difícil ser magnánimo. Ser egoísta y envidioso es natural en nuestro mundo y teníamos que esforzarnos para alejar lo malo de nuestras mentes. Finalmente, muchos se olvidaron de lo que habían sentido con el muchacho y hasta de sus hechos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Entonces nos reunimos las cronistas. "Gasparito era un santo. No se puede negar. ¿Qué más hace falta para ser santo?" Fuimos a ver al cura. "Bueno, no es tan fácil. Sólo a Roma corresponde confirmar la santidad de una persona. Es un proceso largo, que lleva muchos requisitos y años de investigación." "Pero nosotras lo conocimos y muchos otros pueden atestiguar." "¿No hay un modo más rápido de que lo hagan santo?" "Hija, eso de que lo hagan santo, no parece propio de la religión católica. No se hacen santos. Un alma bendita puede tener virtudes heroicas, pudo sufrir martirio, testimoniando su fe. Podemos aclamarlo por muchas cosas, hacerlo objeto de culto popular. Pero nada de eso obliga a que vaya a ser incluido en el santoral. Mejor empezamos por el principio. ¿Era católico? ¿Estaba bautizado?" &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;La discusión fue larga y en algunos aspectos se puso difícil. Por ejemplo, para ser Santo, hay que hacer milagros. Pero los milagros hay que justificarlos con Certificado Médico. Quiero decir, que los que valen son aquellos en que el Santo salva a algún moribundo de una terrible enfermedad. Tienen que haber firmas de doctores reputados que garanticen que el agonizante no tiene cura y después, el candidato a canonización debe, mediante la fe, curarlo de todo mal. Entonces, ¿no es milagro devolver la vista? ¿Hacer caminar a un paralítico? "Bueno, también." "¿Y levitar?" "Levitar, no ayuda a nadie."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;"¿Y los milagros tecnológicos?" "¿Qué es eso?" "Lo que hacía Gasparito. Convertir un teléfono en módem y un radio Selena en una tarjeta de sonido." "¿Y eso que tiene de milagroso?" "Yo no sé. Pero los muchachos de la Universidad creen que sí. Como comunicarse con los satélites igual que otros hablan con los espíritus o con los santos." "Roma nunca aceptará esos milagros. Son obras de una persona inteligente y nada más." "Pero nadie puede explicarlos." "Ya lo explicarán." "Me parece que en esto hay un doble rasero. Si una persona descubre un método novedoso para curar una dolencia y no le dice a nadie como lo hace, entonces sus milagros califican de santidad, pero este muchacho, que tenía el don de hacer buenas a las máquinas y a las gentes, no." "No crean, que yo también lo admiro y pienso que Dios hablaba a través de sus actos. Pero el proceso de beatificación es muy estricto y no debemos abusar. ¿Cómo aprendió lo que sabía de las computadoras?"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;"Mirando, como Cristo cuando se sentó entre los doctores." "No lo compares al Señor. Lo que dices casi es una blasfemia." "No es ofensivo, quiero decir que no aprendió de nadie. Cuentan, de cuando era niño, que lo llevaron con los de su aula a una exposición de Ciencia y Técnica que había en la Feria del Pueblo. En una de las mesas había un televisor (blanco y negro, como todos los de la época) con un tablero inteligente conectado. Un hombre sudoroso tecleaba claves extrañas que se reproducían en la pantalla, mientras sus dos hijos lo observaban, impacientes. Apretó una tecla y el televisor hizo un ruido, presentando una operación matemática que terminaba en un signo de interrogación parpadeante. El padre le extendió el tablero al hijo, que escribió la respuesta, recibiendo un cartel de felicitación en la pantalla. Luego, la hija probó suerte y así estuvieron los dos, alternándose, mientras Gasparito corroboraba mentalmente la validez de los cálculos. Uno de los muchachos escribió un número incorrecto y él le dijo '¡No!' demasiado tarde: ya se escuchaba una burlona marcha fúnebre con un burlesco mensaje de aliento en la pantalla del televisor. El padre dijo: 'Ahora le toca al otro niño.' Gasparito acertó sin fallar cinco veces, a pesar de que cada operación era más compleja que la anterior y se acortaba el tiempo para responder. Entonces el hombre detuvo el programa y se puso a arreglarlo, mientras Gasparito intentaba comprender lo que hacía. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Después, cuando aparecieron los Joven-Club de Computación, había que sacarlo a la fuerza, porque se pasaba el día allí. Tanto, que le cambiaron su nombre por El Periférico. Nadie sabe como fue aprendiendo tantas cosas, pero así empezó." "¿Tienen documentos?" "Hemos recogido testimonios, de muchas personas a las que ayudó. Hemos descrito la situación del pueblo, escribimos sobre lo que sucedía en la cabeza de la gente después de conocerlo. Todo está en esta carpeta."  "Bueno, déjenmela."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Al cabo de un mes, ya estábamos aburridas de que el cura nos diera largas. Nos íbamos a reunir para resolver el próximo paso, pero nos llamaron: "¡Vayan al cementerio!" Salimos a toda prisa. Cuando ya estábamos cerca, vimos un grupo, como de treinta hombres y mujeres, rodeando a la tumba, algunos de rodillas, en actitud de rezar, otros de pie con la mirada caída. Sin saber lo que era, le dije a Yuliet, la más joven de nosotras: "¡Corre a buscar al cura!"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Cuando llegaron ya había más de cien devotos de Gasparito. "¡Escúchelos, Padre!" "¡Es verdad, le digo que es verdad! Ese monitor ya era baja técnica. Ayer lo puse sobre la tumba y hoy amaneció encendido, ¡aquí no hay la corriente! ¡Gasparito lo arregló!" El sacerdote ya estaba esbozando una sonrisa de incredulidad cuando habló un anciano. "Yo vine con mi hijo a traerle la computadora a Gasparito. Decían que la tarjeta madre estaba rota. Le habían quitado las memorias cuando vieron que los filtros habían explotado. Anoche me senté al lado de la tumba, abrazado a la máquina. Sentí como un ronroneo y la miré. Lo juro: los bombillitos estaban tintineando. ¡Dios mío! Estaba conectada al monitor y funcionaba." Muchas voces hablaban al mismo tiempo: "¡Me rellenó los cartuchos de la impresora!" "¡Eliminó los virus de la computadora de mi trabajo!" "Yo vine a pedirle que me recupere la información del disco, que ahí está la tesis de Isabelita. Padre, ¿Usted puede ayudarme? ¿Puede hablar con él?"  "¡Gasparito, desbloquéame el celular!" "¡Haz que baje la cuenta de la luz!" "¡Me arregló el MP3!"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style='text-align: justify'&gt;Lentamente, tratando de que no lo notaran, el clérigo dio unos pasos atrás. Se encaramó sobre un banco, desde el que podía observar la muchedumbre. Apretó dos dedos y dijo en voz baja. "Amén."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-7488341055547635924?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/7488341055547635924/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=7488341055547635924' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7488341055547635924'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7488341055547635924'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/07/el-santo-de-san-luis.html' title='El Santo de San Luis'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-2370886597250187760</id><published>2008-07-27T22:00:00.001-04:00</published><updated>2008-07-27T22:00:11.972-04:00</updated><title type='text'>Publicación</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;La revista literaria Encuentro ha publicado en su último número uno de mis cuentos: El Santo de San Luis, uno de mis favoritos, que forma parte de un &lt;em&gt;Pentamerón &lt;/em&gt;incluido en Anita y las Cinco Gordas. No he visto aún el número, así que no puedo decir más. &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-2370886597250187760?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/2370886597250187760/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=2370886597250187760' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2370886597250187760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2370886597250187760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/07/publicacin.html' title='Publicación'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-6020720501680981381</id><published>2008-07-23T21:49:00.001-04:00</published><updated>2008-07-23T21:49:34.293-04:00</updated><title type='text'>Administrador</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Estoy hablando con ustedes a espaldas del Administrador. Aunque no sé quienes todavía son sus amigos, debo temerle especialmente a los que llegaron con él aquel día, ya remoto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"¡Salgan todos a saludarle!" gritaban los suyos, gente extraña, desconocida. Jacobo inició una protesta, "Esta es mi casa…", pero le abofetearon. A la vista de un arma apuntando a su cabeza, optó por el silencio. Fue inútil, ya estaba marcado para desaparecer, junto con todos los señores del piso alto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sólo quedamos los herederos, los trabajadores, el Administrador y sus compañeros. Organizaron una gran fiesta, donde bebieron los vinos caros de la bodega. "Los hemos liberado. Deben agradecernos." El chofer, al escuchar esas palabras, se levantó y condujo a su esposa y a su pequeña niña hacia la puerta de salida. "¿Dónde van? ¿Te crees con derecho a llevarte a esa niña a pasar necesidades fuera de la casa?" El ruido de las armas al ser montadas paralizó al hombre. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"La libertad es el trabajo." Dijo el Administrador al día siguiente. "Si traen a la policía, provocarán la desgracia de sus seres queridos y serán ustedes los únicos culpables." Nos dejó salir a trabajar, a algunos sin escolta. Todos regresamos y el día del cobro entregamos el salario. Así manteníamos a todos los que vivían en la inmensa casa, pero la cocinera se quejaba de la falta de provisiones. El cobrador de la electricidad desconectaba el servicio frecuentemente, por demoras en el pago.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Todo lo hago por su bien. Ustedes merecen lo mejor y lo mejor lo tienen desde que esta casa es una casa controlada. Ya no hay despilfarro, ya no hay desorden, ni adulterios." &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El antiguo mayordomo, hombre culto y tranquilo, preguntó una tarde: "¿No podrían comprar un juego de vajillas?" "En este momento no tenemos recursos para objetos suntuarios." "¡No hay dinero! Señor, ¿qué hacen con lo que entregamos?" El Administrador enrojeció de furia. "¿Estás dudando de nuestra honestidad?" "No, señor, sólo quiero…" "¿Van ustedes a permitir que este traidor ensucie la nobleza de nuestra causa con sus infundios infamantes?"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Todos manifestamos nuestra repulsa al mayordomo que le estaba haciendo el juego a los que pretendían una intervención policial, de consecuencias funestas para la paz de nuestro hogar. El mayordomo desapareció una madrugada. Según uno de los amigos del Administrador, fue castigado por su insolencia. Debe ser cierto, ya que no vino la policía a rescatarnos. Cada cierto tiempo brotaba su pregunta "¿Qué hacen con nuestro dinero?" Y la respuesta siempre llegaba con ira y dolor.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Administrador nos ha hecho comprender que no seríamos nada sin él. A veces, nos pregunta si estamos de acuerdo en que alguno de sus amigos realice alguna función: tesorero, contador o proyectista. Debemos decir que sí, es nuestra forma de evitarnos largas horas de razonamientos agotadores y posibles problemas. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay que decir que se ocupa de nosotros. Que los niños estudien, que nos atienda el médico, que sepamos qué decir en la calle cuando alguien quiera saber de nosotros. Todo se ha organizado, hasta la hora de ir al baño. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se ha propuesto cambiarnos. Nos elige la música que debemos escuchar, los libros a leer, los juegos a jugar. Incluso nos enseña a interpretarlos. Es un hombre fino, un verdadero talento. ¿Cómo no querer a un hombre tan inteligente? Sin embargo, algunos aún piensan en huir. Desagradecidos, exclamamos en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Últimamente escasean los recursos. El problema es que somos muy pocos en la casa, los que trabajamos. El Administrador y sus amigos tienen que vivir de acuerdo a su rango y han tenido que contratar inspectores y vigilantes, para evitar que escondamos nuestros ingresos o nos fuguemos al salir de casa. Eso ha provocado que disminuyan las raciones y hasta sus más fieles  amigos se están preguntando si no deberíamos organizarnos de otro modo, para que alcancen los ingresos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una de las propuestas que más posibilidades tiene de prosperar es la de permitirnos más horas de trabajo. Con hasta dos salarios y medio por trabajador, tendrían más recursos para sacarnos de la crisis. El Administrador distribuye con mucho tiento lo que hay, para asegurarnos lo indispensable.  Es muy importante que seamos ahorrativos: gastar festinadamente es irracional en una situación como la nuestra, provocada por los altos precios y bajos salarios que hay en la calle. También podríamos conseguir mejores empleos. A lo mejor, si nos portamos bien, despiden a algunos de los vigilantes y así hay menos bocas que alimentar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Administrador sabrá qué hacer. Es un genio, siempre resuelve nuestros problemas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-6020720501680981381?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/6020720501680981381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=6020720501680981381' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6020720501680981381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6020720501680981381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/07/administrador.html' title='Administrador'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-4716868066731290081</id><published>2008-07-19T13:49:00.001-04:00</published><updated>2008-07-19T13:49:07.636-04:00</updated><title type='text'>Materia de trabajo</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Aquel señor cuya suegra parece su hija.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El edificio construido con materiales decomisados a los vecinos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El administrador del silencio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un camarada que menciona sus principios cuando quiere más soborno.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El agente que sólo conoce el texto del artículo que aplicará de ocho a cinco debajo de la mata de la esquina.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los fundadores de una plantación en medio del marabú.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hombre que temía mejorar. ¿Por miedo a saber que no podría? ¿Por aprensión del cambio? ¿Por no perder su postura de fidelidad?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El misterio de los peces idos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Censurados a la censura.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-4716868066731290081?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/4716868066731290081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=4716868066731290081' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4716868066731290081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4716868066731290081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/07/materia-de-trabajo.html' title='Materia de trabajo'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-8927269306963606103</id><published>2008-07-17T07:41:00.001-04:00</published><updated>2008-07-17T07:41:59.996-04:00</updated><title type='text'>Un nuevo aire.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p style='text-align: right'&gt;&lt;span style='color:#333333; font-family:Arial; font-size:11pt'&gt;No digáis que agotado su tesoro&lt;br/&gt;de asuntos falta, enmudeció la lira:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La escasez de mis publicaciones en línea en el último mes no debe preocupar a nadie. No ha cambiado mi situación en ningún sentido que me impida seguirlo haciendo, sólo he tenido cargas que no me han dejado trabajar como deseo. Algunos materiales previos que hice, no he juzgado oportuno publicarlos aún. Tampoco me faltan temas (por eso he citado a Bécquer). Digamos que estoy tomando un segundo aire.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-8927269306963606103?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/8927269306963606103/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=8927269306963606103' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8927269306963606103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8927269306963606103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/07/un-nuevo-aire.html' title='Un nuevo aire.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-8757339450325118576</id><published>2008-07-08T14:57:00.000-04:00</published><updated>2008-07-08T15:04:00.747-04:00</updated><title type='text'>Ocupante Original</title><content type='html'>Una vez entregada Anita y las Cinco Gordas, (aún me dará trabajo, pero ya pasó lo más intenso) espero dedicar más tiempo a un proyecto en el que trabajo hace varios años (Llevo escrito poco menos de doscientas páginas). Se trata de una novela regida por el misterio, la búsqueda y el crimen. No es  policiaca, tampoco es básicamente una novela “negra”. &lt;br /&gt;Se trata de un hombre situado ante una entrega incomprensible: su antigua esposa le ha devuelto, sin explicaciones, la casa que ella y su nuevo compañero han restaurado y convertido en una hermosa y confortable residencia. Tratando de enterarse del sentido esta acción, accede al ordenador personal que ellos dejaron en la casa. En el mismo aparecen numerosos documentos que le permiten adentrarse en un universo conocido bajo una nueva luz.&lt;br /&gt;El tema sigue siendo Cuba, sólo que aquí procuro otro ángulo. Los documentos de la computadora permiten obtener un nuevo perfil de la sociedad cubana de esta primera década del siglo.&lt;br /&gt;En próximas entradas colocaré nuevos fragmentos, aquí sólo incluyo el inicio:&lt;br /&gt;Memoria registrada&lt;br /&gt;Tengo la llave del pesado portón de madera del edificio al que estoy entrando. Detrás, hay sólo una escalera, inclinada y rectilínea, con su descanso a mitad del recorrido, frente a una entrada oscura que da acceso a los dos apartamentos de la segunda planta y, al final, guarnecida en hierro, una linda puerta, cuidadosamente trabajada. También la abro y me encuentro ante una vivienda confortable, de puntal alto, cuyo recibidor tiene cuatro butacones revestidos con terciopelo rojo y está separado de la sala por dos columnas de mármol. Recorro la casa con un sentimiento de admiración. Nunca, en los años que viví en ella, tuvo esta apariencia de recién construida. &lt;br /&gt;La calidad está en el detalle. La masilla en las paredes, las cenefas y los techos con sus diseños y colores originales, los empapelados en los cuartos, los muebles de caoba barnizada. Todo luce mejor de lo que debió lucir hace ochenta años, cuando era nueva. &lt;br /&gt;Se ven anacrónicos, el televisor a colores en la sala, el reproductor de video, el equipo de música y, en uno de los cuartos, la computadora, en un escritorio de cedro claro, conectada a los inevitables módem, impresora y escáner.&lt;br /&gt;La casa brilla de limpieza. Huele bien, funcionan todas las lámparas. Una cajuelita sobre la mesa del teléfono tiene un papel firmado con la fecha de hoy. Es un recibo por diez dólares por la limpieza de la casa esta semana. Según reza, la mujer que limpia viene a eso de las nueve y se va a mediodía. Hace su trabajo sin encontrar a nadie en la casa.&lt;br /&gt;Voy al refrigerador. Está surtido como si los dueños siguieran aquí. Saco un refresco, me dirijo al cuarto, enciendo la computadora y en lo que se carga el Windows, salgo a registrar los escaparates. Están cerrados y no estoy de ánimos para hurgar en ellos.&lt;br /&gt;Una escalera conduce a la azotea, cerrada con candado. Tengo la llave, también. Es sólida, con barandas adornadas y un cuarto de herramientas. Está atardeciendo y las palomas, molestas por mi presencia, salen a volar en círculos, buscando otro lugar donde posarse. Me gustaba venir a esta azotea para conversar por señas con unas muchachas que vivían en el edificio de enfrente,  a las que nunca conseguí encontrar en la calle.&lt;br /&gt;Una ligera lluvia comienza y decido bajar, cerrando bien la portezuela.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-8757339450325118576?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/8757339450325118576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=8757339450325118576' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8757339450325118576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8757339450325118576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/07/ocupante-original.html' title='Ocupante Original'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-2905683279246102301</id><published>2008-06-23T21:57:00.001-04:00</published><updated>2008-06-23T21:57:06.778-04:00</updated><title type='text'>Lastimera</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Un mediodía salí de mi trabajo a comerme una pizza o el contenido de una cajita, lo cual no había decidido aún. No es precisamente mi almuerzo favorito, pero hay veces que no queda otra opción. Estaba en Miramar. Me gusta fijarme en los edificios, las calles, las personas, cuando voy caminando. A veces pienso que mirar es parte de mi trabajo, porque me vienen ideas de ver al hombre del puesto de vegetales o al botero convenciendo al policía.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Había una muchacha pidiendo "botella" en medio de una cuadra.  No pude alejar mi atención de la chica. Eran contradictorios su aspecto y su posición. Las botellas se piden en las esquinas donde hay semáforo o un Pare. Si una joven se coloca en esa zona a mediados de una cuadra, no espera simplemente que la transporten. Está jineteando.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero la muchacha no tenía aspecto de jinetera. Era más bien fea. Desde la acera de enfrente podía divisar su rostro lleno de huellas de acné, su nariz casi porcina y su frente estrecha. Tampoco el cuerpo, regordete y desgarbado, ayudaba. Por si fuera poco, vestía sin gracia ni provocación.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Parece que entendió erróneamente mi interés y se me acercó diciendo algo que no entendía. La esperé, un poco arrepentido y, al acercarse, confirmó la impresión que desde lejos me producía su aspecto. Esto me dio confianza y la saludé con mi gesto más amable.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Ningún carro me hace caso." "Ahí no van a parar." "Tiene razón, voy a caminar hasta un semáforo para ver si tengo más suerte."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ya pasaron los años en que yo me creía que una veinteañera desconocida pudiera desear que yo la acompañase porque sí. Y ésta echó a andar a mi lado, con ganas de conversar. "¿Qué hora es?" Una pregunta clásica, del repertorio de las busconas. No se le ocurre otra cosa para mantener el hilo, no hay nada común entre nosotros. O habla del calor, o pide la hora.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Todavía quería mantener la ilusión de no estar tratando con una jinetera. Ella caminaba junto a mí, y se llevó la mano a la frente. "Ahora empieza a pedir." Pensé. Dio un paso en falso, se le doblaron las rodillas y casi se cae. La aguanté. "Viene con el número del hambre y la debilidad."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El escalón más bajo de las prostitutas, colindante con la mendicidad, es el formado por aquellas que les cuentan miserias a sus clientes para justificar su profesión. Pero ésta no tomó ese camino. Se recompuso y siguió caminando, de modo que su hermetismo me llevó a cometer el clásico error. "¿Te sientes mal? ¿Te puedo ayudar en algo?" "La pobre", pensé, "si lo que tiene es hambre, le compro una cajita o una pizza y ya." "No, no. Nadie me puede ayudar." Y se abrieron las válvulas de sus lagrimales.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El llanto es un misterio poderosísimo. Yo me quedé inmovilizado. Tenía deseos de salir corriendo, pero un mínimo de gentileza me obligaba a permanecer en la trampa en que había caído. La conduje a un banco en una glorieta en un parque cercano y traté de calmarla.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No fingía al llorar, aunque mintiera después en sus explicaciones. Debía sentir vergüenza de verse reducida a exponer problemas reales o ficticios para ganarse la vida. Quizás tuviera miedo de algún proxeneta cercano. Creo que como método resultaba ineficiente, el lápiz de cejas le ennegrecía toda la cara. Ella no tenía pañuelo, y no quise sacar el mío, con el que me había limpiado una mancha de grasa producida por el botero de la mañana, así que se tuvo que quedar mojada de llanto mientras me contaba sus problemas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Yo tengo una niña que va a cumplir dos años." Ya lo veía venir. La técnica de la niña de dos años no falla con los cincuentones. De sólo imaginársela, es capaz de romper cualquier blindaje. Si uno es insensible, puede tomar sólo el resultado. La muchacha es capaz de todo por su niña, el cliente puede aprovechar la oferta, que va a salir barata. Si no, el filántropo es un buen punto al que sacarle dinero. Una responsabilidad que puede ser endilgada. Puedes llegar hasta convertirte en abuelo postizo, hay personas que necesitan el calor humano y una joven y su hija de dos años constituyen una fuente potentísima de este tipo de energía.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo que sigue no está muy bien compuesto, pero tiene bastante aderezo. Ella dejó la niña al cuidado de una vecina para ir hasta el trabajo del padre de la criatura, que la abandonó cuando estaba embarazada y nunca la mantuvo ni la ha querido reconocer, a pesar de que ella era una adolescente cuando lo conoció. Su padre le advertía que ese hombre no sirve, pobre papá, murió de un tumor cerebral cuando ella tenía nueve años, vino de Angola con un balazo y nunca sospechó lo otro. Cuando se enteró, le quedaban menos de dos meses de vida. No; el que le decía que su novio no servía, era el esposo de su mamá, que después la dejó, antes de que ella también muriera de una caída por la escalera, hace dos meses. Ella estuvo un año sin trabajar ni estudiar, antes era estudiante de la UCI, pero con la barriga se vio obligada a pedir licencia y ya empezó a trabajar. El papá de la niña tiene dinero, él trabaja de gastronómico, en un Hotel, pero es un hombre malo que no quiere ni a su hija. Ella vino a verlo, pero él le dijo que no volviera, que no le iba a dar un centavo, ahora, ni después.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mientras la muchacha hacía su historia, las lágrimas seguían rodando y los mocos acudieron a reforzar la efusión. Se me estaba yendo el horario de almuerzo y la cosa no era de las que se resuelven con una cajita, es que la niña tiene un cumpleaños y no hay ni para darle una alegría. No sé en qué momento mi coraza escéptica se empezó a resquebrajar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A pesar del demonillo a mi oído burlándose de mí, la insidiosa compasión me incitó a dispensarle otra mirada a la chica. A imaginármela pidiendo a la vecina el pantalón de su hija, ése que no se quiere poner por "cheo". Completar su atuendo como Cenicienta, para venir, pidiendo favores, hasta el hotel donde trabaja su novio. El portero le dice que vaya por detrás y manda a avisarle para que la encuentre, aún vestido con el mono de ayudante de mantenimiento. Le aterra que le achaquen ese niño, él también es un niño y era muy joven cuando se enredaron en esa historia sorpresiva que ahora le quiere echar un terrible yugo sobre la nuca. Eludió la responsabilidad cerrando los ojos, evitó imaginarse a su hija hambrienta.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora el tremendo desamparo me conmueve, como debe haber conmovido a la vecina, que tampoco pudo zafarse y cocina para dos más, a veces le cose unos trapitos a la niña para que tenga que ponerse. La madre, la pobre, no es mala, no tiene escapatoria. ¿Cómo va a trabajar, cómo va a ganarse la vida, si nadie la apoya? Recuerda cuando perdió a su madre, hace poco tiempo. Hasta temía que dejara a la niña sola en su apartamento y se lanzara al delante de una guagua.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ya me expuso su caso y yo nada pude decir. Ella tenía razón. Cualquier ayuda sería sólo un paliativo. No conocía su nombre, ni cómo contactarla y no quería seguirme complicando. Un poco de sentido común me indicaba que no todo podía ser así, ni todo podía ser mentira. Mi deseo de ayudarla, no obstante, ya había superado mi temor a ser engañado, al ridículo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por suerte, yo tengo un tope para mis errores. Salgo siempre con los bolsillos medio vacíos. No es posible asaltarme y llevarse una buena suma, no puedo perder mucho dinero que se me caiga del bolsillo. No puedo comprar basura cara. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se lo dije. "No puedo ayudarte mucho, para eso tendría que adoptarte con niña y todo. Algo para el día de hoy, sí." Y me puse a registrar mis bolsillos, porque sabía que en uno de ellos tenía diez CUC. Aparecieron, en efecto, después de comprobar que sólo me quedarían veinticinco pesos, moneda nacional, al entregarle el billete.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hecho. La chica agarró el billete, pero no se fue. No sé si le parecía incorrecto largarse de inmediato con el fruto de su actuación. Le aclaré: era un regalo, no tenía otra cosa por hacer que irse a buscar a su hija y disfrutar como pudieran de lo que restaba del día. Por un momento me pareció que iba a llorar de nuevo, no sé si de emoción o por pensar que era un fracaso como prostituta, que no había conseguido levantar un pensamiento lujurioso en mí. Por suerte se controló y simplemente me abrazó, mojándome la cara. Quiso darme el teléfono de su vecina, para que la llamase en cualquier momento, pero me levanté y le dije que estaba apurado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No me daba tiempo con la pizza. Me quedaban veinte pesos, el valor de una cajita, y diez minutos. Imposible almorzar. Si compraba la cajita, después tendría que pedir prestado para el regreso a casa. Sin contar que llegaría tarde del almuerzo. Un poco de hambre ayudaría a mi espíritu caritativo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero, como siempre, no conseguí sentirme bien con mi caridad a medias. No resolví su problema, si es que existía. En general, no le resuelvo el problema a nadie, no me comprometo con la solución. Mi demonillo dice que es una tontería. Sólo uno puede resolver sus problemas, nadie más.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No le creo. ¿Y usted?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-2905683279246102301?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/2905683279246102301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=2905683279246102301' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2905683279246102301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2905683279246102301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/06/lastimera.html' title='Lastimera'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-4573538021267989644</id><published>2008-06-11T05:57:00.002-04:00</published><updated>2008-06-11T06:11:01.898-04:00</updated><title type='text'>Vergüenza de la vergüenza</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p&gt;Una mañana fui con mis pies a Villa Maristas. Había sol y el viaje en guagua duraba más de media hora, pero mi ansiedad y juventud restaban importancia a esos detalles. En la recepción leí el nombre de un individuo y el mío. Luego de la espera, me llevaron a una pequeña habitación donde el individuo cuyo nombre había citado se reunió conmigo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- La ciudadana ha cometido un delito de Tráfico de Divisas continuado. Para ello, organizó una red de compra y ventas de dólares procedentes de Guantánamo. Tenemos todas las pruebas necesarias y su confesión firmada.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Nunca se puede confesar" me había dicho mi mamá algunos años antes. "En realidad, es la única prueba que pueden tener contra una." Por eso, saber de su confesión, me hizo concebir terribles temores.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿Cómo está ella?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; -Ha habido que atenderla a causa de su hipertensión, pero en este momento la tiene controlada. La vas a ver dentro de unos minutos, pero antes debo hablar contigo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- Dígame.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; - Nosotros sabemos que a pesar de la influencia que tus padres puedan haber ejercido sobre ti, tu eres un joven comunista y hemos obtenido buenos informes acerca de tu militancia. Debes saber que esto no te va a afectar en nada, por parte de nosotros. Lo que haya hecho tu madre no es culpa tuya. Te recomendamos que no comentes este asunto en la escuela, ni en el comité de base.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Después, hizo pasar a mi mamá al sitio donde nos encontrábamos. Recuerdo la impresión que me causó verla, claramente nerviosa y preocupada, con las señales de la reciente hipertensión, el color blancuzco, las piernas hinchadas. No llegaba a los cuarenta, pero en ese momento me pareció mayor.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;- ¿Cómo está la niña? ¿Con su abuela?- Mi hermanita, que iba a crecer separada de su madre en una etapa crucial, era su primera preocupación.- Dile a mi hermana y a mi mamá que yo estoy bien, que no se preocupen por mí. ¿Todo está bien por allá?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Delante del oficial no podía preguntarle mucho. Me dijo que la habían tratado bien, que el médico la estaba atendiendo. La pregunta que me hacía era ¿cómo hicieron para que confesara?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tuve mi respuesta, mucho después, en una de las visitas que pude hacerle a la prisión "Nuevo Amanecer". "El oficial me hizo ver que iba a continuar investigando y que otras personas de mi familia se podrían ver implicadas. Sólo de pensar en que mi mamá tuviera que pasar por esto, era suficiente para mí. Total, a ellos les basta su convicción."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al salir de Villa Maristas, decidí esconder todo ese asunto lo más hondo que pudiera. ¿Tenía vergüenza? Eso creo. Sin embargo mi admiración y mi orgullo por mi madre estaban no sólo intactos, sino reforzados. Mi vergüenza probablemente fuera la de la víctima. Quizás, también, el temor de verme clasificado, de no ser jamás elegible, de convertirme en subpersona.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Así, pues, sepulté todo aquello en lo más profundo. Nunca lo mencionaba, apenas recordaba que en ese tiempo en que yo viajé a Alemania para competir en la Olimpiada Internacional de Matemáticas, mi mamá estaba en "Nuevo Amanecer". No lo mencioné en las planillas de la Universidad, ni en ningún otro lugar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero ahora siento que lo debí haber proclamado, no mantenerme en silencio, no sentir vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora tengo vergüenza de haberla tenido.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-4573538021267989644?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/4573538021267989644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=4573538021267989644' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4573538021267989644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/4573538021267989644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/06/vergenza-de-la-vergenza.html' title='Vergüenza de la vergüenza'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-1932279100708841038</id><published>2008-06-05T23:03:00.001-04:00</published><updated>2008-06-05T23:03:32.740-04:00</updated><title type='text'>El Guantánamo de allá adentro.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Corría el año 90. Un grupo formado por nueve metodólogos, inspectores y profesores visitaba "la vocacional", nombre con que los guantanameros designaban al único instituto preuniversitario de la ciudad. En esa escuela había una competencia en la que participaban estudiantes de las escuelas similares de Santiago, Holguín,  Las Tunas y Granma.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La "vocacional" era una construcción nunca terminada. A pesar del orgullo de sus directivos por las soluciones que habían encontrado para utilizarla, no podían dejar de mirarse las aulas con sus puertas atadas con sogas y cadenas, los asientos desvencijados y las paredes descascaradas. Todos los presentes deseábamos lo mejor para la escuela. Los anfitriones, hospitalarios compulsivos, hicieron todo lo posible para que nos sintiéramos bien. Yo miraba frecuentemente hacia el centro de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por la tarde fui a las calles donde jugaba cuando niño. Caminé por lo que solía ser el mercado y ante sus muros ruinosos, sus espacios tapiados, recordé aquella mañana en que me maravillé ante una enorme sarta de cangrejos vivos  que un pescador quería liquidar por dos pesos. La bruma de los tiempos no me permite establecer por qué esa vez específica regresa a mi mente para traerme de vuelta un laberinto de racimos de plátanos, cestas de marañones, pares de blancos pollos amarrados por las patas con las alas retorcidas, jicoteas, anones, piedras de hielo, y mil cosas que confundo con los mercados de las películas y los mercados agropecuarios del presente. Solía visitar mucho a ese lugar. Mi madrina vivía en una casita a la que se accedía por un pasillo lateral junto al mercado. Mi papá era el dueño de un establecimiento colindante, donde se vendía batido de frutas con leche y hielo. Lo recuerdo revisando un vaso que el dependiente había separado a causa de una presunta rajadura. Muchas cosas he olvidado y, al pasear, trataba de recuperar lo que allí había dejado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las calles de mi pueblo son anchas y rectas. Ésta era la zona más activa cuando yo vivía allí. Pero, en mi paseo, solo veía personas sentadas en los contenes. Nosotros decíamos que era la segunda ciudad de Cuba, aunque Santiago fuera mayor, que las muchachas de mi pueblo vestían a la moda. La heladería, frente al parque, vendía un helado de zapote que no se prueba en ningún otro lugar. En el parque estaba también la iglesia y, en la fuente, un escenario para fiestas y espectáculos. Me recuerdo una noche escuchando a los Ases interpretar  La Carta, según la versión de los Fórmula V. Era, aunque no lo sabía, la última noche que debía pasar en Cuba, ya que al día siguiente mi familia junto a otras personas se lanzaría a los profundos matorrales intentando alcanzar la Base Naval, viaje condenado al fracaso. En el 90, de paseo, encontré la heladería rodeada de pasarelas de feas cabillas que intentaban guiar la fila de ansiosos comensales. La fuente, seca, posiblemente hubiera perdido la impermeabilidad durante la sequía. Mucha gente sentada en los contenes, pese al horario aún laboral, comprando ron en un "Cabaret" que hicieron en otra esquina, en la iglesia. En la Tijera, otrora orgullosa tienda por departamentos, sólo vendía bicicletas asignadas. Todavía la panadería se llamaba "El Pueblo" nombre que le puso mi padre, que no logró salvarla de la nacionalización. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El cine América estaba funcionando y no había cambiado el nombre. Pagué la entrada sólo para verlo. Unas doce personas disfrutaban de un thriller americano, aprovechando algunas de las butacas que aún conservaban el asiento. En este lugar vi por primera vez la palabra "matinée"  y una película de Tarzán. Por una ventanilla interior vendían refrescos y bocaditos, cosa que no volví a encontrar hasta que abrieron una tiendecita en divisas que vendía refrescos y rositas de maíz dentro del cine Yara.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Caminé por la calle Jesús del Sol, donde se hallaba mi casa. Seguí de largo, hacia la calle Oriente, esperando ver, como antes, el paso de las aguas bajo los dos puentes. Una mañana, después del ciclón Flora, salí por primera vez para ver el Guaso crecido. Impresionante. Alcanzaba casi al Puente Negro y cubría al otro. También tapaba completamente a la Piedra, sitio predilecto en el río balneario, porque la piedra era un trampolín natural. El Guaso arrastraba en aquella ocasión árboles, pertenencias humanas, casas y cadáveres. Un hombre, atado con una soga a las ramas de un árbol en la parte de San Justo, intentaba rescatar cosas de la corriente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No había Guaso aquella tarde. El negro cauce estaba cubierto por finas hierbas. La Piedra, semienterrada, servía para no dudar de que allí hubiera río alguna vez. Caminé hasta San Justo sin enfangarme las suelas de los zapatos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Qué ha pasado con el Guaso? Lo busqué con el Google Earth y allí estaba, mostrando la sequía de su lecho rocoso. Parece que se ha convertido en un río intermitente. Al Puente Negro no pude encontrarlo, hay algo en su lugar, otro puente quizás. Dicen que ya los trenes no llegan hasta la Terminal. ¿Existirá aún el tren de Guantánamo a San Antonio? Recorría el valle, paraba en Romelié, el Salvador y otros que recuerdo muy mal. San Antonio ahora se llama Manuel Tames, pero ya no hay un central. Guantánamo, como casi toda Cuba, ya no produce azúcar. Sólo sal. En el Google hay fotos del centro de la ciudad y de las calles que paseé aquel día. Han pintado fachadas y la estación parece esperar un tren extraviado que la visite.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquella tarde me sentí ajeno a mi tierra. No conozco a nadie, nadie me conoce. Los sitios han cambiado, no hay donde quedarse, no hay donde comer. Mientras regresaba al hotel Guantánamo, ocupado sólo por mi grupo del Ministerio de Educación, busqué mi ciudad dentro de mí. Se que la llevo conmigo y que está profunda, muy profunda. Tanto, que no la encuentro.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La hallaré, estoy seguro. Aunque ya no sea la misma. No puede perderse la definición propia. Al Guantánamo de allá adentro regresaré algún día y deseo con todas mis fuerzas que siga vivo.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-1932279100708841038?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/1932279100708841038/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=1932279100708841038' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1932279100708841038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1932279100708841038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/06/el-guantnamo-de-all-adentro.html' title='El Guantánamo de allá adentro.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-2576567070332276531</id><published>2008-06-01T22:21:00.001-04:00</published><updated>2008-06-01T22:21:01.317-04:00</updated><title type='text'>Un Pre Marciano</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Cuentan que al escritor norteamericano Ray Bradbury lo asaltaban frecuentes pesadillas. Quizás, éstas se hallaban en una zona contigua a su consciente cuando escribió &lt;em&gt;Crónicas Marcianas&lt;/em&gt;, donde la colonización del planeta rojo, extrapolada de las colonizaciones en la Tierra, es sufrida por hombres espirituales que dan a esta novela un ambiente onírico y poético de gran belleza. Uno de sus cuentos-capítulos, llamado "El Marciano", trata de uno de estos nativos que, a causa de su capacidad de convertirse en la persona que quiere ver su interlocutor, se halla atrapado entre colonos que lo identifican sucesivamente como un hijo muerto (Tom), viviendo de nuevo por obra del amor de sus padres, como una hija perdida por otra familia que sólo anhela recuperarla, el delincuente perseguido por un policía, etc. en una serie de metamorfosis sucesivas que terminan agotando hasta la muerte al marciano.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El pasado fin de semana, en una de esas visitas a la Habana Vieja, pasé cerca del antiguo instituto preuniversitario donde estudié en mis años de bachillerato. El Pre de la Habana, le llamábamos, aunque su nombre oficial era "José Martí". Y pensé en la coincidencia de que mi escuela, al igual que el héroe que le da nombre, sufrió la suerte del marciano.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Durante más de cien años, el Apóstol ha sido utilizado por algunos de sus seguidores-admiradores como indefenso comodín. Numerosos estudios lo han convertido en activo intangible de otras tantas causas. Los "estudios" sobre su figura seguían una ruta incontestable, que metamorfoseaban al héroe sucesivamente en economista, agrónomo, estratega, liberal, carpintero, músico, políglota, dibujante, comentarista deportivo. Algo parecido ocurrió con el instituto. Algún perfeccionista del MINED pasó por allí y ¡Zas! de un golpe telepático lo convirtió en IPE municipal. Antes, alguien lo había imaginado como una Facultad Obrera y en tal lo mudaron. Secundaria Básica,  Escuela de Oficios, Instituto Tecnológico, fueron otras de las conversiones del Pre. Y, como Tom, se ha transformado en una amalgama.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El edificio se construyó para escuela preuniversitario: escuela de enseñanza  general, con alumnos de décimo a decimo tercero, aproximadamente. Por eso tenía  aulas con pizarra mineral, acústica perfecta y pupitres originales empotrados al suelo,   laboratorio de Física dotado de tubos de gases enrarecidos, máquinas de rayos, observatorio astronómico, etc., amén de otros laboratorios de química, gimnasio, biblioteca, dotación que debió mantenerse, agregando con el tiempo una red de ordenadores conectada a Internet.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No fue así. Alguien pensó que el trayecto secundaria-preuniversitario-universidad era demasiado recto y colocó un obstáculo en el camino: los preuniversitarios debían radicar en el campo. Los programas docentes, descargados una y otra vez. El trabajo agrícola es parte esencial del estudio. Jamás idea alguna ha sido tan universalmente rechazada. Poco a poco, con perseverancia digna de otra causa, fueron cerrando los institutos y trasladándolos al campo. Cuando, finalmente lo lograron, los estudiantes de secundaria y sus padres decidieron que era mejor estudiar otra cosa: gastronomía, contabilidad, electrónica y más recientemente los tecnológicos de informática, devinieron en pasarela hacia la universidad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Así que no sólo el pre de la Habana ha pasado un morphing de sistemas escolares, también lo ha sufrido el sistema en sí. Y esta sucesión metamórfica ha devenido en lo que hoy vemos: enseñanzas primaria y secundaria impartidas por jovencísimos maestros "integrales" dotados de televisores y cintas de video, una virtualmente inexistente enseñanza preuniversitaria de donde han emigrado una parte significativa de los profesores con experiencia y un sinnúmero de institutos tecnológicos que se supone prepare a jóvenes para iniciar su vida laboral y no para cursar estudios universitarios. De manera que los centros de estudios superiores han dejado de recibir  alumnos propiamente preparados con el consiguiente decaimiento de la calidad de su trabajo. Y todo esto ocurre sin que haya nadie que pueda decir cuál es la idea, qué pretenden con esto. ¿O será que no lo saben?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-2576567070332276531?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/2576567070332276531/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=2576567070332276531' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2576567070332276531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2576567070332276531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/06/un-pre-marciano.html' title='Un Pre Marciano'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-8409430076382499543</id><published>2008-05-31T12:55:00.001-04:00</published><updated>2008-05-31T12:55:23.212-04:00</updated><title type='text'>Una mañana de mayo</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;En mayo, las mañanas duran hasta las nueve; después, comienza el mediodía, que se prolonga hasta que llueve o cae la noche. Al abrir mis amplios ventanales en una mañana de mayo, entra el aire, húmedo todavía de sus jugarretas nocturnas y puedo disfrutar la hermosa vista del Vedado comenzando a desperezarse bajo los rayos del sol. (Bucólico, ¿eh?)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es un aire de calidad, fregado con agua de mar. Tiene poco dióxido de carbono, plomo y otras basurillas que infectan los aires de otros sitios. Ello a pesar de que aquí se desconoce el uso de filtros y catalizadores, se permite la circulación de vehículos con abundancia en escapes negros y la refinería y las termoeléctricas elevan sus señales de humo hasta los satélites más recónditos sin que piquetes de ecologistas les estorben lo mínimo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mientras respiro el aire mañanero, pienso en la "delicia" de quedarse cada día en casa sin tener que madrugar para  conseguir presentarme en el trabajo a su hora, fresco y desayunado y, después, trabajar bajo estrés constante hasta que ya no es mediodía, cuando debo enfrenar nuevamente la aventura del regreso. Muchos trabajadores habaneros llevamos un Odiseo al trabajo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Quedarse en casa, es estar desempleado. Según dicen, hay muchos últimamente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me aterra esa posibilidad. Eso sí es tener "el alma yerta". Depender del dinerito que se saque un familiar de su presente, esté donde esté. Ver cómo se agotan las posibilidades de ubicarse en un empleo donde pueda utilizar lo aprendido. Que no aparezca nada que te alcance ni para ser pobre. Dormir mucho sin descansar, engordar sin comer, mirar sin que te miren.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pensamientos tan lúgubres no son apropiados para una mañana tan linda. Los desecharé, siguiendo las técnicas de Carnegie.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-8409430076382499543?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/8409430076382499543/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=8409430076382499543' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8409430076382499543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8409430076382499543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/05/una-maana-de-mayo.html' title='Una mañana de mayo'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-2260837801530238325</id><published>2008-05-27T16:25:00.001-04:00</published><updated>2008-05-27T16:25:11.541-04:00</updated><title type='text'>Fotos en blanco y negro.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Andan unas imágenes por ahí que producen un raro y doloroso deleite. Son fotos hermosas, de encuadre preciso y gran resolución. Sus negativos deben ser placas de gran formato, revelados para grano fino. No era necesario más contraste que el de luces y sombras que produce el sol en una ciudad abierta, donde las amplias avenidas tienen elementos ornamentales que nos permiten identificar, muchos años después, sitios claves de la capital; por ello, debe haberse utilizado película lenta, y papel liso, quizás número dos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No son postales turísticas de una ciudad brillante de luces nocturnas. No son fotos de monumentos, hoteles o mansiones. Tampoco playas de mar plano, lleno de bañistas y sol alegre. Son de hombres trabajando. Andamios,  maquinaria pesada y personas. Raíles removidos, hospitales, un museo, calles remodeladas, túnel bajo la desembocadura del río y edificios. ¡Cuánto dicen estos retratos sobre la Habana!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquí están las plazas frente a la Universidad, la calle 31, la Calzada de Diez de Octubre, la Calle Belascoaín, Carlos III, la Quinta Avenida, el Obelisco, el Malecón, Prado y Neptuno. También aparecen el Museo de Bellas Artes, el Habana Libre, el Focsa, el hospital Ortopédico, el de Maternidad de Marianao, y más añejas, también, el Acueducto, el Capitolio, el Parque Maceo. Es una fiebre de construcciones que debe haber provocado gran un crecimiento de la ciudad en número de habitantes, en infraestructura y en viviendas. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;También hay fotos del barrio "Las Yaguas". Pueden verse las cercas con ropas tendidas, las casuchas amontonadas, hechas de planchas de metal improvisadas. "Llagas" debía llamarse. Imagino a los políticos cebándose en la insalubridad del asentamiento, en la falta de condiciones mínimas para la habitabilidad humana. No es consuelo que en todas las grandes urbes haya tales barrios, ni que ahora surjan nuevos. Una parte de los hombres que habitaban este sitio están en las otras fotos trabajando, quizás en los edificios cercanos alrededor de la que sería la Plaza Cívica, después, Plaza de la Revolución.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estos y otros de otros barrios eran los Antiguos. Fueron ellos los que crearon todas esas maravillas arquitectónicas que hoy admiran al visitante. Los que hicieron esos edificios que aún funcionan, esas calles que cuesta tanto reparar cuando se llenan de baches, esta ciudad hermosa, polícroma, vital, que espera por una nueva fiebre constructora que la adecente, que haga sus acueductos herméticos, su electricidad estable, su aire oxigenado, sus calles transitables. Los Antiguos desaparecieron, quizás por el cambio climático u otras oscuras razones, se perdió el genio arquitecto, el albañil, el carpintero, que hacían bien las cosas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los Modernos deberán hacerlo mejor. Quizás se requiera un poco de humildad, reconocer las habilidades de los Antiguos, su laboriosidad y espíritu emprendedor. Renegar de su obra sólo nos conduce a fabricar cajones en serie para llenarlos de personas que siempre anhelan otro espacio, otra vista, otro acceso. A ver si logramos que los Futuros se enorgullezcan mirando las fotos, ya en colores, de las cosas que también nosotros construimos. &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-2260837801530238325?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/2260837801530238325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=2260837801530238325' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2260837801530238325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/2260837801530238325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/05/fotos-en-blanco-y-negro.html' title='Fotos en blanco y negro.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-1945600530888114547</id><published>2008-05-18T15:00:00.002-04:00</published><updated>2008-05-19T05:48:30.670-04:00</updated><title type='text'>Playa de rocas</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p&gt;Sábado. Día de buscar comida, de arreglar roturas, de salirse un poco del trillo que marcamos entre el trabajo y la casa de lunes a viernes. Mi esposa y yo, arribados a la etapa en que ya los muchachos tienen su vida y todavía no nos hacen abuelos, decidimos aprovechar la radiante mañana para sumergirnos un poco en este mare nostrum que adorna los pósters turísticos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay opciones, para variar. Podemos utilizar las costosas piscinas de los hoteles de la vecindad, tomar un par de incómodos y caros almendrones sucesivos para ir, primero a La Habana Vieja y después hasta la playa de Guanabo. O dirigirnos a las populares playas donde impera el "diente de perro" nombre poco compasivo que le damos a los arrecifes afilados, criaderos de erizos que se encuentran a lo largo del litoral de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desde la Punta del Malecón en que hay "pocetas" cavadas en la roca, hasta los confines de Baracoa, al oeste de la ciudad, hay decenas de sitios elegibles donde lanzarse al mar en estos días de calma chicha y sol "bueno". Elegimos la "Playita de 16", donde hay trillos de cemento y unos bancos que permiten a los bañistas dejar la ropa a la vista mientras están en el agua.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con zapatos puestos y teniendo cuidado al entrar y salir, es posible disfrutar de un rato en aguas tranquilas y no tan sucias, en compañía de unas ochenta personas que se agrupan cerca de los tres puntos donde antaño hubo trampolines (según parecen atestiguar sendas construcciones de las que quedan gruesas cabillas emergiendo de la roca). Para cien metros de costa, no resulta populosa la playita, nadie choca con uno y se puede conversar sin interferencias. Es un lugar tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Puede ser también un día excepcional, no se acerca ningún vendedor de tamales o meriendas (bocadito de mortadela y refresco de cola por veinte pesos), no hay grupos de borrachines alardeando de su "chispa de tren", nombre con que el pueblo bautizó una áspera bebida de origen inconfesable; tampoco hay bellezas en bikinis microscópicos, ungidas en dorador. Sólo grupos familiares, con niños, ancianos (uno muy simpático que nada con sombrero y se va en bicicleta es el único solitario que puedo ver).&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y desde el agua veo los edificios y las casas de la calle primera. Aunque algunas muestran los signos del deterioro, de la falta de mantenimiento y las penetraciones del mar, mayormente resisten bien. Las hay, incluso con signos de prosperidad. Alquileres, paladares, empresas extranjeras o nacionales que manejan divisas, pueden ser justificantes de su buen estado. Pero hay algo más.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estas casas las hicieron los Antiguos. Un pueblo de constructores autóctonos, cuya técnica fue olvidada con el paso de los años y que es  responsable de haber edificado casi todo lo bueno de esta ciudad. Muchas de sus obras desaparecieron en el mar, como la "botella" de la playa "La Concha", o los puentes del club cercano. Otras fueron convertidas en ruinas por hábiles destructores. Pero Miramar se conserva magníficamente, sobre todo en esta zona donde no hay "micros". Quizás debamos investigar en nuestra seudohistoria y aprender de los antiguos cómo se hacen barrios como este.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Quizás sea mejor volverse y mirar al océano, tumba de tantos de los nuestros y esperanza de otros. Cerca, algunos navegantes en embarcaciones improvisadas, pescan. Algo más lejos pueden observarse a otros que disfrutan del uso de motores. Éstos tienen carné de pescador, muy difícil de obtener, pues significa permiso para poner proa a esas aguas donde ya no es delito arriesgarse, pero aún no es permitido pescar. Más lejos, un buque va al borde del naufragio a causa de los contenedores con grandes cantidades de mercancía que transporta.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es preferible, pues, mirar cerca. A personas que buscan, como yo, refrescarse. Desconectar, decimos, de lo cotidiano. De los trabajos, angustias y sinsabores. A los que hemos entrado en el mar. Sin pedir permiso.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-1945600530888114547?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/1945600530888114547/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=1945600530888114547' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1945600530888114547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1945600530888114547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/05/playa-de-rocas.html' title='Playa de rocas'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-3639782392219347029</id><published>2008-05-10T23:36:00.001-04:00</published><updated>2008-05-10T23:36:51.965-04:00</updated><title type='text'>Madres separadas</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Varias veces al año, cientos de miles de cubanos salimos a buscar regalos. A pesar de la severa educación recibida, no dejamos pasar el día del maestro, las Navidades, el día de reyes, el día de los enamorados, los cumpleaños y especialmente el día de las madres sin asomar nuestra faceta consumista y realizar una gira por tiendas y panaderías en busca de regalos para nuestros amores u obligaciones (frecuentemente, para personas que no son nuestras madres, maestras o enamoradas).&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es el de las madres un día que nunca ignoramos en Cuba. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace veintisiete años que la mía partió a otras tierras con el deseo de librarse de la persecución del estigma que su suerte de ex presa "política" le concedía. Las comillas se justifican en este caso: su supuesto "delito" (tráfico de divisas) era puramente económico, pero el uniforme que debió vestir durante dos años tenía dos P en la espalda. Estuve quince años sin verla, muchos de ellos sin lograr hablarnos por teléfono. En ese tiempo no pude felicitarla en los días de las madres y todavía no puedo hacerlo personalmente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tampoco podré abrazar a mi hermana, madre de esa hermosa niña que me mira, mientras se come una tajada de melón en el fondo de mi escritorio. A mi sobrina la conocí en estas navidades, cuando mi hermana pudo traerla a conocer a su bisabuela y a su tío. Estará, ella sí, junto a su madre y su abuela, cuyo pecho se calentará cuando le dé su besito de felicitación.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tampoco veré a mi hija, a quien he visto con el vientre engrandecido por mi nieta sólo en fotos digitales. Hace nueve años que partió, después de recibir un sobre amarillo que produjo gran revuelo en el barrio de Centro Habana donde vivía. Nunca he perdido contacto con ella, gracias a la tecnología, pero tampoco he podido besarla, más que con la imaginación, en cada momento, de esos momentos especiales en que deseamos sentir físicamente el calor de las personas que queremos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mi familia es una familia separada. Somos cubanos, y eso nos coloca en una tabla estadística en una posición donde estamos casi todos. Es la característica más universal de la familia cubana. Quizás sea el renglón más igualitario: ricos, pobres, campesinos, dirigentes, intelectuales, presos, cantantes, casi todos, vivimos lacerados por la separación. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando todo pase (todo pasará), no sé si tendremos más o menos bienes materiales o intangibles. Sólo espero que todos tengamos la opción de besar a las personas queridas y no sólo enviar un beso electrónico o mojar el teléfono con los labios.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-3639782392219347029?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/3639782392219347029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=3639782392219347029' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/3639782392219347029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/3639782392219347029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/05/madres-separadas.html' title='Madres separadas'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-3129484190644482658</id><published>2008-05-09T21:43:00.001-04:00</published><updated>2008-05-09T21:43:00.467-04:00</updated><title type='text'>Un día en la vida de Manuel K.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Antes de abrir los ojos, ha tenido varias noticias que no son de su agrado. Sabe, por ejemplo que el dolor de la rodilla no va a ceder en todo el día. Al contrario, se hará cada vez más molesto. Si después de pasar la noche en una cama dura, sudando de calor, sin almohada, el aguijonazo en la rótula es su primera sensación consciente, es señal inconfundible de que no habrá alivio de bolsa de agua caliente, ni reposo que le ayude. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sabe también que no ha subido el agua, a pesar de que hace un buen rato que pusieron el motor. Varios vecinos, violando las regulaciones y los acuerdos del Consejo, han colocado tanques particulares en la azotea y provocan demora en la llegada del agua al tanque general. Si ya hubiera subido, se escucharía el chorrito en el tanque del inodoro, que es el primero en recibirla, y el desagradable olor no le estaría molestando. Siente la vejiga llena y no ignora que tendrá que orinar sobre la suciedad de la noche anterior. El vaho le trae el recuerdo del baño en la estación de policía donde trabajaba voluntariamente, sin sueldo, como administrador interino, cargo que retuvo casi cinco años de holgura económica y poder. La envidia de compañeros sin conciencia, incapaces de entender su sacrificio personal, su consagración a la causa, que lo impulsaba a trabajar olvidando su edad, los años que llevaba jubilado; fue lo que finalmente motivó que agilizara el trámite para abandonar la administración en nuevas manos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo otro que sabe es qué hará en el día. Su casa, sucia, con pocos muebles, con el televisor roto, y solitaria, desde que la esposa está permanentemente ingresada en un hospital en el otro extremo de la ciudad, es muy poco acogedora y no pretende pasar en ella más tiempo del imprescindible. Por lo tanto, hoy hará el recorrido largo, y no regresará hasta que empiece a oscurecer, a tiempo para prepararse una merienda nocturna, que le permita pasar la noche sin la pesadilla del agujero en el estómago.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se levanta, y no puede evitar que se le escape un quejido. "Los viejos siempre suenan" se burlaba años atrás, "cuando se agachan, cuando se levantan, cuando comen, cuando caminan.  Son sonajeros". Todavía sonríe burlón al escucharse haciendo los mismos ruidos. En el baño tiene una botellita de refresco llena de agua que le sirve para asearse sin esperar a que la llave de agua comience a borbotear. Queda un poco de café de la noche anterior y lo calienta un poco antes de tomarlo con un pedazo de pan a modo de desayuno.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Enciende la radio mientras se viste, pero no lo escucha. No oye bien, desde joven. A un compañero se le reventó el fusil a su lado, tan cerca de su oído, que jamás volvió a funcionar.  Por el otro lado, sí. Pero tiene que dirigir la cara para poder escuchar. Por eso, la radio le llega con una extraña intermitencia que no siempre le permite seguir el hilo de las noticias.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con precisión ritual, asegura las ventanas de la casa. Los ladrones merodean por el edificio, hay algunos vecinos bien ubicados en empresas de la economía emergente y sus casas atraen a los delincuentes, que no consideran la importancia que tiene para nuestro país que estos compañeros puedan descansar sin la intranquilidad del acecho que pende sobre ellos. En los tiempos en que Manuel administraba un taller, nadie pensaba en enriquecerse con el trabajo. A lo más, resolverle un problema a algún amigo o pariente, un trabajito de chapistería, una reparación de motor. Nunca por dinero. Los favores se pagan con favores, agradecimiento o respeto, nunca con dinero. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Está terminando de asegurar la casa, cuando escucha el ruido del agua en el inodoro. Va a la cocina, llena varios pomos, enjuaga los cacharros sucios. Y regresa al baño, a orinar por segunda vez antes de salir. Supone que andan diabético, por la cantidad de veces que tiene que orinar. Levantarse de madrugada es molesto, pero debe hacerlo hasta dos veces cada noche. De día, caminando por la calle, se le hace menos presente la necesidad, pero es mejor salir con el tanque vacío para evitar apuros. Una vez afuera, nota que ha olvidado si completó su rutina de aseguramiento y entra para revisarlo todo. Estos pequeños avances de la desmemoria son incómodos, pero inofensivos, porque ante la duda, siempre prefiere repetir la acción (se niega a aceptar que pudiera ser una enfermedad senil.) &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al primer lugar al que se dirige es al estanquillo donde venden los periódicos. Está junto a la parada de ómnibus, donde hace quince años que no para ninguno. La parada se conserva bastante bien, es el sitio donde se reúnen varios ancianos que se ocupan cada mañana de comprar todos los ejemplares del periódico que llegan, para revenderlos a personas que no quieren venir a pasarse la madrugada discutiendo por el lugar en la cola. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para Manuel no es problema. Uno de los viejos le entrega un periódico que él hojea rápidamente. Luego, lo abre por el centro y se detiene a leer cuidadosamente. Una vez concluida la lectura,  dobla cuidadosamente el periódico y lo devuelve a su dueño, que lo venderá más adelante.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A las diez de la mañana, llega al comité del partido. "¿Vino Fonseca?" "Sí. Está en su oficina." "Mira, lo  encontré." "A ver…" "Te dije que no eran cuentos de camino, mira por detrás, siete de mayo de mil novecientos sesenta y tres." "Yo soy el de la boina bolchevique." "¡Oye! Déjame escanearla…No te preocupes, que no le pasa nada. Es como fotocopiarla, pero sale en la computadora." Sí, mi hija mayor tiene una computadora y ha metido las fotos adentro."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ha logrado exactamente lo que quería: llegar a la Asociación a las once de la mañana. A tiempo de ser contado para el almuerzo y no tan temprano como para ponerse a esperar y parecer que vino por la comida. "¿Dónde está Carmona?" pregunta sólo para marcar, porque sigue directo a su oficina, seguro de encontrarlo allí. "¿Revisaste la lista?" "Sí. ¿Pusiste a todo el mundo?" "No. Me dijeron que pusiera nada más que a los que le iban a dar el suplemento dietético por la Asociación." "Pero me parece que hay muchos. Trescientos combatientes pidiendo comida, solamente en este consejo, es demasiado." "Hay algunos que no la necesitan, porque tienen un trabajo por la izquierda o porque viven con su familia y en algunos casos la familia puede mantenerlos. Lo que pasa es que nadie sabe lo que van a dar y todos se apuntan por si acaso." "Hay que hacerles entender que si se apunta todo el mundo no le dan nada a nadie. Es ayuda para necesitados. Que los visiten, K. ¿Tienes gente para hacerlo?" "Claro, ahí están la Mora y Gustavo." Sale y se mete en otra oficina. "Sebas. ¿Qué hacemos con el tipo?" "Nada, mientras no se reúna con los otros dos, hay que dejarlo tranquilo. La brigada se forma en quince minutos, ¿no? Si se encuentran los tres, me mandas un mensajero mientras le avisas a la brigada. No se lancen a hacer nada si no les doy la confirmación. Total, esos tipos son cobardones. Les pueden ripiar la casa y no son capaces de levantar un dedo. Nosotros sí que teníamos cojones. ¿Te acuerdas del casquito aquel?"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Manuel K. se acuerda, pero no  quiere volver a los cuentos. Así que farfulla un pretexto y sale de la oficina y del edificio. En la casa de al lado hay una empresa cuyo  comedor entrega comida también a los de la Asociación. Pasa directamente al patio. El cocinero, sin decir palabra, le sirve comida en una bandeja y mientras come, se acerca y coloca sobre la mesa un bulto envuelto en papel periódico. "Mañana voy a ver a Junior", planea, mientras engulle el almuerzo. No le gusta que lleguen los comensales de la empresa y empiecen con las puyas, como si los combatientes no tuvieran derecho a comer allí. Ha dejado de discutir con ellos, explicándoles el sacrificio que hicieron muchos años atrás para que pudieran disfrutar de todo lo que ahora tienen. No soporta que lo traten como un aprovechado. "Hace quince días que no veo a mis bisnietos. Esos cabrones no los traen a verme. No les gusta mi apartamento, la escalera. Sin embargo, mis nietos nacieron allí. Hablaré con el compañero de Transporte, para no tener que montarme en dos guaguas. Por lo menos que me adelante hasta la Virgen del Camino y después yo busco cómo seguir."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Camina penosamente hasta el Centro de Servicios. Alberto está ocupado, le hace una seña para cuando acabe y sigue hasta el fondo, donde un electricista se afana con un ventilador viejo. "Oye, ¿me conseguiste eso?" "Nada, mi viejo. Esa pieza ellos la venden y los clientes no la cambian si no está rota. Tráeme la tuya a ver qué puedo inventar." "Es que… está bien, la voy a traer. El lunes, sin falta." Regresa donde trabaja el barbero y éste le indica que espere en una silla situada junto a una mesita, donde hay algunas revistas viejas. Alberto tiene la manía de ponerle su nombre a las revistas, para que los clientes no se las lleven. En unos minutos le hace un corte de cabellos sonriendo ante su escasez y lo peina con igual celeridad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sintiéndose fresco sale a la calle. Debe caminar ocho cuadras hasta el huerto. Allí trabaja Mingo, que siempre le reserva verduras. Él sabe que no son aptas para la venta, pero en cambio son regaladas. Mingo ha cambiado, desde que trabaja ahí. Antiguamente, se apresuraba a resolverle cualquier necesidad, pero ya no. "Se ha aburguesado." Tiene una cadena de oro y una sólida barriga, que la pequeña camiseta blanca que usa no alcanza a cubrir. Insolentemente, le espeta: "No hay nada, mi viejo. Ha habido muy poca agua y las hortalizas se me están consumiendo. ¿Por qué no hablas con tus amigos de la administración para que nos pongan más tiempo la bomba?" "Mañana voy por allá."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Este viaje inútil le ha resultado muy costoso. Está agotado. No consiguió nada y Mingo aprovechó la escasez del agua para plantearle exigencias. Ha consumido mucho tiempo caminando. "Los fabricantes del tiempo cada vez trabajan peor." Le contaba su tío, muchos años atrás. Es un tiempo de pésima calidad. Cuarenta minutos, para caminar ocho cuadras. El sol, ya de caída, ha dejado la calle tórrida. Tendrá que detenerse en algún portal.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cae la tarde cuando llega a su casa. No abre las ventanas. Sólo se sienta en el sofá a esperar que el sofoco pase. No se escucha el agua en el inodoro, así que no podrá bañarse. Sólo tiene las botellas que llenó antes de salir. Con una de ellas se enjuaga la nuca y la espalda, donde le molestaba el cabello cortado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El paquete que le regaló el cocinero tiene un pedazo de queso fundido y otro de mortadela. Prepara la pequeña cafetera de una taza: mitad café y mitad borra. Mientras el agua dentro de la cafetera hierve, se come el queso con mortadela. "Menos mal que mañana me toca el pan."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aunque el cansancio le cierra los ojos, enciende la radio para escuchar las noticias antes de quedar dormido. Éstas lo tranquilizan y, finalmente, se duerme, casi sonriendo. "Nada va a cambiar."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;   &lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-3129484190644482658?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/3129484190644482658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=3129484190644482658' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/3129484190644482658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/3129484190644482658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/05/un-da-en-la-vida-de-manuel-k.html' title='Un día en la vida de Manuel K.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-7046975387500361489</id><published>2008-05-07T22:02:00.002-04:00</published><updated>2008-05-07T22:13:04.215-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuba'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='habana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>¿Cuento o historia?</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#231f20;"&gt;En este mundo de distorsiones, espeluznan las noticias que se leen. Un cronista puede pasar por narrador fantástico sin más esfuerzo que el de excluir su imaginación de la historia que cuenta. Por mi parte, suelo mezclar en proporciones variadas lo que recogen mis sentidos y lo proveniente de mi numen. La narración que sigue es casi real. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#231f20;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#231f20;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000099;"&gt;Un saco de pienso&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#231f20;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;NO me valió que el saco fuera oscuro, ni que estuviese en un cajón. Tampoco, ir bien pegado al borde de la avenida, cerca de las personas que caminaban por la acera. Mi aspecto no podía ser más anodino, el short, de un antiguo pantalón de uniforme recortado, humedecido por el sudor, que me corría por todo el cuerpo. La camiseta, oscura, y yo, hombre de mediana edad, con el rostro avejentado por la preocupación de una familia. Nada valió, porque de una camioneta, que se me adelantara en la esquina, se lanzaron cuatro hombres al unísono, como comandos de fuerzas especiales, para registrar el bulto que llevaba en la bicicleta. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;em&gt;«Esto es un Operativo Conjunto. Muestre su identificación.»&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#231f20;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Enseguida descubrieron que llevaba pienso&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;em&gt;. «Si tienes diez pollos, con esto es suficiente para tres semanas.», &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;aseguraba el tipo de la fábrica que me lo cambió por una botella de aguardiente. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;em&gt;¿Esto qué es?» &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Querían saber mis captores. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;em&gt;«Barredura.» «Es pienso. Llévenlo al Punto.» &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Me quitaron el saco y el carné de identidad y me ordenaron seguir a la camioneta pedaleando. «&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;em&gt;No te hagas el vivo, estamos mirándote.» &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;No lo había pensado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#231f20;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;El Punto, era una Unidad de la Policía, organizada provisionalmente en un apartamento de los bajos de un edificio. Un uniformado anotaba en una planilla los datos de mi carné de identidad. Disimuladamente, le mostré un paquetico de dinero que llevaba en el bolsillo. Parecía mucho, pero sólo el de afuera valía veinte pesos, los demás eran de cinco y de uno. Me aseguré de transmitirle que le estaba brindando el paquete para que me sacara de allí sin perder la carga y comencé a dar mi versión de los hechos. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;em&gt;«Oiga, aquí traigo la escoba, me he pasado el día barriendo lo que cae al piso donde llenan los camiones, eso es en la calle. A cualquier hora que usted vaya por allí nos va a ver, a los barredores de pienso.» &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Mi policía esperó a que algún oficial me escuchara. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;em&gt;«¿Usted es José Núñez Cabrera?» «Sí.» «¿De los Núñez Cabrera de Gibara?» «Sí.» «Yo conozco a su familia, yo también soy de allá. Sargento, permítame inspeccionar el contenido del bolso que el ciudadano alega haber recogido del piso.» «Positivo.» «Mire, tiene tierra con el pienso, es verdad que es barredura. Sargento, yo conozco a su familia, es de mi pueblo.» «Bueno, suéltalo, lo que estamos buscando es carne, no pienso. Agradezca a que Ramírez conoce a su familia.» «Le ayudo a montar el saco allá afuera.» &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Claro, que eso le permitió recibir el bultito de billetes que transitó invisiblemente hacia sus bolsillos. El carné de identidad quedó en el cajón, con el pienso y no traté de sacarlo de donde estaba.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#231f20;"&gt;Continué, con menos de cincuenta pesos perdidos. Cuando me iba acercando a mi barrio, algunos carros que venían en sentido opuesto me hicieron señas, avisándome que había un patrullero más adelante. Ya no quedaba efectivo para sobornos, así que tuve que girar a la derecha por un camino oscuro, es un poco más largo, pero no me iba a parar la policía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#231f20;"&gt;Bueno, ellos, no. Al menos, no vestían de uniforme los tres tipos que me acorralaron en la callejuela. Me iban a quitar la bicicleta, el pienso y los zapatos, que son unas botas fuertes, buenas para el trabajo. Porque dinero ya no tenía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#231f20;"&gt;Pensé en mi familia, que me vería llegar casi desnudo, sin dinero, ni bicicleta. En los pollitos que, desde ayer, chillaban de hambre. Y en los tres cabrones que se iban a llevar lo poco que me quedaba. No sé, creo que enloquecí. En vez de detenerme, apreté el paso, haciendo un regate, para irme por un costado. Pero llevaba un saco de pienso en el cajón, y uno de los delincuentes, mucho más ágil que yo, llevaba un cuchillo. Así que me cortó el paso y, con un movimiento rápido, también me cortó el cuello.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#231f20;"&gt;Y miro mi cuerpo asesinado, cómo lo despojan de todas mis pertenencias y lo echan en un basurero. Y calculo que se van a llevar la bicicleta con el saco de pienso. Así es, el hombre del cuchillo se monta en la bici, sin revisarla siquiera, y coge por la avenida, por donde mismo yo venía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#231f20;"&gt;Nadie le advierte que hay un patrullero, que le hace señas de detenerse. Mi asesino se pone nervioso y apura la marcha. Pretende huir, pero ahora él es el lento. Un policía le grita al otro, que arranca de inmediato, dobla por una callejuela, pisa el acelerador, frena bruscamente, tumba la bicicleta y captura al asesino, que todavía lleva el cuchillo sin limpiar, y encuentran mi carné de identidad en el cajón.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#231f20;"&gt;Los homicidas están presos. La policía halló mi cadáver y los míos le hicieron un entierro decente, aunque hubo pocas flores, sólo las que tocaban por la libreta, por el racionamiento. A mi familia le devolvieron todas mis cosas, es decir, casi todas, porque no había papel que justificara la adquisición del pienso y no pudieron reclamarlo. De todas formas, no era importante en ese momento, porque ya los pollitos, faltos de quien los atendiera, estaban muertos, tan flacos y tan pequeños, que no quisieron cocinarlos. El pienso sirvió para otros pollitos, no se iba a quedar en la estación para siempre. Y yo, necesito un descanso, al menos por un tiempo, espero reposar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#231f20;"&gt;(Tomada de Ternera macho y otros absurdos)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-7046975387500361489?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/7046975387500361489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=7046975387500361489' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7046975387500361489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7046975387500361489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/05/cuento-o-historia.html' title='¿Cuento o historia?'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-1747520531632692071</id><published>2008-04-30T22:59:00.001-04:00</published><updated>2008-04-30T22:59:40.322-04:00</updated><title type='text'>Ex maestros</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Eutimia se metió a beata. Rosalinda se casó. Nelsa, se sentía muy sola. A Euríalo le gustaba tocar guitarra. Luciano se llevó a un grupo de niños para que no les quitaran a sus padres, la patria potestad. Fernando subió como la espuma en el sindicato. Tomasito pasó por Camarioca.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Irelia no quería trabajar en el campo. Modesto gustaba de las canciones en inglés. A Serafín lo enviaron a la UMAP. Fragoso tocaba en un combo y tenía una voz preciosa. A Gervasio le gustaba tomar una cerveza los sábados por la noche. Porfirio pisó una mina. Julián no creía que los millones fueran diez. José Antonio no supo orientarse bien con la brújula. A Yolanda la forzó el sobrino del Director. Joselín fabricaba zapatos en su casa. A Ofelia le hacía daño el polvo de la tiza.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Raulné intentó convertirse en artesano. Argelio se hizo periodista. Francisco fue de visita por un mes. A Pedro le pusieron la inyección equivocada. Mayito trató de salvar a Pelly. Gustavo recibió la visita de su hermana. Reynaldo saltó la cerca de la Embajada del Perú. A Salvador lo vinieron a buscar. Roberto apuntaba para la bolita. César donó sangre para un niño de la escuela y sufrió una isquemia durante la extracción. A Néstor lo cogieron con un alumno. Rosendito tuvo miedo de ir al África. Carlos escuchó a un Testigo de Jehová. Eduardo perdió la compostura en una Asamblea de Méritos y agredió físicamente a un compañero que aspiraba al mismo reloj despertador. Eugenio se quedó en la construcción después de cinco años en la micro. A Gabriel le daba pena salir a la calle sin zapatos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; Tomás se fue a dirigir "El Galeón". Silvio, al Comodoro, con Pablo, Joaquín, Morfa y Rolando. Calderón y Martín, al Tocororo. Diana, Lourdes, los García, Walterio y Julio, a otros hoteles.  Pepocha y Santiago venden en el agro. Jesús se sienta en la puerta de una tienda con dos perritos preciosos. Valentín, ante una mesita llena de discos de música y video. Rolando da clases por su cuenta. Vicente decidió que no vale la pena. Miguel fue a impartir un curso, en un proyecto de colaboración. Arnoldo se aburre cuando hay que poner la televisión. Eduardo no vendía los exámenes. Jorge se creyó una consigna. Juan José toma doce pastillas diarias, pero aún no duerme. Mariana se largaba cuando venía la inspectora. Susana prefería leer directamente de los libros. Evelio no aceptó poner el nombre del año en la esquina superior derecha de la pizarra. Otros, muchos otros, no saben qué pasó con el tiempo que se fue.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;  &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-1747520531632692071?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/1747520531632692071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=1747520531632692071' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1747520531632692071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1747520531632692071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/04/ex-maestros.html' title='Ex maestros'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-7844921975818079432</id><published>2008-04-27T17:17:00.001-04:00</published><updated>2008-04-27T17:17:33.080-04:00</updated><title type='text'>Müller y la marcha de los talentos.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Una tarde, hace algo más de veinte años, tuve la suerte de que Müller me llevara en su pequeño Trabant desde el IPVCE "Mártires de Humboldt 7" hasta Marianao. El matemático alemán estaba terminando uno de sus períodos de trabajo en Cuba, donde colaboraba en diversos planes, entre ellos, de manera destacada, en la preparación de alumnos que participarían en las Olimpiadas de Matemáticas.  Muchos años atrás, yo había sido uno de los que tuvo la suerte de asistir a sus conferencias magistrales sobre Teoría de Números.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Müller lo sabía todo de mí, supongo que por boca del Dr. Davidson o el Dr. Reguera, quienes habían trabajado ininterrumpidamente en la formación de todos los equipos, desde antes incluso de que comenzara a prestarse atención a esta actividad en nuestro país. También sabía de la odisea que había sufrido el grupo de Sastre, debido a razones turbiamente ideológicas, que debieron hacer sus bártulos y regresar a Cuba sin concluir los estudios. Estaba decepcionado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En ese viaje le escuché dos conceptos, que frecuentemente repito: "Cuba no es un país pobre, Cuba es un país rico, pero empobrecido." "El desarrollo de un país sólo depende de cómo emplea la inteligencia de sus ciudadanos." En el contexto de nuestra conversación, eso significaba que en Cuba somos pobres porque no "empleamos" debidamente la inteligencia de nuestros ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es decir, que según su idea, el problema no depende de tanto de recursos  naturales (que sí tenemos), "bloqueos", "errores" o sistema, más que en la forma en que ello pueda intervenir en la posibilidad de que sus ciudadanos consigan emplear su inteligencia en producir bienestar para sí mismos, para sus familias y por un vía u otra, para todos. Había cierta esperanza, en ese momento. Sastre estaba al frente de varios proyectos de investigación, yo mismo estaba regresando y aunque siempre con  pérdidas y limitaciones, no se había producido una desbancada masiva de las mentes brillantes del mundillo académico y científico.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Recuerdo que uno de mis compañeros de equipo (cuando era estudiante), fue excluido a última hora de la competencia por haber rechazado pertenecer a la UJC a causa de sus "dudas" religiosas. (No fue excluido por ser religioso, sino por su negativa), aunque para todos estaba claro, resultó  demostrativo del concepto. No estarían permitidas las desviaciones de la norma a nadie, independientemente de lo que la sociedad espere de ellos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero, por definición, las inteligencias brillantes se salen de la norma. Del mismo modo en que se salieron Einstein, Dalí o Gates, lo harían Ribalta, Leonel o René. Por desgracia, en Cuba no encontraron un ambiente que les propiciara desarrollar un proyecto de vida acorde a sus necesidades espirituales y materiales. ¿Imaginan cómo sería el mundo si a quien hubiera podido impulsar decisivamente la popularización de los ordenadores le estuviera prohibido fundar una empresa? ¿Si Sony no hubiera podido contar con aquellos ingenieros que se habían "quedado" en algún viaje? ¿Si  a Dalí lo hubieran "metido" en la UMAP?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si fuera a hacer una lista de malogros, sería muy larga. Omitiría siempre a algunas de las personas más inteligentes que han nacido en este país. La mayoría no se malogró, sólo están trabajando en otra parte. Ninguno ha sido Bill Gates. Pero es poco lo que esta sociedad ha recibido de ellos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por eso, sólo quiero referirme al último del que he tenido noticias. Fue, como yo, alumno de Davidson, Reguera y Müller y también es guantanamero. Hace unos pocos días, se marchó a Madrid, quizás empeñado en buscarse un futuro en el que su familia no sufra exclusión por ser cubana. Aunque desvinculado de la actividad científica de las instituciones estatales (las únicas que en Cuba reciben recursos para realizarlas), seguía colaborando con investigadores en temas de su interés, estudiando e investigando en campos dispersos en los que difícilmente hubiera podido obtener algún título o beneficio material. Al menos, no dejó desfallecer su intelecto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mientras, tenía que ganarse la vida, mantener a una familia numerosa, pagar alquiler para vivir en la Habana, ahorrar para el viaje. Algo difícil cuando no se tiene título, cuando no se le permite emplearse legalmente a los "orientales" sin "residencia habanera", cuando el alquiler vale cuatro veces el salario medio mensual y los gastos de un viaje superan los setenta salarios. Y así tenemos al "nagüe", cuya única preocupación debería haber sido resolver abstractos problemas complejos, haciendo juegos malabares en tierra hostil, cerrando las ventanas para alejar el ruido de orquestas populares que tocaban afuera de su casa, viviendo sin "libreta". Se tenía que ir. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Casi todos se marcharon. Hacia dentro o hacia fuera. Frustrados o exitosos, solitarios o con numerosa prole, saludables o enfermos, tranquilo o airados; dejaron, dejamos, el camino que parecía que estábamos destinados a recorrer. Quizás la idea fuera mala desde el principio, tal vez no valiera la pena potenciar su desarrollo, darles herramientas que les ayudaran, con su singular luz, a descubrir soluciones donde otros no podían ver ni siquiera el problema. No lo creo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El problema es de nuestro subdesarrollo intrínseco, incapaz no sólo de crear condiciones mínimas para el progreso de estas "mentes maravillosas", sino de permitir su existencia, sin someterlas a restricciones agraviantes, sin forzarlos a ser deshonestos ni intentar robarles su riqueza espiritual.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los hombres no son piezas en un tablero y los que aceptan tal papel, de bien poco le sirven a los suyos y a sí mismos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;  &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-7844921975818079432?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/7844921975818079432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=7844921975818079432' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7844921975818079432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/7844921975818079432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/04/mller-y-la-marcha-de-los-talentos.html' title='Müller y la marcha de los talentos.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-8549595384051833976</id><published>2008-04-19T13:18:00.001-04:00</published><updated>2008-04-19T13:18:46.038-04:00</updated><title type='text'>Mi amigo R.M.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;No podrá leer este blog, estoy seguro. Los que lo reconozcan, no sabrán ya de él. Y los que lo encuentren, no le hablarán más que de trivialidades.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo fui conociendo en los oscuros pasillos de la Escuela de Matemáticas sin trabar nunca una conversación con él. Conocí su voz estentórea, su elevada estatura, pero no llegué a conocer su nombre en la época en que pudimos haber coincidido en un aula. El era uno de esos estudiantes eternos, a los que se les extravió el camino de la graduación y desgranan algunos de los mejores años de su vida en la esperanza de obtener un pergamino de letras góticas, aunque no esté acompañado de la sapiencia que debe certificar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Luego, decantado yo en el laberinto del ostracismo, lo olvidé, junto a muchos con los que había compartido afanes. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;R. M. fue el primer estudiante universitario que me no me negó el saludo después de mi expulsión. Hizo más.  Se esforzó durante unos momentos en demostrarme que nos conocíamos de la escuela donde ya no estaba y, en efecto,  lo recordé mientras discutía con la bibliotecaria por un libro que ella reclamaba y él decía haber devuelto. Eso fue tres años después. Yo estaba trabajando como profesor en una facultad obrera, lo que me dejaba tiempo para dedicarme a la fotografía, terminando la carrera en el curso para trabajadores y me ganaba la vida como fotógrafo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mi especialidad fotográfica en ese momento era el restaurant. Trabajaba en El Floridita, La Bodeguita del Medio y en el Habana (menos conocido y productivo que los anteriores). Ocasionalmente, daba mi vueltecita por el Patio. Este trabajo producía grandes ingresos, aunque era agotador. Me avergonzaba un tanto llegar a las mesas y proponer una foto y, aunque en ocasiones no era necesario, lo hacía.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;R. M. estaba sentado ante una mesa de la Bodeguita del Medio con un grupo nutrido y escandaloso de artesanos que cenaban con la satisfacción de haber ganado mucho dinero con la venta de sandalias &lt;em&gt;guaraches&lt;/em&gt;, de bajo costo y alto precio, cuya suela fabricaban con neumáticos de automóvil. Me llamaron y me pidieron varias fotos, y me pagaron para que les sacara una copia a cada unos, con lo cual consiguieron alegrar mi noche, ya que me garantizaba una buena jornada. Después, R. M. se me acercó y me dijo en voz muy alta "¡Cuza!". Rió ante mi sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"¿Volviste a la escuela?" "Sí. Ya estoy acabando." "Pues, yo decidí dejarlo por un tiempo. Hay que aprovechar ahora que está este negocio de los zapatos. De todas formas, tengo que empezar por segundo año y esperaré a que Baldomero esté en otro curso." "¿No te va bien con Baldomero?" "¿No te han contado, eh?"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Vi dos o tres veces más a R.M. en la Catedral, donde tenía un metro cuadrado y siempre conversábamos. Tenía grandes planes: "Compré cien metros de piel curada y se la estoy vendiendo a los demás zapateros. Me la tienen que comprar a mí, porque ya el Fondo no vende mas." "Estoy en el negocio de las reproducciones. Tengo unos portocarreros y unos marianos y les estoy sacando copias que se venden como agua. ¿Tú sabes de algún extranjero que quiera comprar un cuadro de firma?"  "Me hace falta un certificado médico, que me tienen loco en la secundaria donde trabajo con el tema del ausentismo. No, no lo puedo dejar porque, si no, no puedo tener licencia." Le compré un par de &lt;em&gt;guaraches &lt;/em&gt;para mi esposa y vino hasta la casa para que escogiera&lt;em&gt;&lt;br /&gt;				&lt;/em&gt;a su gusto y talla.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una noche, lo encontré a la salida de mi trabajo, por donde pasaba casualmente. Mis compañeros de trabajo lo conocían y me entretuvieron con anécdotas. "Está loco. Pero tiene el "queme" más sabroso que hay." "Dicen que un día le sacó un cuchillo al profesor de álgebra en medio de la clase. El tipo se mandó a correr y se tiró por la ventana. Por eso lo botaron por dos años." (No pude evitar la idea de que esta historia  estaba confirmada por lo que él me había dicho antes); "Cuando estaba en Mazorra, se escapó. Pero se fue con una guagua llena de locos. Después los fue dejando por toda la ciudad y pasaron tremendo trabajo para recuperarlos.".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"¿Tú sabes cómo se volvió loco?" "No." "Se le ocurrió aparecerse en una concentración en la escalinata con un cartel que decía  'Humanidad o Muerte'. Pensaba que era una buena idea mezclar aquello de &lt;em&gt;Patria es Humanidad&lt;/em&gt;  con lo de &lt;em&gt;Patria o Muerte&lt;/em&gt;. El asunto es que 'se lo chuparon' y lo metieron en el cuartico de la FEU para que explicara cual era el chistecito de su cartel. Lo dejaron desquiciado. Más nunca ha sentado cabeza. Por eso es que ahora publican una lista de lo que pueden decir los carteles, para que no se aparezca otro R. M. diciendo que no sabía."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"A mí no me parece que esté loco." Lo defendí. Lo cierto es que era un tipo brillante, lleno de ideas ingeniosas y siempre al día de lo que se comenta en las calles.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estuve mucho tiempo sin verlo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La próxima vez fue alrededor de dos años después, de visita en mi casa. Muy nervioso, su espléndida risa se había tornado lastimera. "Nueve meses en el tanque." "¿Qué te pasó?" "Lo perdí todo. Me dejaron unas tiritas, pero cuando volví ya no quedaba ni el polvo." "¿Qué pasó?" "Operación Cocodrilo. Ni licencia, ni carta del Fondo de Bienes Culturales, nada sirvió."  "Pero, ¿qué les dijeron?" "Nada. Como mismo nos agarraron, nos soltaron. Nueve meses, una barriga, en un campamento y un buen día, como si hubiera sido un fin de semana, te llama el Seco y te dice: 'Puede retirarse' ¿tú crees que yo iba a preguntar algo más?" "Pero, ¿les hicieron juicio? ¿No?" "Nada de nada, Cuza. Calabaza, calabaza. ¿Tú esperarías?"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ese día lo invité a almorzar. Lo hizo con ansiedad inconfundible. Se quiso guardar un pedazo de pan y le di otro para que se lo llevara." Unos meses después regresó a mi casa, algo recuperado. Estaba pintando ilustraciones afro-religiosas para turistas, con éxito variable. La paranoia lo sacudía fuertemente, motivando una serie de rutinas para luchar contra el miedo. Cuando volvió, pasados unos años, estaba demacrado y se movía con dificultad. Por esa época, yo también vivía en la crisis (la de los pollos) y sólo pude brindarle un tazón de caldo. Mientras se llevaba el líquido a los labios, pude observar su aspecto escuálido, su agarrotamiento convulsivo. "Me están dando medicinas, pero tuve que cambiarla. Y esta de ahora no me asienta. ¿Tú me dejarías dormir en el portal?"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No tuve el valor de invitarlo a dormir en mi casa. Los cuentos sobre su locura, mis niños aterrados, mi incapacidad para hacer el bien a todo riesgo, me lo impedían. "No. Yo te voy a llevar hasta tu casa." Lo emparrillé en mi bicicleta en un viaje extenuante de siete u ocho kilómetros. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cada dos o tres años, siempre por Navidad, recibía su visita. Cada vez más depauperado, su risa más mitigada, su lengua más inhábil. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuesta reconocer los cambios de las personas que se ven todos los días. Cuando uno encuentra a alguien al cabo de un tiempo nota la profundidad de los cambios. Pero, cuando lo ve cada dos o tres años, le parece como en una película rápida la forma en que envejece. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La miseria iba cercando a mi amigo. Ya vestía harapos, cargaba lo encontrado en los basureros. Siempre lo ayudé, aunque toda ayuda era insuficiente. Su dignidad le impedía frecuentarme.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desapareció hace unos años, pensé que había muerto, pero sólo dejó de venir.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mi hijo lo encontró entre muchos que dormían en los portales cuando, junto a los de la Comunidad de San Egidio, recogían personas desamparadas para brindarles una Navidad en la Iglesia, con baños, ropas limpias, cena y un regalito. Prometió visitarme. Ojalá lo haga.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-8549595384051833976?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/8549595384051833976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=8549595384051833976' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8549595384051833976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/8549595384051833976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/04/mi-amigo-rm.html' title='Mi amigo R.M.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-6308389942953712635</id><published>2008-04-14T23:50:00.001-04:00</published><updated>2008-04-14T23:50:37.590-04:00</updated><title type='text'> Mi primer trabajo</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Comencé a trabajar el primero de septiembre de mil novecientos setenta y ocho, después de cuatro meses escribiendo cartas, reclamaciones y solicitudes, en las que intentaba no perder mi ya destrozada carrera de matemático; y otros cuatro meses buscando un trabajo donde me sirvieran de algo mis conocimientos y habilidades en la resolución de problemas académicos. Tres veces estuve cerca de lograrlo: en un centro de cálculo, en un centro de investigaciones del cerebro y en una escuela secundaria. En cada caso, en el momento preciso, me lo impidió el papel que me habían dado en la Universidad y que debía presentar como justificante de baja. Ningún jefe de personal estaba obligado a aceptarme y ninguno tomaría los riesgos y dificultades que ello conllevaría, para colocar a un desconocido separado de su centro por motivos políticos.  &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un amigo de mi madre ofreció conseguirme un trabajo (imprescindible para regresar a la Universidad) donde mis estudios no resultaran inútiles. Así fue como me dieron una plaza de Estibador "A". La "A" era importante pues, por un lado me pagaban el salario máximo en la escala, de 152 pesos y por otro me ponía en la obligación de cargar bultos de más de 36 Kg. Esto lo supe mucho después; en realidad, llegué al trabajo mi primera mañana pensando que me enviarían a sacar cuentas a alguna parte.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Eran las seis menos cuarto, hora exacta de comenzar, cuando me presenté a la puerta de la base de transporte, para recibir mi primera reprimenda. "El ayudante debe llegar antes que el chofer y revisar el camión, si las sogas y el tapacete están en su sitio, si las gomas no están ponchadas. Hay que pasarle un trapo al parabrisas. ¿Ya hablaste con tu chofer?" "¿Quién es mi chofer?" "¿Cuál es tu camión?" me preguntó con tonito impaciente, el despedidor. "Yo no sé." Espera. "¡Raúl! ¿Ya le pusiste ayudante a Francisco?" "Bueno, busca a Francisco, el de la chapa 55HM22 y que él te explique."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Francisco estaba sentado en el estribo, fumándose un cigarrillo, mientras el motor de su vehículo ronroneaba cálidamente. "Deja que se vayan los otros. Total, hoy nos mandaron a La Coronela. ¿Sabrás llevar la hoja de ruta?" "Supongo." "Toma." Todavía era de noche cuando salimos de la base por la Calzada de Buenos Aires. Unos minutos después, el chofer detuvo el camión junto a una cafetería. "Vamos a desayunar." Aunque nos sentamos juntos, cada cual pidió por su cuenta. Mientras me tomaba un café con leche muy caliente y aguado, él se bebía de golpe un trago doble de Coronilla. "Apúrate, que me voy." Quemándome, me empiné la mitad de la taza, que me pasó por el esófago con fragor de tumba francesa. Ya en el camino, me regaló algunas explicaciones acerca de cómo se deben colocar los bultos en la cama del camión y mis otras obligaciones como ayudante.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A las ocho y treinta estábamos esperando en el patio del almacén de  útiles escolares a que nos tocara cargar. "Ve y mira cómo Coca carga su camión." Me sugirió mi jefe. Los paquetes de cien libretas formaban hileras transversales de ocho paquetes de largo por seis de alto. A ambos lados de la carga, había un espacio de unos diez centímetros donde resultaba imposible colocar un paquete. En total había diez hileras. Me fascinaba el movimiento de vaivén del estibador. Los bultos estaban en el aire mientras él lanzaba el paquete anterior al sitio donde encajaba con exactitud. Al final colocó otros veinte, completando su carga de cinco mil libretas. Sacaron el camión del sitio de carga y se detuvieron en el patio, para poner el tapacete y amarrarlo, antes de partir  alegremente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"No me lleven recio al Estudiante." Me apodó. Otro estibador, gordo y grande, parado al pie de la estera gruñó. "Ah. Este flaco nos va a demorar. ¿Qué pasó con Fernandito?" "Está cumpliendo. Tres meses." "Bueno, Rubio, arriba." No sé por qué me llamó Rubio, el otro apodo me gustaba más, pero no hice ningún comentario. Subí al camión y me lanzaron un bulto. Lo coloqué en la esquina más cercana al chofer. Cuando me volví, el estibador estaba esperando. "Mueve la mano, que ya se cayó un paquete." Repetí la operación, tratando de hacerlo a toda velocidad. Estaba colocando el bulto cuando escuché la protesta del dependiente. "Francisco, ayúdalo, que no vamos a terminar nunca." "No, él tiene que aprender." &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero no aprendía. Después de colocar diez o doce envoltorios, tenía una cantidad similar regada por el suelo, esperando a que los de abajo pararan. Ellos no sentían esa necesidad, eran capaces de lanzar los bultos sin esperar a que estuvieran atendiéndolos. Se sincronizaban perfectamente, pero yo era incapaz de seguirlos. "¡Paren!" Gritó el gordo. "¡Quítate!" Se encaramó en el camión y puso orden en los bultos. "Fíjate bien. Aquí no te puedes entretener. Ni pienses, nada más te mueves así y dejas caer los bultos. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando terminamos de llenar el camión, me dolía todo el cuerpo. Me habían pegado varias veces, lanzándome los fardos intencionalmente, para que anduviera más listo. Una buena parte de las libretas se habían estropeado al romperse sus envoltorios, pero esa pérdida no parecía preocupar a nadie. El chofer movió el camión hacia el patio, mientras los dependientes del almacén la emprendían conmigo. Me llamó para que colocara el tapacete, lo cual hice sin demasiados remilgos. Entonces sacó la soga. "Amárralo."  Demasiado complejo. Ni siquiera podía hacer el lazo de la primera punta, como había visto que estaba anudado en el camión anterior. "A mi me toca un estibador 'A'. ¿Tú no eres estibador 'A'?" "Sí." "Pues debes amarrar la carga."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hice un nudo en la punta, lo aseguré en un gancho que había en la parte más cercana al chofer. Tiré la soga hacia el otro lado y traté de amarrarla lo más estirada posible al gancho opuesto. Quedaba floja. Se necesitaba un nudo corredizo que recogiera por la parte interior. Nunca he tenido habilidades manuales, pero en esta ocasión mi torpeza me condenó a muchos intentos inútiles. Encaramándome sobre la lona. Saltando a uno y otro lado del camión. La soga era inelástica. Era más fácil calcular la ecuación de la onda que hace cuando está bien estirada, que estirarla. Los dependientes habían terminado de almorzar y todavía yo estaba dando vueltas alrededor del camión, empeñado en hacer mi parte. Ya no se metían conmigo, sino con Francisco. "¡Dale una mano, Francisco!" "¡Que aprenda!"&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No aprendí. Nunca pude, ni he podido, amarrar correctamente la carga de un camión de diez toneladas. Aunque asimilé los nudos y pude hacer amarres parciales (en el caso de las libretas hubiera podido hacerlo después, era el caso más fácil), nunca he podido graduarme de amarrador, resolviendo los casos complejos que se nos presentaron en lo meses que trabajamos juntos. Pero a Francisco terminé conviniéndole. Diré por qué.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En la Empresa implantaron la &lt;em&gt;vinculación&lt;/em&gt; a partir del mes de noviembre. Aunque el tipo de personal se esforzó explicándole a los choferes los cambios en la Hoja de Ruta y el modelo de Informe diario del trabajo realizado, éstos entendieron poco y lo llevaban a diario a Rosita, la muchacha de la oficina, que con mil amores se los llenaba. Francisco no tuvo que hacerlo. Yo me ocupé de llenarlo del modo en que mejor le resultara. Francisco tenía uno de los peores camiones; le asignaban trabajos de poca monta, ya que le gustaba remolonear, y tenía con mucho el más inhábil de los ayudantes. Pero, cuando fueron a pagar la &lt;em&gt;"vinculación"&lt;/em&gt;, le tocó recibir casi cuatrocientos pesos, mientras los demás recibieron sólo su salario o diez o veinte pesos extra. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si se hubiera callado, habría seguido disfrutando de aquellos cuantiosos ingresos en solitario. Pero más le gustaba burlarse de los demás y alardear de su mejor aprovechamiento del tiempo. Así que otros choferes vinieron para que yo los ayudara con los papeles, pero mis explicaciones resultaban inútiles, porque yo era incapaz de ponerles la "cosa fácil" como ellos querían. Ese fue el principio del fin de mi trabajo a bordo del 55HM22.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una mañana, el administrador de la base, me informó que tenía que quedarme en la oficina. Y me dio la tarea de llenar todos los documentos de información del desempeño del personal y de la actividad económica de la base, de manera que los beneficios se extendieran no sólo a todos los choferes y ayudantes, sino también al personal de administración.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mis recuerdos de la estiba son agridulces. Era mi primer trabajo y, ciertamente, me gané la vida con él. Algunas cargas eran destructivas, como la sal (venía en sacos de 50 kilos y era muy abrasiva); el detergente (el polvo te colapsaba las vías respiratorias); el papel de estraza (eran paquetes amarrados con alambre y tenían filos cortantes, que te dejaban los hombros heridos, como si te hubiesen flagelado); el lienzo (que se enrollaba en grandes paquetes a los que los estibadores llamaban en broma "preservativos de elefantes"). En realidad, estaba pletórico de actividad física. Mi yo animal estaba satisfecho. Comer, dormir, fornicar, podía hacerlos cuanto quisiera. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una tarde, en que descansaba en la cama del camión, al costado de un almacén en la calle Egido, pasó delante de mí, un profesor de la Universidad, mi tutor del trabajo de investigación que llevaba en mi época de estudiante. Durante meses, había  seguido avanzando en mi trabajo y tenía algunos resultados que aumentaban considerablemente el alcance del teorema gracias al cual había recibido un premio. Como un avaro su tesoro, guardaba yo la libreta donde desarrollaba toda mi teoría de la expansión continua de los espacios de medida abstracta definidos para integración impropia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"¡Profesor!" "¿Qué tal, Pérez?" Era el único en la Universidad que me llamaba por mi primer apellido. Su mirada de conmiseración nos colocaba más desnivelados de lo necesario. "Profe, tengo nuevos resultados en el trabajo. Mire, conseguí demostrar…" Le hablaba extendiéndole mi libreta. Pero él miró a todas partes, antes de decirme. "Pérez, yo no puedo hablar de eso contigo. Estás sancionado. No puedes hacer trabajos de investigación."&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Estás sancionado." Nunca lo sentí tan claro como en ese momento. "Tronado", decimos como los mejicanos aludiendo al trueno de los fusiles. En verdad, hubo momentos en el proceso de sanción, que me resultaron extremadamente dolorosos. En esa época ya estaba curado de espantos, pero conservaba la "libélula vaga de una vaga ilusión" de que nada afectaría mi amor por mi ciencia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Volvería a la Universidad, terminaría la carrera con éxito. Mi camino laboral me condujo nuevamente a las Matemáticas: empecé a trabajar como profesor, gané el Concurso Nacional de Profesores, trabajé con los mejores alumnos que han existido, fui a olimpiadas. Todo esto lo he hecho horriblemente mutilado. Porque ese día, y para siempre, murió mi matemático interior. Hoy me costaría explicar aquel teorema que demostré con tanta pasión y que creía tan importante como para llegar a los libros de texto sobre los espacios de medida abstracta.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Debo decir a favor de aquel maestro, que en ocasiones posteriores tuvo gestos valientes, incluso en mi defensa. Uno de ellos: a mi regreso a la Universidad, yo era una especie de apestado. Trabajaba como profesor en una Facultad Obrera, trabajaba como fotógrafo por cuenta propia y llegaba a la escuela siempre muerto de cansancio para asistir a clases nocturnas donde también había estudiantes de los cursos regulares. Como siempre, muy pocos aprobaban. En una de las asignaturas, el profesor era él. Después del primer examen, al dar las notas, me mandó a ponerme de pie (era un aula grande, de cien alumnos).  "Este alumno es el único que sacó cinco. Un hombre que trabaja, que mantiene una familia y parece que es el único aquí que estudia el tiempo necesario." Esto no fue un simple reconocimiento a mi esfuerzo, sino un intento de rechazar las voces que se oponían a mi presencia en la Universidad, los que decían que ésta es para los revolucionarios y que yo no era uno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Han pasado treinta años. De los sentimientos, aspiraciones, dolores, que tuve en esa época, muy poco ha quedado. El profesor, como tantos de aquella brillante pléyade que hubo en la Universidad, ha marchado a otros lugares. Mi vida de no matemático ha estado repleta de compensaciones espirituales, también de temores, angustias y contrariedades. Es vida, ¿no? Por mí, no lamento lo ocurrido.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sólo el daño que ha quedado para todos, el temor a crear, a ser distinto, a expresar diferencias, a actuar sin permiso. El empobrecimiento del alma de un pueblo, se revierte siempre con secuelas y es imposible saber hasta donde éstas llegarán.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(No he puesto el nombre del profesor, aunque supongo que él, si leyera esto, se reconocería fácilmente. No quisiera que otras personas puedan reprocharle por lo que aquí he contado.)&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-6308389942953712635?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/6308389942953712635/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=6308389942953712635' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6308389942953712635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/6308389942953712635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/04/mi-primer-trabajo.html' title=' Mi primer trabajo'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-1130636797259342731</id><published>2008-04-12T19:11:00.003-04:00</published><updated>2008-04-12T23:40:29.563-04:00</updated><title type='text'>Viñetas</title><content type='html'>&lt;span xmlns=""&gt;&lt;h3&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Cerdito destacado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;p&gt;Aquel cerdito estaba muy consciente de la importancia de su papel en las próximas celebraciones. Se esforzaba ejemplarmente en el comedero para aumentar de peso y satisfacer a sus amos con la calidad y la abundancia necesaria. Cuando ellos lo mostraban a sus amigos, estos le palmeaban el lomo y el cerdo se hacía el compromiso de tener buen sabor cuando lo cenaran.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;h3&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Caídas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;p&gt;Y comenzó por caérsele el cabello. Después, en el quirófano, perdió las amígdalas y el apéndice. En la mesa de negociaciones, perdió la honestidad y los principios. Luego, fueron las caídas y desmayos aparatosos, hasta la fractura de cadera. Finalmente, cayó para siempre y sus amigos iban a su tumba a respirar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;h3&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Parafraseando a Voltaire&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h3&gt;&lt;p&gt;-¿Qué es el optimismo? -dijo Cacambo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-¡Ah! -respondió Cándido- es la manía de sustentar que todo se hará bien cuando sólo se ha hecho mal.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;h3&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Los Tres motivos del Oidor (Ricardo Palma, Tradiciones Peruanas)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;p&gt;- Por miedo, por miedo y por miedo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-1130636797259342731?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/1130636797259342731/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=1130636797259342731' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1130636797259342731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1130636797259342731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/04/vietas.html' title='Viñetas'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-5128215421417187365</id><published>2008-04-12T19:03:00.001-04:00</published><updated>2008-04-12T19:03:55.024-04:00</updated><title type='text'>Las cafeteras de Milo.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Ante mis ojos están las tres cafeteras. Gráciles, de estrecha cintura y amplia falda, semejan hermosos cuerpos de mujer. Al igual que la hermosa estatua, están mutiladas: también ellas han perdido sus brazos de plástico negro que solemos utilizar como asa, para sacarlas gentilmente del fuego.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La primera, criolla, perdió el asa por derretimiento. Un amigo le puso una prótesis de madera, que "resolvía", al menos. Una noche, la cafetera quedó al fuego,  se puso mulata, se impregnó de un olor a quemado insufrible, y no pudimos volverla a utilizar. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Compramos la segunda durante una visita que nos hizo mi hermana al final del año. Cafetera nueva, italiana, café Pilón, maravilla. Pero no duraron mucho, ni el café ni la cafetera. Una madrugada, cuando trasvasaba el café de la colada de antes de salir para el trabajo, la cafetera se precipitó con gran estropicio sobre el termo, las tazas y platos del fregadero, dejándome en la mano su muñón de asa. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Decidido a continuar colando con buenas cafeteras, compré la última, que también perdió su extremidad recientemente. ¿Qué extraña epidemia amenaza las cafeteras? ¿No fabrican las asas del plástico apropiado? ¿Cuánto debe calentarse el hombro de la cafetera? Mirando las cafeteras como un problema intelectual, he llegado a mis "propias conclusiones" sobre la causa por la que tan frecuentemente pierden su integridad física. Se trata del exceso de calor requerido por el agua hirviente del receptáculo para superar el filtro del grano hinchado. El café puro se hincha menos y deja pasar fácilmente el agua tiñéndola de aromático néctar. Pero no es ése el que compramos en sobres de ciento quince gramos por cinco pesos bajo el rótulo irónico de 100% café. Espurio grano baja su ley y sus propiedades físicas y químicas distan mucho del "Cubita", para muchos inalcanzable de las tiendas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El café "Hola" (no todos los meses por igual) es terco. No se somete fácilmente a la penetración de las aguas y se aprieta como "la plata en las raíces de los Andes". Mientras más fuerza hace el agua por subir, más se empecina en no dar paso a los de abajo. La caldera se pone a toda presión y el vapor termina por abrirse paso, convertido en un brebaje tiznado, amargo y espeso, dejando el polvo cementado en el recipiente intermedio y el brazo plástico reblandecido, incapaz de sostener el peso del agua, café, el chícharo, la calamina y el aluminio, el tiempo suficiente para que lo sirvan en las tacitas que, por otras razones, también han perdido sus asas.  &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Muchos tienen estrategias para "colar". Poner mitad y mitad con "borra" (polvo usado). Poner la cafetera en la meseta cuando rompe el hervor. Colocar la base bajo el chorro de agua fría. Echar agua por el agujero superior. Utilizar una fracción de la capacidad de la cafetera, especialmente en el grano.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Son sólo paliativos, la solución no incluye granos subrepticios, café en dos monedas. La solución llegará, con muchas otras, cuando todos podamos elegir el café y la cafetera que compraremos.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-5128215421417187365?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/5128215421417187365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=5128215421417187365' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/5128215421417187365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/5128215421417187365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/04/las-cafeteras-de-milo_12.html' title='Las cafeteras de Milo.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-741649611867985554</id><published>2008-04-04T23:00:00.001-04:00</published><updated>2008-04-04T23:00:26.967-04:00</updated><title type='text'>Superimpuestos superpuestos.</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Una empresa cubana que tenga dividendos, debe pagar impuestos por un valor de hasta un treinta y cinco por ciento de sus ganancias; aunque (si se trata de una empresa del estado) debe aportar a la caja central lo que se determine que no puede retener según políticas que se establezcan. Adicionalmente, la empresa destinará el veinticinco por ciento del valor del salario para  pagar impuestos por el uso del personal, más el catorce por ciento del mismo para el fondo de asistencia social. Los trabajadores del turismo deben pagar pate de su propina. Los trabajadores por cuenta propia deben pagar al fisco entre el diez y el cincuenta por ciento de sus ingresos (no ganancias). Asimismo lo deben hacer los trabajadores de las representaciones extranjeras, sedes diplomáticas, y otras que reciben gratificaciones en divisas, a pesar de que, como trabajadores de las agencias empleadoras, sus patrones deben pagar elevados salarios a las mismas de los que ellos reciben una parte mínima.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En las tiendas en divisas, los productos se venden con un impuesto que oscila entre el doscientos cuarenta y el doscientos ochenta por ciento por encima de su valor.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No son estas las únicas fuentes de ingresos a las arcas del estado. Otros se obtienen de multas y decomisos, gestiones administrativas, documentación migratoria, contratos de colaboración internacional y algunos que no alcanzo a imaginar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mientras más funciones tiene un estado, mientras más personal en su plantilla, más necesidad de dinero tendrá. El clásico problema de la tribu llena de caciques y con muy pocos indios, que por mucho que se esfuercen, no salen de la miseria. Lo trágico es que los caciques pierden su capacidad productiva y pretenden no hundir más la coa en el áspero suelo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La administración puede ser todo lo buena y todo lo honesta que se quiera, pero si tiene que pagar por toda la educación, toda la salud, toda la seguridad social, todas las empresas ineficientes, todas las obras públicas, todo el mantenimiento del orden interior, todo el desarrollo deportivo, todas las estructuras políticas y gubernamentales y todos los errores que se hayan cometido y se cometan en el futuro;  si hay que pagar por todo eso, no es extraño que los impuestos sean el programa espacial cubano. No sorprende que las familias en el extranjero tengan que cargar con una parte del sostenimiento de sus parientes que se quedaron ni que ahora se vean en la obligación de hacer un esfuercito extra para comprarles un microwave o un DVD.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tampoco que haya un abismo entre los ingresos medios de los ciudadanos y los precios de los productos que se venden en divisas y en los nuevos servicios que se ha autorizado a ofrecer a los cubanos. Es imprescindible que el estado se aligere, que deje de subsidiar a las empresas "plomadas", de mantener a tantas estructuras improductivas, de monopolizar servicios que sólo pueden ofrecer a elevados precios. De asumir lo que no le toca. Sobre todo, que deje de meter tantas manos en nuestros bolsillos.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-741649611867985554?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/741649611867985554/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=741649611867985554' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/741649611867985554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/741649611867985554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/04/superimpuestos-superpuestos.html' title='Superimpuestos superpuestos.'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-1650029555855170341</id><published>2008-04-02T22:00:00.001-04:00</published><updated>2008-04-02T22:00:32.850-04:00</updated><title type='text'>Mark Twain explica los precios altos</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-size:10pt'&gt;Antes de comenzar con mi tema, voy a acudir al expediente de citar a una de mis "autoridades" preferidas. He copiado un fragmento de &lt;em&gt;"Un yanqui en la corte del Rey Arturo&lt;/em&gt;", exitosa novela de Mark Twain, quizás no tan celebrada como &lt;em&gt;"Las aventuras de Tom Sawyer"&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;"El príncipe y el mendigo"&lt;/em&gt;, pero sí entretenida, interesante y llena de disquisiciones sobre ideas fundamentales de la sociedad y la economía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-size:10pt'&gt;Aquí la emprende con el tema de cuál es el verdadero salario y la incapacidad del hombre para cambiar su modo de analizar nociones que les han sido inculcadas desde su niñez.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-size:10pt'&gt;(El Rey Arturo y el Patrón viajan de incógnito, acaban de cenar y conversan de sobremesa con sus invitados)…  &lt;span style='font-family:Times New Roman'&gt;&lt;br /&gt;					&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;El rey dio buena cuenta de sus raciones y luego, como la conversación no abordaba conquistas o temibles duelos, fue adormeciéndose hasta que por fin se retiró a echar una cabezada. La señora Marco despejó la mesa, situó el barril de cerveza de tal forma que lo tuviéramos a mano y se fue a cenar las sobras en humilde intimidad; el resto de nosotros pronto estuvimos enfrascados en aquellos asuntos que más atañen a la gente de nuestra condición: negocios y salarios, por supuesto. A primera vista, aquel pequeño reino tributario, cuyo soberano era el rey Bagdemagus, parecía increíblemente próspero en comparación con mi propia región. Aquí el «proteccionismo» estaba totalmente arraigado, mientras que nosotros avanzábamos poco a poco hacia el mercado libre, y ya nos encontrábamos a mitad de camino. Al poco rato, Dowley y yo llevábamos la conversación, mientras los demás escuchaban con avidez. Dowley se fue entusiasmando a medida que hablábamos, creyó percibir que se encontraba en una situación ventajosa, y empezó a hacerme preguntas que pensó me parecerían extrañas y que, en efecto, lo eran.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Hermano, ¿cuál es en vuestro país el salario de un administrador de tierras, de un carretero, un pastor o un porquero?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Veinticinco milreis al día, o lo que es lo mismo, un cuarto de centavo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;La cara del herrero se iluminó de alegría. Dijo:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-¡Aquí cobra el doble! ¿Y cuál es el sueldo de un mecánico, de un carpintero, de un pintor de brocha gorda, de un albañil, de un herrero, de un constructor de ruedas o cualquier otro oficio similar?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Unos cincuenta milreis por término medio, la mitad de un centavo al día.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-¡Ja, ja! Aquí cobran cien. Entre nosotros un buen mecánico cobra un centavo al día. A excepción del sastre, los demás cobran un centavo al día y en las épocas de prosperidad incluso más. Hasta ciento diez y ciento quince milreis diarios. Yo mismo he llegado a pagar los ciento quince diarios. ¡Hurra por el proteccionismo y al diablo el libre mercado!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;Y su rostro brilló en medio de la compañía como un rayo de sol entre las nubes. Pero no por ello me amedrenté. Preparé mi contundente martillo, por así decir, y me concedí un plazo de quince minutos para hundirlo en la tierra, hundirlo por completo, hasta que no sobresaliese ni la curva de su cráneo. Comencé por preguntarle:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-¿Cuánto pagáis por una libra de sal?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Cien milreis.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Nosotros pagamos cuarenta. ¿Cuánto os cuesta la ternera y el cordero, si es que lo compráis?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;Fue un golpe certero que hizo que se ruborizase ligeramente.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Suele variar, pero no mucho: se puede decir que unos setenta y cinco milreis la libra.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;A nosotros nos cuesta treinta y tres. ¿Cuánto pagáis por una docena de huevos?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Cincuenta milreis.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-En mi tierra están a veinte. ¿A cómo está la cerveza?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-A ocho milreis y medio el medio litro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Nosotros pagamos cuatro. Veinticinco botellas por un centavo. ¿A cómo está el grano?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-A unos novecientos milreis la fanega.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Nosotros la pagamos a cuatrocientos. ¿Cuánto os cuesta un traje de estopa para hombre?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Trece centavos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-A nosotros nos cuesta seis. ¿Cuánto cuestan las túnicas de estopa que suelen usar las mujeres de los jornaleros o de los mecánicos?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Ocho centavos y cuatro décimos de centavo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Pues bien, podéis observar la diferencia. Mientras vosotros pagáis ocho centavos y cuatro décimos, nosotros sólo pagamos cuatro centavos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;Me dispuse entonces a dejarlo fuera de combate, y dije:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Ahí lo tienes, querido amigo, ya ves en qué se han quedado los altos salarios de los que alardeabas hace apenas unos minutos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;Eché una mirada de plácida satisfacción a mi alrededor, pues había ido cercándolo gradualmente hasta tenerlo atado de pies y manos, y sin que se diese cuenta en ningún momento de lo que estaba ocurriendo. Insistí:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-¿Qué ha pasado con esos sueldos tan altos de los que hablabas? Me da la impresión de que los he dejado bastante desinflados.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;Pero, aunque no os lo creáis, parecía sorprendido y nada más. No había comprendido la situación en absoluto, no se había dado cuenta de que se le había tendido una trampa y que había caído en ella. En ese momento hubiese sido capaz de dispararle de la irritación que me invadía. Con los ojos nublados y realizando un gran esfuerzo intelectual, declaró:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-A fe que no llego a entenderlo. Se ha demostrado que nuestros sueldos son el doble que los vuestros: ¿cómo podéis decir, entonces, que se han desinflado? Y no creo haber malinterpretado tan portentosa palabra, que por la gracia y la providencia divina he escuchado por vez primera.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;Bueno, me encontraba sencillamente apabullado, por una parte debido a su estupidez manifiesta, y por otra, a causa de que era evidente que sus compañeros estaban de acuerdo con él y le daban la razón, en caso de que a eso se le pueda llamar razón. Mi argumentación no podía ser más clara, era imposible simplificarla más; de cualquier manera, lo intenté:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Pero, vamos a ver, hermano Dowley, ¿no lo comprendes? Vuestros salarios son superiores a los nuestros tan sólo en apariencia, pero no en realidad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-¡Escuchadle! Son el doble que los vuestros..., lo acabáis de confesar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-De acuerdo, no lo niego, pero eso no tiene nada que ver. El importe del salario en monedas, sea cual sea el nombre de éstas, que sólo sirve para distinguirlas, no tiene nada que ver con nuestro asunto. La cuestión es cuánto se puede comprar con ese salario, eso es lo que importa. Si bien es cierto que aquí un buen mecánico cobra tres dólares y medio al año mientras que en mi tierra cobra un dólar y setenta y cinco...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Ahí lo tenéis, ¡lo estáis confesando de nuevo, lo estáis confesando!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-¡Maldición! ¡Te digo que no lo he negado nunca! Lo que pretendo que comprendas es que nosotros podemos comprar más con medio dólar que vosotros con uno. Por tanto, es elemental y casi de sentido común que nuestros salarios son más altos que los vuestros.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;Parecía aturdido y dijo con voz angustiada: -Verdaderamente, no acabo de comprenderlo. Decís que nuestros salarios son más altos y al minuto siguiente afirmáis lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Pero, válgame el cielo, ¿no es posible que algo tan sencillo se te meta en la cabeza? Ahora vas a escucharme y a dejar que te lo explique. A nosotros nos cuesta cuatro centavos una túnica de estopa de mujer y a vosotros, ocho centavos y cuatro décimos de centavo, lo cual quiere decir que pagáis el doble y cuatro décimos de centavo más. ¿Cuánto cobra una mujer que trabaja en una granja?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Dos décimos de centavo al día.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Muy bien; con nosotros cobra la mitad; tan sólo la décima parte de un centavo al día...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-De nuevo confe...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Espera, vas a ver qué sencilla es la cuestión y con qué facilidad lo comprendes esta vez. Por ejemplo, si una mujer aquí cobra dos décimos de centavo al día, tendrá que trabajar cuarenta y dos días para poder comprar la túnica, es decir, siete semanas, pero en mi tierra sólo tiene que trabajar cuarenta días siete semanas menos dos días. Cuando la mujer de aquí se compra la túnica se gasta el sueldo entero de las siete semanas, mientras que a la mujer de mi tierra aún le queda el sueldo de dos días para gastarlo en otra cosa. ¿Lo ves? Ahora sí que lo has entendido. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;En fin, lo más que se puede decir de él es que parecía du doso, lo mismo que los demás. Esperé un tiempo para dejar que asimilaran. Al cabo de un rato fue Dowley quien se decidió a hablar poniendo de manifiesto que seguía aferrado a sus arraigadas supersticiones:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Pero... pero no podéis negar que dos décimos de centavo al día es mejor que uno solo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;¡Recórcholis! Por supuesto que detestaría darme por vencido, así que ensayé una nueva vertiente:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;-Vamos a poner otro caso. Supongamos que uno de vuestros jornaleros sale a comprarlos siguientes artículos:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;» 1 libra de sal&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;1 docena de huevos&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;6 litros de cerveza&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;1 fanega de trigo&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;1 traje de estopa&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;5 libras de carne&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;5 libras de cordero&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;»Todo junto le costará treinta y dos centavos, por lo que tendrá que trabajar treinta y dos días para ganarlos, o lo que es lo mismo, cinco semanas y dos días. Ahora bien, si trabaja en mi tierra los mismos días cobrando la mitad de ese salario pagará por los mismos artículos un poco menos de catorce centavos y medio, que habrá ganado en poco menos de veintinueve días y aún le sobrará el salario de una semana. De seguir así, cada dos meses le quedaría libre el sueldo de una semana, mientras que a un trabajador de aquí no le sobraría nada. Al cabo del año el hombre de mi tierra dispondría del sueldo de cinco o seis semanas mientras que a vuestro hombre no le quedaría libre ni un centavo. Habréis comprendido ahora que "salarios altos" o "salarios bajos" son frases que carecen de significado hasta que no se demuestra con cuál de ellos se puede adquirir un mayor número de cosas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;Había sido un planteamiento demoledor.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-family:Adobe Garamond Pro; font-size:10pt'&gt;Pero, caray, no demolió nada. Decididamente, tenía que darme por vencido. Lo que a esta gente le importaba eran los «salarios altos». Que con ellos se pudiesen comprar cosas o no, parecía ser irrelevante. Ellos defendían a toda costa el «proteccionismo», lo cual no era de extrañar, ya que los grupos que tenían interés en que las cosas siguieran igual les habían engañado inculcándoles la falsa idea de que era el «proteccionismo» lo que generaba sus elevados salarios. Les demostré cómo en un cuarto de siglo sus sueldos no habían aumentado más de un treinta por ciento mientras que el coste de la vida había subido un ciento por ciento. En nuestra tierra, en un período de tiempo más corto, los sueldos habían subido un cuarenta por ciento, pero el coste de la vida había ido disminuyendo de forma constante. Tampoco esto dio resultado. No había modo de desbancar sus extrañas creencias.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-size:10pt'&gt;Lo dejo aquí, aunque no me faltan deseos de copiar la novela completa. Pero no quiero dejar de hacerle una pregunta a nuestro novelista: Si el jornalero, el sastre, el mecánico y el carpintero ganan setenta centavos al día, pero su factura cuesta cincuenta pesos, es decir, que se necesitan para ganarlos no menos de setenta días. ¿Es "salario alto" o "salario bajo"? ¿O "carece de significado"?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-size:10pt'&gt;Se supone que lo que alguien paga es lo que otro está cobrando. Si todos cobran "poco" (en el sentido de Mark Twain, es decir en días de trabajo) es porque otras manos, que no forman parte de la cadena productiva, desangran el salario.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style='font-size:10pt'&gt;Cuando es demasiado grande el aparato improductivo, cuando hay muchas empresas subsidiadas, cuando hay personas en la plantilla cuya función no es aportar a la economía del colectivo, cuando se pueden utilizar los ingresos de las empresas en destinos ajenos a sus intereses, cuando existe un cuadro de corrupción galopante, cuando se impide crear, trabajar y buscar soluciones nuevas, se está propiciando la sorpresa de saber que se necesitan, con los mejores salarios, tres años sin consumir, para comprarse una bicicleta eléctrica, seis meses de sueldo para un sencillo reproductor de DVD o para pagar el movimiento de la mano de un funcionario con el que acuña en nuestro pasaporte el "permiso" para abandonar el suelo patrio. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31404351-1650029555855170341?l=delitomayor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://delitomayor.blogspot.com/feeds/1650029555855170341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31404351&amp;postID=1650029555855170341' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1650029555855170341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31404351/posts/default/1650029555855170341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://delitomayor.blogspot.com/2008/04/mark-twain-explica-los-precios-altos.html' title='Mark Twain explica los precios altos'/><author><name>Ángel Pérez Cuza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07432735351536245515</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31404351.post-220751983149547849</id><published>2008-03-26T23:06:00.001-04:00</published><updated>2008-03-26T23:06:34.037-04:00</updated><title type='text'>Mi tío el gerente</title><content type='html'>&lt;span xmlns=''&gt;&lt;p&gt;Uno de los libros cubanos que más me ha divertido es &lt;em&gt;Mi Tío el Empleado, &lt;/em&gt;de Ramón Meza&lt;em&gt;, &lt;/em&gt;novela de entreguerras, que se desarrolla fundamentalmente en una de las dependencias de la administración colonial y describe, con una resolución de cien megapixeles, el turbulento mundo de los departamentos y las oficinas del estado y la corrupción galopante que asolaba la colonia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La primera vez que supe de esta novela fue gracias a una versión radial, allá por los sesenta. Aunque existía la televisión, lo corto y pobre de su producción dramatizada y la escasez de equipos en las casas, permitía que varios programas radiales, incluyendo radionovelas,  tuvieran un alto nivel de audiencia, como es el caso de Las Aventuras de Sherlock Holmes o ésta de que me ocupo ahora. Recuerdo el capítulo del informe, donde el guionista, fiel al espíritu de Meza, nos divertía con la forma burda en que Vicente Cuevas trataba de disimular su incapacidad para redactar un simple informe de una hoja y tampoco permitía que su sobrino lo hiciera.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un par de años después, conocí la novela en papel y me divirtió mucho más. Aunque debo admitir, que las voces de los personajes que sonaban en mi mente eran las que había escuchado en la radio y las imágenes de los personajes que utilizaba al leer eran las que me había formado de oído escuchando el programa. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Conocí el ambiente de las oficinas en el año setenta y ocho, cuando tuve que trabajar en el departamento de contabilidad de una empresa. En esa época estaban redescubriendo la contabilidad, desmontada en los años de la "lucha contra el burocratismo" y tuve mi oportunidad de conocer a más de un Vicente Cuevas. Esa fue la ocasión en que leí, por segunda vez, &lt;em&gt;Mi Tío el Empleado&lt;/em&gt; y entre sonrisas pude identificar a los nuevos homólogos de los personajes de la obra de Meza.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Compré el libro nuevamente, en la Feria, allá por el 2005. Lo leí, en busca de los buenos momentos que me había hecho pasar.  La óptica de una persona que ha trabajado treinta años me permitió encontrar nuevos filos a la vieja historia. ¡Cuántos matices olvidados, cuántos detalles nuevos! He notado que en mis centros de trabajo siempre hubo Benignos, Genaros, Mateos, Vicentes, y Domingos.  Me descubro una y otra vez haciendo el papel de sobrino. Y en todas partes, la continuación de la novela: las mismas estructuras anquilosadas, llenas de prerrogativas, capaces de obstaculizar cualquier intento de hacer algo productivo y de convertir la obstrucción en instrumento de prosperidad. Los mismos señores cuya valía exclusiva es  su pertenencia a la "Casa Vetusta", los mismos que se enriquecen "a robo limpio y cara de jalea".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No conozco de otros lugares lo suficiente como para generalizar, sólo puedo comentar sobre lo mío. Me sorprende que Meza, tratando de ser costumbrista, haya logrado un retrato tan vigente. Que pervivan, en este nicho ecológico, usos y personajes que debieron haberse extinguido en el siglo antepasado. Que siga privilegiándose al extranjero, que la traba siga siendo prudente y oportuna, y que don Benigno continúe extendiendo la mano, ya sin el atisbo de dignidad que le impulsó a rechazar la moneda de oro que el nuevo conde le entregara 
